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domingo, 5 de noviembre de 2017

POLICÍA NACIONAL DE COLOMBIA 126 AÑOS DE GRANDES HISTORIAS



La presentación de este compendio histórico, busca hacer un homenaje a una institución que un 5 de noviembre como hoy fue fundada.

Son 130 años transcurridos de aquel momento que mediante Decreto 1000,  se dio vida jurídica a la Policía Nacional de Colombia.

Para la realización de este trabajo me remití a una serie de documentos, libros históricos, legislación, normatividad policial, revistas de la Policía Nacional, cuadernos históricos de la Academia de Historia Policial, entre otros. Naturalmente, por tratarse de un resumen, no fue posible incluir algunos temas que podrían resultar de interés.

La actividad de policía ha estado vinculada directamente a la historia de Colombia. Es el resultado de la problemática social, cultural, política y económica que ha vivido la nación. 

En su cambio, desarrollo y destino ha influido poderosamente la cultura aborigen, la dominación española, la lucha por la independencia, las guerras intestinas, las ambiciones de poder, la militarización de su organización, la hegemonía de los partidos políticos, la delincuencia común y organizada y muchas veces la falta de visión y decisión política de los gobiernos de turno.

Sin más preámbulos, estos son los eventos que durante 126 años marcaron hitos cruciales en la Policía Nacional de Colombia, Institución que, sin importar la época, la organización, el gobierno o problemática social, siempre ha estado al servicio del país, cooperando decisivamente al afianzamiento de las instituciones legítimas, la protección de las personas, la salvaguarda de sus bienes y la garantía del disfrute de  los derechos y libertades públicas en pos de la convivencia pacífica y ordenada de la comunidad.


Origen universal de la Palabra “Policía”
La palabra Policía, que indica un servicio del estado, una función defensiva que la experiencia política de los pueblos ha ceñido a fórmulas precisas de administración, hoy no corresponde, ni remotamente, al sentido que las comunidades de la antigüedad le asignaba.
Los Griegos utilizaron la palabra “Polis”. Aunque su definición es apenas una descripción  muy vaga, pues se deriva de Politeia, conjunto de instituciones que integran una ciudad, involucra la función que procura una vida cómoda y tranquila de los ciudadanos. La expresión pasó al latín bajo la forma de Politia, de donde se derivó el término de Policía.
El término Policía envuelve dos órdenes diferentes aunque estrechamente relacionados entre sí. El primero es el concepto jurídico  normativo que regula el ejercicio de la autoridad encargado de velar por el orden, el respeto a la ley y la protección de las personas y sus propiedades. Está compuesto por  el conjunto de leyes, disposiciones  y normas dictadas por autoridad competente para asegurar el ejercicio de las actividades ciudadanas dentro del ámbito de una sociedad organizada.
El segundo se refiere a los organismos establecidos con carácter preventivo y coercitivo, para lograr el acercamiento a las normas contenidas en el primero.
El vocablo de origen griego Politeia, tiene parentesco inmediato con la política y significado paralelo, como dirección de la actividad del Estado.  Referido al cuerpo u organismo encargado de hacer cumplir la ley, podría definirse dentro del ámbito etimológico como el aseguramiento del buen orden y la guardia de las naciones y ciudades, haciendo cumplir las leyes u ordenanzas, conseguido por organizaciones especializadas. En el desarrollo histórico del doble sentido del término Policía,  es evidente  que la normatividad precedió a la constitución del organismo que debería garantizar su cumplimiento.
La función de la Policía
Poco a poco la humanidad fue evolucionando, pasando por etapas de la familia, el clan y la tribu. Así como vino el hombre a conocer el derecho de propiedad, cuando el patriarca le fue señalando el brazo de tierra que le correspondía a cada cual y que debía defender y conservar.

Pasado Aborigen



No obstante haberse realizado interesantes descubrimientos arqueológicos, no se ha logrado con certeza establecer cuál fue la época en que comenzó a poblarse el territorio colombiano. Se tiene como posible fecha los años 9000 y 10000 a. de C.
Se asegura que los primeros pobladores  tuvieron una vida  nómada, rigurosa y sacrificada, luchando contra la naturaleza para subsistir mediante su natural instinto de conservación, con el cual irían buscando acciones para protegerse contra múltiples fenómenos que les pudieran afectar ; milenios más tarde integrarían una serie de medidas de tipo policial, que vendría luego a asegurar la protección de los derechos consuetudinarios.
 
En aquellos primeros tiempos se vivía una etapa de autodefensa, ejercida  individualmente por el hombre, sin el apoyo de una autoridad rectora y superior que distribuyera metódicamente la justicia y defendiera a sus asociados.
La función policial nació intuitivamente con el desarrollo de la sociedad, como una necesidad que debería atenderse si se quería subsistir en relativa paz.
 
El hombre primitivo se encontraba rodeado de una naturaleza hostil, para cuyo dominio ideó su s primeras armas de protección y ataque: hechas de piedra y lanzas de madera. Esta era una manifestación primaria que posteriormente vendría a ser el complemento de sus labores de caza, pesca, agricultura, guerra y paz.
La aparición de uno o varios jefes propició el nacimiento de una autoridad en cabeza de ellos, así como la agrupación de personas que les protegieran y exigieran a los demás el cumplimiento de unos mínimos deberes familiares y sociales.
Fueron apenas rudimentarias organizaciones, en las cuales se tuvo más un sentido de guerra que de policía, pero sí constituyeron una base para fundamentar su tranquilidad individual y colectiva.
Periodo precolombino
 
En el periodo precolombino se encuentra la cultura muisca o chibcha,  que tuvo el mayor avance en materia de organización sociopolítica. Tres eran los tipos de gobierno en cuya organización se conocen las primitivas manifestaciones policivas y la manera como impartían justicia entre ellos. Según el historiador Miguel Triana, los gobiernos que imperaban en el territorio de los chibchas eran: el zaque de Tunja, el zipa de Bogotá y el cacique Sogamoso, cada uno con características diferentes.




Indigenas muiscas



Estructura de la sociedad muisca
De conformidad con los estudios realizados hasta la fecha, fueron los grupos de habla chibcha, Karib y Arawk quienes conformaron la mayor parte de la población prehispánica colombiana.
Los Chibchas y los Muiscas fueron el elemento más representativo en el complejo étnico y cultural de Colombia en los tiempos aborígenes. su asentamiento se desarrolló en el altiplano Cundiboyacense, cuya  antigüedad se  remonta al año 310 d. de C., hasta 1537, época en que legaron los conquistadores españoles cuando estas sociedades se hallaban en pleno proceso de desenvolvimiento social y tecnológico.
Fue entre el pueblo muisca donde se encontró el mayor avance en materia de organización sociopolítica. Su mayor conductor militar y legislador fue Nemequene , quien unificó y promulgó el régimen de Saguanmachica , teniendo en cuenta la categorías sociales, políticas y religiosas, complementado con normas de carácter fiscal y un sistema punitivo para reprimir las relaciones incestuosas, los delitos contra la propiedad, el robo, el homicidio, el adulterio y otros, que limitaban los privilegios de los señores y caciques. La vigencia de algunas de estas normas en los territorios controlados por el zipazgo se mantuvo incluso después de la conquista española.
Las Leyes de Nemequene, inspiradas en un derecho vindicativo, ordenaban que: “Quien mata debe morir, aunque los parientes del muerto lo perdonen”, o sea que por Ley se afirmaba lo que antes perteneció a la costumbre: la venganza por injurias hechas a un miembro de un grupo consanguíneo. Al mismo tiempo, la ley reconoce la existencia de clanes o grupos, pues hablaba del perdón que pueden dar los familiares, en este caso los miembros de la comunidad del occiso.
La comunidad, como estamento social, era responsable ante la sociedad por el comportamiento de sus miembros. así lo asegura el historiador Pedro Simón, cuando afirma que “Al ladrón lo castiga n con azotes la primera vez, la segunda con la ignominia y la tercera lo castigan a él y a sus familiares”.
La comunidad en sus relaciones de mutua ayuda y recíprocos procederes era para el muisca la institución social. Económica, cultural y legislativa más importante, puesto que reunían en su seno una serie de individuos relacionados entre sí, constituyéndose  en el centro de su subsistir social, económico y religioso.

Cada clan  tenía su parcela, la cual, aunque no era propiedad privada sino de temporal utilización, incluía el derecho de explotación y usufructo y se cedía generalmente a la siguiente generación.
Otras características de la organización social  Muisca eran:
-La comunidad, o sea la capitanía, era la unidad politicoeconómica menor, reunía un grupo de individuos por lazos consanguíneos y formaba parte de la unidad política mayor, que era el Cacicazgo.
-En esta sociedad existía la propiedad comunal de la tierra, pero tal tipo de derecho, con el transcurrir del tiempo, comenzó a ser socavado por el surgimiento de formas de explotación que conllevaban la apropiación de la misma por quienes hacían parte de la corte gobernante, unidos a otros miembros de la comunidad que se desvinculaban de ella para implantar relaciones de nuevo tipo.
-La tierra pertenecía a los gobernantes, pero los integrantes de la comunidad eran los poseedores temporales y hereditarios; eran quienes la trabajaban unidos, en parcelas familiares, sin que se efectuase un  reparto común del producto, ya que éste pertenecía al poseedor.
-Las relaciones entre los componentes de la sociedad eras de colaboración y ayuda mutua, pero ya se daban diferenciaciones de orden económico como consecuencia de un primario desenvolvimiento de la división social del trabajo.
-Las relaciones entre los clanes y los representantes del poder eran de sujeción y dependencia, porque la clase superior se había adueñado en gran parte del producto excedente, con lo cual se enriquecían y propiciaban una relación social de tipo definitivamente clasista.
-La esclavitud como tal fue desconocida en las relaciones de producción de la sociedad muisca, sin embargo, se puede hablar de una servidumbre de tipo domestico que no alcanzo a jugar un pale determinante en la producción.

Conceptos y niveles de autoridad
En la sociedad Muisca, según se ha expuesto, existían grupos sociales antagónicos. Por un lado existía la comunidad general, cuya ocupación corriente era la producción de bienes agrícolas, artesanales y minerales, y por otro, una capa social de mayor categoría que la primera, con función directriz de la sociedad global, en sus diferentes aspectos económicos, políticos, religiosos  y culturales.
Esta ultima estaba formada por los gobernantes, caciques, capitanes, caudillos militares y por la casta sacerdotal. Los gobernantes, llamados Zaque y Zipa, eran los administradores de las mayores unidades politico-administartivas, llamadas “Reinos”; los caciques desempeñaban funciones politico-administartivas en los llamados “Pueblos”; los capitanes eran los representantes del poder en las comunidades que componían parte de los pueblos; y los caudillos militares, que unas veces  eran los gobernantes y caciques y otras sus familiares, desempeñaban la doble función de defender las fronteras y de servir de instrumento coactivo para aplastar las sublevaciones de los caiques contra el poder Zipa.
La casta sacerdotal cumplía las funciones de mantener y engrandecer la unidad político-ideológica de la sociedad, a través de una serie de ceremonias y ritos, en los cuales participaban tanto los miembros simples de las comunidades como los representantes del poder. Además, los sacerdotes eran quienes guardaban los secretos mágico-religiosos, que en esta etapa de su dinámica social corresponden tanto al aspecto puramente mágico o religioso como a la acumulación y aplicación práctica de los conocimientos positivos y ciencia primitiva.
Los términos Zipa y Zaque tenían en si el triple significado de gobernadores, legisladores y jueces. En orden de importancia estaban luego los pregoneros, que eran conocidos como la “Boca del rey”, a través de la cual los subordinados conocían la voluntad del gobernante
El Zaque
El zaque cuya dinastía era de origen divino, ejercía el gobierno en forma despótica y de cruel tiranía, sus normas eran de una severidad inaudita, su autoridad y preeminencia no tenía límites; la propiedad y la vida de sus súbditos debían estar a merced de sus caprichos. El territorio, la fecundidad de la tierra y el trabajo de sus hombres eran suyos.

El zipa de Bogotá, cuyo origen era militar, conservaba su tradición guerrera manteniendo un ejército disciplinado que conformaban los güechas; ejercía su gobierno en forma muy distinta y antagónica a la del zaque. El código de los zipas declaraba indignos a los cobardes y condenaba a muerte a los que desertaban ante el enemigo. Las leyes de Nemequene que tenían en cuenta las  clases sociales, políticas y religiosas estaban complementadas con el carácter fiscal y un sistema punitivo para reprimir las relaciones incestuosas, los delitos contra la propiedad, el robo, el homicidio, el adulterio y otros.

El cacique de Sogamoso, que ejercía un gobierno teocrático, era elegido por los Usaques de los pueblos de su dominio. Las normas de Nomparen, cabeza de esta familia sacerdotal, se reducían a cuatro: no matar, no hurtar, no mentir y no quitar la mujer ajena. Sólo establecían pena de muerte para los asesinos, y para los demás transgresores imponía el castigo de azotes por la primera vez, el de la infamia personal por segunda vez y el de la infamia hereditaria por la tercera reincidencia.

La administración de justicia correspondía en los tres regímenes a los jefes de tales gobiernos y ellos eran los que imponían las penas y concedían recompensas. Lo relativo a la Policía también estaba a cargo de los mismos.


Los Güechas
Los "Güechas" (guerreros) eran una casta privilegiada. No podía ser de otra manera en una sociedad que vivía en constante pie de guerra. Eran elegidos entre los varones más saludables, recios, valientes y esforzados.
Conformaban los ejércitos de los Zipas, ejercían funciones policivas, su código establecía penas para los cobardes (los obligaban a vestirse y a hacer los oficios de las mujeres); condenaban a muerte a los desertores; imponían la pena del talión, a los adúlteros, a los incestuosos y sodomitas los sometían a horribles castigos. Existía también leyes que defendían a la mujer casada contra la negligencia y malos tratos del esposo.
Por debajo de los componentes de las comunidades, pero diferenciándolos de ellos más que todo por su origen, estaban los esclavos, estamento compuesto por aquellas personas que habían sido hechas prisioneras en guerras con pueblos no muiscas.
 
Tales sujetos eran utilizados para sacrificar a los dioses, en la construcción de templos o en las grandes fiestas, para servir a sus captores, y algunos de ellos fueron incorporados al ejercito como Güechas, en cuyo caso debían hacer gala de sus habilidades en el uso del arco, que no era utilizado por los muiscas.
Dentro de las actividades sociales de los muiscas se hallaba, así mismo, la mujer que desempeñaba una función destacada  muchas veces, pues llegaba hasta ejercer el mando en el cacicazgos. Cuando se declaraba una guerra, las mujeres iban tras las tropas con vituallas y como cocineras de los guerreros; en los funerales hacían de plañideras; estaban igualmente presentes en las inauguraciones de las casas de los caciques y de los templos y asistían a las ceremonias de coronación del cacique o a los ritos de incorporación de los sacerdotes.

Estado de la nación Chibcha a la llegada de los conquistadores.
Después del descubrimiento de América en 1492 y durante el periodo de la Conquista a partir de 1538, lo que existía era un régimen monárquico y arbitrario, no puede decirse que existiera el ejercicio de las funciones policiales por parte de los conquistadores.

Posteriormente, en la Colonia llegaron los estatutos jurídicos y administrativos de la península ibérica, entre los cuales merecen citarse Las siete partidas del Rey Alfonso el Sabio, el Fuero Juzgo, los Fueros Reales y las Leyes de Indias. Los diferentes gobiernos coloniales con algunas excepciones se preocuparon por imponer sistemas y normas de legalidad y de orden, surgiendo la figura policial del alguacil encargado de perseguir a los malhechores y en el año de 1755, bajo el gobierno del virrey Solís, se organizó una especie de policía rural, guardias peajeros, quienes se dedicaban principalmente a recolectar el impuesto de peaje o pago de una suma determinada por cada cabeza de ganado que transitara.

Durante el gobierno del virrey José Solís Fols de Cardona en l765, aparece la primera organización de vigilancia en Santafé, con el nombre de Ronda de Comercio o Junta de Policía Nocturna, con la función de prestar la seguridad por medio de rondas a los negocios durante la noche. La integraban un cabo y tres guardas, cuyo pintoresco uniforme era: ruana de agua y otra blanca encima, sombrero de anchas alas y alpargatas.


Después de su llegada al altiplano cundi-boyacense, los españoles, que iban en pos de saqueo después de conocida una parte del territorio de Bacatá, tuvieron la noticia de la existencia de otro poderoso gobernante llamada Hunza. Esta conquista no quitaba la autoridad de los caciques dominados, en cuanto éstos permanecían fieles al conquistador, pero cuando se rebelaron, frecuentemente fueron destituidos y cambiados por personajes adictos al Zipa
Muchos caciques permanecieron fieles por cuanto ya estaban en contradicción con sus comunidades en calidad de élite gobernante, motivo por el cual la sujeción al Zipa significaba para ellos una alianza que afianzaba sus privilegios y les daba mayor prestigio y autoridad.
En el caso de los caciques destituidos, éstos eran suplantados  por personas del mismo cacicazgo que demostraban listas a colaborar con el Zipa, por algunos Güechas  extraños al cacicazgo o por familiares del Zipa.
Junta de Policía

En 1791, durante el gobierno del virrey Espeleta, por iniciativa de los patriotas, se creó la Junta de Policía de Santafé con la función de velar por la seguridad de los santafereños. La  integraron los ilustres granadinos Primo Groot, José María Lozano y Antonio Nariño, el Precursor de la Independencia, quien fue alcalde ordinario y tesorero de la ciudad que, por ese entonces ya efectuaba tertulias de orden literario y científico. Muchas de estas reuniones fueron de carácter clandestino para tratar  asuntos relacionados con la emancipación y los derechos del hombre. La Junta de Policía tenía entre otras las siguientes funciones: 1º. Recoger y concentrar los mendigos, 2º. Ayudar a la construcción de calles, 3º. Velar por el embellecimiento de la ciudad, 4º. Velar por el ornato y aseo de las calles.

El sereno

Esta Junta de Policía estaba a órdenes del Cabildo y tenía bajo su mando el histórico sereno, vigilante nocturno que recorría las calles, anunciaba las horas y apagaba y encendía los faroles de las esquinas. Narran los cronistas que el sereno, quien envuelto en su capa recorría las calles Real y la Carrera y a veces llevaba sus pasos hasta Santa Inés o al camino de Tunja, vio muchas veces a la tenue luz de su farolillo que alumbraba portalones de piedra, rejas de hierro, geranios y claveles florecidos, la elegante figura de don José Solís que buscaba a la Marichuela por los lados de la Candelaria, y a don Ángel Ley, arrastrando espuelas y espada, hallar aventuras galantes en las calles vecinas al antiguo panteón de las Nieves.

Durante el gobierno del virrey Mendinueta, se estableció en Santafé el servicio de aseo y de alumbrado. Los vecinos, todos los sábados debían barrer las calles, y sobre las puertas de tiendas y pulperías se ordenó colocar faroles en cuyo interior chisporroteaban las velas de cebo o de cera de laurel. También se mandaron pintar las fachadas de las casas. La policía del cabildo dio cumplimiento a todas las disposiciones de un buen gobierno y sancionó con multas a los perezosos y renuentes.

Entre 1810 y 1819, y aún años más tarde, es presumible, por no decir seguro, que no existió un cuerpo de policía propiamente dicho. Los ejércitos patriotas y realistas debieron asumir esas funciones porque el objetivo final era vencer en la contienda.

Santander y Bolívar establecen las primeras normas de policía 


Consolidada la victoria patriota, Santander, el Hombre de las Leyes, vicepresidente de Cundinamarca, en noviembre de 1819 dictó un decreto reorganizando el servicio de policía, con el fin de “velar por la seguridad pública y el bien del país”, al mismo tiempo que creaba una policía secreta. Posteriormente, bajo su gobierno, el Congreso dictó el 3 de mayo de 1826 la “Ley de ladrones”, por cuyo procedimiento a las 48 horas de encauzado un ladrón, se sentenciaba a muerte.

Por su parte, el Libertador, en ejercicio de la presidencia, dictó el decreto 183 del 22 de diciembre de 1827, mediante el cual se intentó por primera vez reorganizar a fondo la policía, fijar las responsabilidades de los funcionarios policiales y reglamentar todo lo concerniente a la materia. El decreto, de 74 artículos, divide la gestión policiva en tres áreas: seguridad, aseo, ornato y salubridad, y fija  funciones para los jefes de policía, establece los comisarios del ramo y presenta disposiciones generales para regular el servicio.





En la Nueva Granada, durante el periodo presidencial de José Ignacio de Márquez (1837 a 1841), se expide el Código Penal, elaborado por el general Santander. Por decreto 24 de agosto de 1837, se dispuso suprimir el Escuadrón Guardia Nacional Auxiliar de Ubaté,  en la Provincia de Bogotá, para organizar otro en el Cauca, con el fin de perseguir las bandas de malhechores que operan en Buga y Tuluá. Por el encabezamiento de este decreto se deduce que el nombre de la policía era “Guardia Nacional Auxiliar” con organización castrense. En 1839 le correspondió al ejecutivo afrontar la revolución acaudillada por el general Obando, que turbó la tranquilidad y manchó de sangre el suelo patrio.

Elegido presidente el general Pedro Alcántara Herrán para el periodo 1841-1845, el Congreso expide la ley 8 de 1841, uno de los mejores antecedentes legales sobe policía y se constituye en el primer adelanto técnico jurídico del ente policial. Está integrado por tres títulos: 1º. De la policía, de sus empleados y atribuciones. 2º. De los  diferentes ramos de la Policía General y 3ª. De las penas. Esta ley creó igualmente el cuerpo de policía para cada provincia, compuesto por 60 comisarios para cada una, bajo las órdenes de un inspector y de los jefes de Policía.

En el primer gobierno del general Tomás Cipriano de Mosquera, se expidió el decreto de fecha 16 de septiembre de 1846, por el cual se dotó a la provincia de Bogotá de un cuerpo de policía integrado por seis inspectores y 54 comisarios, divididos en seis secciones, tres para prestar sus servicios a caballo y tres de a pie.

En los años 1849 -1857, los gobiernos de los presidentes José Hilario López, José María Obando, José María Melo y Manuel María Mallarino no se presentaron nuevas disposiciones de policía, y el Ejército se encargó de la prestación de los servicios que correspondían a la policía, precisamente por la marcada alteración del orden público que vivía todo el país.

Durante la Confederación Granadina, que fue efímera, la policía fue incorporada como parte de la fuerza pública mediante disposición del Código Penal Militar. En 1861, el presidente Mariano Ospina Rodríguez dictó un decreto con fecha 4 de febrero del mismo año, por el cual creó un cuerpo de policía al servicio de la Confederación “con el objeto de mantener el orden general”, pero con el carácter de red de espionaje, con la intención de contener las fuerzas de los facciosos que atentaban contra la seguridad del gobierno.

Por ser de gran importancia para nuestro relato, transcribo textualmente apartes del Articulo 1 del Capítulo I de Código Militar.
Artículo 1-…hace parte de la fuerza pública la Policía, organizada conforme al Código de la materia y regida por las disposiciones militares en cuanto dicho Código los disponga.”






La Constitución de Rionegro de 1863, dio total autonomía a los Estados de la Unión para legislar y organizar la policía sin que se llegara a un desarrollo digno de mencionar.

La República de Colombia

Bajo la presidencia del ilustre mandatario Rafael Núñez, una de las más vigorosas mentalidades de América española, al decir del profesor López de Mesa, se expidió la constitución política de 1886, que implantó el sistema de gobierno unitario y se inició una nueva etapa en la vida del país. En el artículo 120, ordinal octavo, se establecía como una de las atribuciones del presidente “conservar en todo el territorio el orden público y restablecerlo donde fuere turbado”, facultades que, a las claras, dejaban ver la necesidad de crear un cuerpo nacional de policía que cumpliera con este propósito  constitucional.

La Policía y sus inicios


Encargado de la presidencia de la República, Carlos Holguín (hombre superior y de alto prestigio moral) sanciono la Ley 90 del 7 de noviembre de 1888, por  medio de la cual se creó un cuerpo de carácter policial, con la denominación de Gendarmería, destinada, según su articulo 1º,  para “prestar los servicios de alta Policía Nacional y a desempeñar las comisiones que en asuntos nacionales tenga a bien confiarle el Gobierno”.
Sin embargo, tal vez por el carácter semimilitar que se asigno a la Institución, esta ley no tuvo vigencia.
La Ley 90 de 1888, fue derogada por la Ley 23 de 1890, que el mismo Carlos Holguín sanciono el día 23 de octubre de ese año. 
Constituyó esta norma un paso decisivo y fundamental que viene a marcar la verdadera iniciación de la institución de carácter nacional, para responder del orden interno de la República, aunque en sus albores sólo lo fuese para la capital. 
Dicha ley en su articulo 3º dice: <facultase así mismo al Gobierno para emplear en el establecimiento, organización y sostenimiento de un Cuerpo de Policía hasta trescientos mil pesos ($300.000oo), que se consideran incluidos en el presupuesto para la vigencia económica de 1891-1892>. Y en su articulo 4º añade:< El Gobierno podrá contratar en los Estados Unidos de América o en Europa, por conducto de un empleado diplomático o consular de la República, una o más personas competentes que, bajo su dirección organice el referido Cuerpo de Policía y secciones convenientemente a sus miembros>. Se inició, pues, esta nueva etapa con halagadores presagios de bienandanza y seguridad.
En el mismo año, la Ley 62 atribuyó a la Policía el juzgamiento y conocimiento de los delitos de hurto y otros contra la propiedad de menor cuantía.
En desarrollo de la Ley 23, el gobierno nacional contrató en Francia al técnico en policía Juan María Marcelino Gilibert, versado funcionario y hábil organizador.



Quien era Juan María Marcelino Gilibert

Juan María Marcelino Gilibert era de origen francés, (Nació en Fustignac, Departamento francés de Haute Garonne, el 24 de febrero de 1839), termino estudios en la Escuela de derecho de la ciudad de Tolosa. 


A los 22 años de edad ingresó al servicio militar. Estuvo en campaña en África, atravesó el desierto del Sahara y fue distinguido por exponer su vida para salvar a varios compañeros que se encontraban afectados por una epidemia de cólera. 

En 1870 participó en la guerra franco-prusiana y fue herido en las batallas de Reichshuffen, Sadán y Orleans. Posteriormente cayó prisionero en tres ocasiones, pero en todas escapo de los enemigos. Al terminar la guerra, fue condecorado con la medalla militar y volvió con su regimiento a Constantinopla, donde fue designado Comisario Especial de Quinta Clase de la Policía Francesa. Ascendió gradualmente hasta alcanzar el grado de Comisario Primero, en la ciudad de Lille. 

Allí prestaba sus servicios, cuando el Ministerio del Interior de Francia, a solicitud del encargado de negocios de Colombia, Dr. Gonzalo Mallarino, lo seleccionó por sus méritos y conocimiento del castellano para viajar a Colombia a reorganizar la Policía de Bogotá. Gilibert llegó a Bogotá el 14 de octubre de 1891.



Fundación  de la Policía Nacional
El 5 de noviembre de 1891, el presidente Carlos Holguín dicta el decreto 1.000 por el cual fundó el Cuerpo de Policía determinando el número de personal y asignaciones, suministro de prendas, armamento y dotaciones administrativas pertinentes.




Primer reglamento orgánico

Creada la Policía Nacional, Gilibert procedió a organizarla y para ello elaboró el primer reglamento general del cuerpo, el cual fue expedido por el Ministerio de Gobierno el 12 de diciembre de 1891.

Este estatuto determinaba: “La Policía tiene por misión especial conservar la tranquilidad pública y en consecuencia le corresponde proteger a las personas y a las propiedades; hacer efectivos los derechos y garantías que la constitución y las leyes reconocen; velar por el cumplimiento de las leyes del país y las órdenes y disposiciones de las autoridades constituidas y prevenir los delitos, las faltas y contravenciones y perseguir y aprehender a los delincuentes y contraventores. La policía no reconoce privilegios ni distinciones y obliga por tanto a nacionales y extranjeros, salvo inmunidades reconocidas por la constitución y las leyes, por tratados públicos y por el derecho internacional.”

Se establecen normas de comportamiento policial, disciplinario, social, ético, y familiar. El personal, sus esposas y sus representantes no podían tener establecimientos como cafés, tabernas, etc. “Los agentes deberán ser siempre benévolos, enérgicos y corteses para el público; débiles, nunca; Procurarán adoptar primero el medio de persuasión y no reprimir sino después, evitando prometer a los sindicados una indulgencia que no estén en capacidad de concederles. Deberán, así mismo, abstenerse de todo hecho agresivo, de toda palabra grosera o injuriosa para el público y para todos los individuos detenidos”.

El reglamento de Gilibert entró en una serie de detalles que se traslucen en la mística institucional tendiente a prestar un servicio eficaz, a crear una imagen positiva de la institución policial y a solidificar la moralidad de sus miembros.
 
La organización inicial comprendía cinco divisiones de vigilancia (distritos), una división de seguridad y división central. El número de comisarios y agentes era el siguiente: cinco comisarios de primera clase, jefes de distrito o división; un comisario mayor de segunda clase, jefe del servicio de seguridad; cinco comisarios mayores de segunda clase para las divisiones; seis comisarios de segunda clase; ocho comisarios mayores de tercera clase; nueve comisarios de tercera clase y 400 agentes. Las oficinas de los jefes de división debían estar abiertas al público desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde y la de seguridad hasta las once de la noche.

Los cuarteles que ocupaban las distintas divisiones estaban situados así: La División Central en la calle 10, donde funcionaba la oficina del director; la Primera División en  el antiguo local de la plaza de mercado, la Segunda División en San Francisco, la Tercera División en El Dorado (calle 24), la Cuarta División en la calle 14, la Quinta División en la calle 4 y la Sexta División en Chapinero.

Primer desfile histórico de la Policía Nacional - 1892

Concluido el periodo de instrucción y preparación de la Policía, Gilibert organizó la primera revista para presentar a la ciudadanía el nuevo Cuerpo de Policía, mediante un desfile que se realizó el domingo diez de enero de 1892, en la Plaza de Bolívar, ante el presidente de la República doctor Carlos Holguín, el ministro de  Gobierno doctor Roldán y las altas autoridades. La Policía, hasta el momento desconocida, desfiló con marcialidad y elegancia constituyéndose en un verdadero acontecimiento. Lucía los uniformes de la policía francesa, que consistían en una levita de paño negro con abotonadura dorada, kepis francés con trencilla de plata, sable niquelado con borlas doradas y cinturón de charol con el Escudo Nacional, todo lo cual daba un aspecto elegante y suntuoso al Cuerpo Policial.

Durante las cuatro ocasiones en las que el comisario Marcelino Gilibert dirigió la Institución, se creó la Policía de Fronteras, se otorgó a la Policía funciones de Policía Judicial, se creó la Sección de Bomberos, la Caja de Gratificaciones, se dio a los inspectores de policía la calidad de funcionarios de instrucción, se establecieron los servicios médicos y de botica y se lograron muchos otros avances en el desarrollo institucional.
El 23 de enero de 1895, la Policía pasó a depender del Ministerio de Guerra por la grave situación de orden público que afrontaba el país, hasta el 21 de enero de 1896 que volvió al Ministerio de Gobierno. Esta misma situación ocurrió en 1904, 1908 y 1909.
Guerra de los Mil Días

En 1899, estando a cargo del gobierno el anciano presidente Manuel Antonio Sanclemente, tuvo lugar la más sangrienta y dolorosa guerra civil  que asoló el territorio patrio, la cual ha pasado a la historia  con el nombre de “La Guerra de los Mil días”. 

Tuvo su origen en el departamento de Santander el 18 de octubre de 1899, extendiéndose luego a todo el país y prolongándose hasta el primero de junio de 1903. Las tres cuartas partes del selecto Cuerpo de Policía fueron enviadas a los campos de batalla, siendo reemplazados por personas ignorantes y de corta edad, situación que resintió notablemente la buena organización policial. El decreto 575, de mayo 16 de 1903, aumentó los sueldos de la Policía en un 50%, a pesar de la difícil situación fiscal que vivía el país.

Siendo presidente el doctor Carlos E. Restrepo, demostró gran interés en mejorar y perfeccionar el Cuerpo de Policía para lo cual nombró como director general al doctor Gabriel González (1911-1914), distinguido jurisconsulto quien dejó huellas profundas de su dedicación personal, iniciativas y realizaciones, por lo que fue llamado, “Director excepcional”.


Organizó la escuela de  preparación y selección de personal de la Policía Nacional. Fundó la Revista de la Policía Nacional (Decreto 39 de 1912), constituyó una Caja de Ahorros, creó el Auxilio Mutuo, nombró abogado defensor para el personal de la Policía incurso en acusaciones por actos del servicio, estableció el Reglamento de Inspectores de Permanencia, organizó la Oficina de Estadística, la antigua Caja de Recompensas, creó la primera Banda de Músicos, la División de Custodia de Cárceles; reorganizó el Gabinete Fotográfico; incrementó el personal a 2.024 hombres y obtuvo un reajuste de sueldos, actualizó la Policía de Ferrocarriles, inició la biblioteca con cerca de 800 volúmenes, creó el Museo Criminal, estableció una Escuela para detectives; destinó una sección de policía a servicios extraordinarios y otras muchas acciones para el  desarrollo de la Institución.

Como se puede apreciar, el gran interés del presidente Carlos E. Restrepo  y el excelente trabajo de director Gabriel González, recuperaron y tecnificaron la Institución, poniendo fin a las medidas que habían sido  tomadas  durante los diez años anteriores, producto de la descomposición social que la guerra y sus consecuencias impusieron.
 
Gabriel González López nació en el municipio de El Agrado (Huila) en 19 de julio de 1875. Cursó bachillerato en el Colegio de San Bartolomé de Bogotá y se graduó en jurisprudencia en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Sus notables conocimientos de las disciplinas jurídicas le serían muy provechosas en su gestión como vigesimosexto director general de la Policía Nacional . En dos ocasiones ocupo este magno cargo, con su lema de “servir y no servir” entre los años de 1911 a 1914.
El 14 de enero de 1911 fue nombrado como Director General de la Policía, por presidente Carlos Eugenio Restrepo, quien desde un principio le brindo su irrestricto apoyo y le fijo los derroteros para la Institución; desempeño este cargo hasta el 25 de febrero de 1913, período que se vio interrumpido por una comisión de estudios sobre Policía a Estados Unidos. Mientras terminaba esta destinación estuvo en su remplazo al frente de la Policía el señor Guillermo González.

Las siguientes fueron, entre otras, las fecundas y cultas labores de este ilustre director:
Organizó la Escuela de Preparación y Selección de Personal de la Policía Nacional (situada en el barrio Chapinero de Bogotá), mediante el Decreto de la Dirección General No. 32 del 4 de marzo de 1912. su pensum comprendía: Instrucción Militar, Física, Reglamentos, Derecho Civil, Moral y Religión y ,a demás, la enseñanza de directorio de la ciudad de Bogotá.




Fundo, mediante el Decreto de la Dirección General No. 39 del 14 de marzo de 1912, la Revista de la Policía Nacional para que sirviera de órgano de publicidad de la Institución ante el gobierno y el público.


Mediante el Decreto No.338 del 13 de marzo de 1912 el gobierno constituyó una “Caja de Ahorros” con el fin de <Capitalizar a cada miembro del Cuerpo una suma de dinero de que podrá disponer íntegramente al retirarse definitivamente del servicio>.
Mediante Decreto No.42 de la Dirección General el 25 de marzo del año ya citado, creó un “Auxilio mutuo” para casos en que falleciera un miembro de la Policía, siempre que no fuera por suicidio: antecedente mediato del que existe hoy, aunque con características diferentes.
Por Decreto No. 444 del 15 de abril de 1912, se nombró a un abogado como defensor, para que atendiera los juicios en que se vieran implicados el personal del Cuerpo por actos del servicio. Los argumentos que le sirvieron para justificar esta petición, decían en su parte más importante:< la obligada intervención de los agentes de Policía en las frecuentes riñas que se presentan; la fuerza que tienen que emplear muchas veces para hacer obedecer y establecer el orden; los ataques de obra de que son víctimas y mil circunstancias más, inevitables en el ejercicio de las funciones que desempeñan, son origen de que sea envueltos en procesos criminales, y en ocasiones sindicados por heridas, mal tratamiento y abuso de autoridad, ya por la naturaleza de los hechos, ya por la acusaciones de los interesados…Escasos de recursos para pagar abogados, tranquilas sus conciencias por el cumplimiento del deber, ignorantes de las responsabilidades penales que suelden deducírseles, ocupados constantemente en el delicado servicio, los agentes no se preocupan mayor cosa por su defensa.>.
El primer abogado en ocupar el cargo de defensor de los agentes fue el jurista y parlamentario Adolfo León Gómez que, atacado por el mal de Hansen, murió en Agua de Dios. .

Según Decreto No. 705 del 10 de julio de 1912 se estableció el Reglamento de los Inspectores de Permanencia de la Policía Nacional.
Mediante Decreto No.101 del 14 de junio del mismo año, organizó la Oficina de Estadística, con el objeto de estudiar y publicar el movimiento del Cuerpo y de sus labores. Tan importante actividad estuvo mucho tiempo suspendida hasta su reaparición efectiva, y con órgano de divulgación propio, por el decenio de 1950.
Según Decreto No.748 del 12 de agosto, se organizó la antigua Caja de Recompensas, especialmente para estimular el personal que hubiese pastado diez, quinces y veinte años de servicios consecutivos y también para aquellos que se distinguieran por acciones extraordinarias de valor y abnegación.
Organizó la primera Banda de Músicos cuyo primer director fue José del Carmen Aguilera.

Creó una División de Policía con 220 hombres para custodiar las Cárceles de Bogotá, Pamplona y Tunja, servicios que posteriormente se ampliaron a Cartagena y Manizales.
Creó y puso en ejecución un “Directorio” con destino a personal de vigilancia, el cual contenía las direcciones más importantes para la albor policial.
Reorganizó  y actualizó el gabinete fotográfico y antropométrico siguiendo el método del francés Alfonso Bertillon. Esta oficina venía funcionando muy irregularmente desde 1909 a cargo del general Lubín Bonilla, con la asesoría de Darío Vargas.
Aumentó el personal a 2042 hombres y obtuvo un reajuste de sueldos que osciló entre los $300.oo mensuales para el director y $20.oo para el agente de menor jerarquía. Mediante decreto de la Dirección General No. 192 del 1 de octubre de 1913, actualizó la Policía de ferrocarriles e integró una sección de 25 agentes de 3ª clase para este servicio.
Llevó, según el Decreto No.41 del 3 de enero de 1914, el servicio de la Policía de fronteras a las poblaciones de Arauca, Guajira, Cúcuta, Orocué, Tumaco e Ipiales.
A principio de 1913 estuvo separado durante seis meses del cargo, debido a una comisión oficial a los Estados Unidos. En su ausencia le reemplazó el coronel Guillermo González, subdirector del Cuerpo.
Al regresar González López, próximas las elecciones presidenciales para el periodo 1914-1918, dirigió al personal de la Policía un diciente mensaje que reviste actualidad y plena vigencia. Decía, en algunos párrafos:

<Alejado de la política, que anda tiene que ver con ella, el Cuerpo de Policía está en condiciones de llenar eficazmente las funciones que le corresponden. A pesar de que su personal es todavía escaso con relación a las necesidades que les toca atender, con una dirección inteligente como la que ahora tiene, puede, multiplicando esfuerzos, garantizar los derechos de todos los electores, habida la circunstancia favorable de que ninguno de sus miembros se ha de mezclar en la lucha, puesto que es su principal misión la de dar garantía efectiva a todos los ciudadanos, sin distinción alguna y velar por los intereses inmanentes de la sociedad y el orden público>.
El director Gabriel González, continuó con renovado empeño su obra restauradora del prestigio y desarrollo institucionales. A su iniciativa se debieron igualmente:
Una biblioteca que se inicio con cerca de 800 volúmenes para que los miembros del Cuerpo, en sus horas de descanso pueda instruirse. Con igual criterio cultural dispuso como obligatoria la clase de ingles.
Un museo criminal, en el cual ordeno reunir y clasificar toda clase de objetos o instrumentos usados en la comisión de crímenes conocidos con el fin de <fomentar la historia de la criminalidad, obtener y conservar datos, documentos y objetos referentes a ella, estimular el estudio de la criminología y facilitar medios prácticos para conocimiento y enseñanza a los empleados de la Policía>
Una Escuela de Detectives para la Policía Nacional, con el fin de instruir al personal sobre la investigación de los delitos.
Una Sección de Servicios Extraordinarios para prestar los servicios de :Ferrocarriles, conducción de presos, comisiones, etc.
La apoliticidad e imparcialidad de este hombre policía quedo plasmada en una circular expedida a fines de 1913, en la cual se decía entre otros aciertos, éstos que se transcriben: < La Dirección General de la Policía nacional cree conveniente hacer conocer, tanto del público como de los empleados, el criterio que la guía en el nombramiento y conservación de los empleados del Cuerpo, para evitar malignas interpretaciones>.
<No se tiene en cuenta absolutamente la calidad política de los empleados. Por eso existen en el Cuerpo hombres de todos los colores y matices políticos como es público y notorio, tanto en los nuevos como en los antiguos empleados>.
< No se admiten ni se conservan empleados politiqueros, los que hacen propaganda, los que a todo, le dan interpretación o sentido político, los que se valen del puesto que ocupan con fines políticos, porque éstos son incompatibles con la alta misión social de la Policía>.

Misión española

En virtud del decreto 1143 del 3 de junio de 1916, el gobierno nacional autorizó una comisión española compuesta por dos integrantes de la Guardia Civil: el comandante José Agudo Pintado y el capitán Osuna Pineda, quienes fueron encargados de enseñar los nuevos métodos de investigación criminal para la formación de detectives y la implantación del sistema dactiloscópico monodactilar.








Misión francesa

El 23 de noviembre de 1920, llega a Colombia la segunda misión francesa para actualizar a la policía colombiana en los métodos de vigilancia, enseñanza técnica, práctica del sistema antropométrico y de investigación criminal. La misión estuvo a cargo de los profesores Albert Bringué y Georges Drouot.

Palacio de la Policía


El presidente de la República, General Pedro Nel Ospina, mediante Decreto 1548 de 1922 nombró como director de la Policía Nacional al General Celerino Jiménez, nacido en el Municipio de Santuario (Antioquia), el 22 de julio de 1862.

Durante su administración, en el año 1923 se inician las obras de construcción del edificio “Palacio de la Policía” hasta su inauguración oficial en 1926, convirtiéndose en su momento en uno de los edificios más suntuosos y ricos en aspectos arquitectónicos. No obstante las características monumentales y lo que socialmente represento no hubiese sido posible - o serian otras muy distintas si su planeación y proyección no estuvieses enmarcadas en lo que históricamente conocemos como estructura temporal de evolución, se caracteriza, por que Colombia y especialmente Bogotá se inscribe a una serie de factores de modernización industrialización y primacía urbana.

La construcción del edificio de la calle 9ª No.9-27, conocido como Palacio de la Policía,, se habilitó para el servicio de la Dirección General de la Policía Nacional. El arquitecto constructor fue Alberto Manrique Martin y el maestro constructor Eugenio Galarza B.

Desde la época de su construcción este edificio ha sido como un templo de la historia policial. Desde 1926 hasta el año de 1983 funcionaron allí las principales dependencias de la Dirección General de la Institución.




Por iniciativa del señor Mayor General Francisco José Naranjo Franco, hacia el año de 1984 las instalaciones fueron restauradas con el objeto de organizar en este precioso inmueble la sede del Museo Histórico de la Policía Nacional. debido al peculiar estilo arquitectónico, el palacio de la Policía fue declarado “Monumento Nacional” por el Consejo de Monumentos de Bogotá, mediante el decreto No.2390 de septiembre e 1984.

El palacio de la Policía esta ubicado una cuadra abajo del Palacio de Nariño y de un conjunto especial que integran también: el Convento de Santa Clara, el Templo del mismo nombre, la Academia Colombiana de Historia y la Alcaldía Mayor de Bogotá.

La fachada principal de tres plantas se resolvió sobre el basamento o primero cuerpo, en el cual se abrieron dos ventanales simétricos y dos puertas en los extremos. Sobre el ático de la puerta principal descansan dos esculturas alegóricas, elaboradas en piedra por los maestros escultores Félix María Otálora y José Domingo Rodríguez. Representan a la diosa Minerva, diosa de la Sabiduría, y a Marte, dios de la Guerra. Las esculturas están separadas por el escudo de la República de Colombia, dicha obra recibió el nombre de "El día y la noche", y simboliza el servicio que la policía le presta a la humanidad.

El segundo cuerpo, de doble proporción, involucra los pisos segundo y tercero que en el tramo central se divide en tres arcos de medio punto, los cuales descansan sobre columnas cuyos pedestales  corresponden en altura al antepecho de otras tantas ventanas que representan tres tramos inscritos en columnillas corintias, soporte de unas bases rematadas en pequeños pares de pilastras laterales. Termina la fachada el ático lleno entre pedestales, que corresponden a los pares de pilastras ya descritos.
Celerino Jiménez tambien firmó un contrato con los hermanos del San Juan de Dios para hospitalizar y tratar a los enfermos de la Policía en el hospital San José y se dictaron varias disposiciones para la atención de los empleados de la Institución que hubieran contraído la enfermedad de la Lepra; le dio una nueva organización a las dependencias de la Policía, creó nuevos cargos y gestionó dotación de uniformes para el personal de la Policía.

Creó y organizó con autorización del gobierno, una sección de Policía que se encargó de la inspección, vigilancia y fiscalización de hidrocarburos, para instalar este servicio en Barrancabermeja y Teorama, según Decreto 5490 de 1922.

En 1923 dispuso la creación de la Oficina de Estadística, la cual debía contemplar lo relativo a criminalidad, personal, material y trabajo. Igualmente dispuso la organización de la Biblioteca de la Policía Nacional, la cual funcionó en el edificio de la dirección.

fotografia de Juan Maria Marcelino Gilibert
Durante su administración, el día 11 de septiembre de 1923, al medio día murió el fundador de la Policía Nacional “Juan María Marcelino Gilibert en su quinta “La Gascuña”, ubicada en inmediaciones de Chapinero,  (carrera 7ª con calle 32)”; sus exequias se celebraron el día 12 de septiembre de 1923 a las 10:00 am  en la Iglesia de las Nieves de la ciudad de Bogotá.


Se expidieron normas sobre extranjeros y requisitos que debían cumplir para la expedición del pasaportes (Decreto 1786 del 31 de diciembre de 1923).

A mediados de 1924 fue tal la importancia de la Policía de Carreteras que se le recomendó levantar los mapas o cartas geográficas de las regiones fronterizas y la recolección de datos estadísticos. Destina un grupo de agentes al servicio de ferrocarriles, también reorganizó la Policía Sanitaria, antes llamada Dirección Nacional de Higiene y Asistencia Publica.

Al finalizar 1924, un aumento de asignaciones favoreció a la Policía. Los sueldos mensuales oscilaron entre $350 para el director general y $40 para los agentes de tercera clase. Para el cuerpo de bomberos también hubo incremento de sueldos.

En 1926, se inaugura el Palacio de la Policía ubicado en la calle 9 Nº 9-27 de Bogotá,  cuya construcción se había iniciado en 1924, siendo director general  el general Celerino Jiménez. Fue la sede de la Dirección General de la Policía desde 1926 hasta 1983. En la actualidad funciona allí el Museo Histórico de la Policía Nacional. 

Misión argentina

El Gobierno Nacional, en junio de 1928, contrató como profesor de policía científica al técnico argentino Enrique Medina Artola, quien implantó el sistema dactiloscópico ideado por el profesor Juan Vucetich, reemplazando así el de la identificación antropométrica.













Gobierno de Concentración Nacional

Después de una larga hegemonía del Partido Conservador de más de 45 años, asume el poder el Partido Liberal con el triunfo del presidente Enrique Olaya Herrera en 1930, con la propuesta de un gobierno  de “Concentración Nacional”, que a pesar de su contenido social no fue ajeno a las confrontaciones políticas que cubrieron de sangre el territorio nacional, con la natural afectación del orden público. 
 







Prohibición de deliberar

Bajo el mandato del presidente Olaya, se promulgó la Ley 72 de diciembre 13 de 1930, para reglamentar el precepto constitucional según el cual la Fuerza Armada no es deliberante. El artículo 1º señalaba: “La Fuerza Armada no es deliberante. En consecuencia los miembros del Ejército, de la Policía Nacional y los cuerpos armados de carácter permanente, departamentales y municipales, no podrán ejercer la función del sufragio mientras permanezcan en servicio activo”. Se daba así vida a un principio de inapreciable valor para la purificación de la Policía, librándola de graves peligros causados por el morbo político.

Guerra con el Perú












Cartel alegórico a la  guerra contra le Perú
Por la misma época, se presentó la guerra con el Perú por el malhadado acto de felonía del presidente Sánchez Cerro. El Ejército fue puesto en pie de guerra y movilizado a las fronteras amazónicas. La Policía, al contrario de lo que había  sucedido en ocasiones anteriores, no fue incorporada a la milicia sino que se le confió la guarda del orden interno del país. De esta decisión surgió el principio legal de que el Ejército Nacional está para preservar el orden externo y la policía para velar por el orden interno de la Nación.

Al finalizar el gobierno del presidente Olaya, el país quedó en relativa calma pero dejando una policía casi exclusivamente integrada por personal de filiación correspondiente al partido del gobierno, sectaria e improvisada.

 
Nuevos procesos-1930

Durante la presidencia el doctor Enrique Olaya Herrera. el cuerpo de Policía fue el primero en recibir una provechosa influencia de los nuevos sistemas de gobierno. Se creó la Jefatura General de Vigilancia, estableció pensiones y jubilación por enfermedades incurables. 




Organizó la Policía en doce secciones administrativas. El personal de vigilancia se aumento a  1.476 las guarniciones de fuera. También se creó como unidad independiente el “Escuadrón de Carabineros” que tan excelente servicio venia prestando a la capital del país .
 




Un Gobierno de Transformación Profunda

La primera presidencia de Alfonso López Pumarejo ha sido denominada en Colombia como la “Revolución en Marcha”, cuya dinámica despertó a la nación de su prolongado letargo. La reforma constitucional de López inspiró  hizo cambiar de rumbo al país, y los colombianos se encontraron, sin pensarlo, con una patria optimista y más audaz.



La Policía recibió, como era lógico, los beneficios del pensamiento y de la acción del gran estadista y renovador, así  pues, lo primero a que se acometió en el nuevo gobierno fue la instrucción a fondo de sus hombres y de la organización institucional, para ofrecerle al país un servicio que le cubriera sus necesidades con eficacia e imparcialidad. Para ello se había obtenido del parlamento la expedición de la Ley 15 de 1935, por medio de la cual se facultó al  gobierno para determinar la organización y fundiciones de la Policía, como, igualmente, su dotación con material indispensable para garantizar un servicio eficaz.

La nacionalización del servicio de Policía en los territorios nacionales se dispuso de acuerdo al Decreto 1237 de 1935 de julio 8. se dieron atribuciones de Jefes de Policía, dentro de su territorio a los Intendentes y Comisarios.
Varios decretos se expidieron e  desarrollo de esta ley. El decreto 2414 de noviembre de 1935 reestructuró las dependencias de la Dirección General  y del Departamento de Vigilancia. 

A través de sus disposiciones se buscó el mejor estar de sus miembros y la prestación más efectiva de sus servicios. El decreto 1994 de la misma fecha creo el Departamento Administrativo del Cuerpo de Policía, para manejar independiente y ágilmente los fondos, valores y elementos que se le asignaran y entregaran a las Cajas de la Policía Nacional.
  
Hacia la nacionalización real de la Policía Nacional. 

Haciendo siempre uso de esas facultades, de la Ley 15, el gobierno dictó el decreto 1715 del 18 de julio de 1936, que en realidad es el verdadero antecedente de la nacionalización de la Policía. Es cierto que desde el mismo día de su creación en 1891 se vino hablando de la Policía Nacional , pero nunca antes se la expedición del decreto 1715 se consideró con tanta seriedad el problema y, lo que es más importante, la disposición no quedó, como tantas otras, simplemente escrita, sino que de inmediato se inició su cumplimiento.

El país no disponía, por entonces, de recursos suficientes para asumir el pago de la totalidad de los cuerpos de la Policía y así, pues, se optó por empezar la nacionalización mediante contratos que debían suscribirse entre los gobernadores y alcaldes con el director de la Policía. Esta modalidad permitió a los cuerpos departamentales y municipales extender su jurisdiccional a la totalidad del territorio nacional, con excelentes resultados en el desempeño de su misión para prevenir el delito y capturar sus responsables.

Tan acertada disposición fue inspirada por el entonces ministro de Gobierno, doctor Alberto Lleras Camargo, quien a lo largo de su carrera política y de sus actos de gobernante tuvo siempre en mente la eficacia del estado de Derecho a través del orden y la seguridad, así como el buen manejo de las relaciones entre los ciudadanos y entre éstos y el gobierno.
En efecto, mediante contratos entre el gobierno central y los gobiernos departamentales, las policías del Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Huila, Magdalena, Nariño, Tolima, Valle, Cauca y Cundinamarca pasaron a denominarse Policía Nacional.
 
Segunda Misión española

En 1935, para reorganizar los servicios de identificación científica, vino al país el doctor Manuel Vela Arambari, experto funcionario de la Policía Científica española, quien introdujo modificaciones al sistema dactiloscópico de Vucetich y dio una magnífica organización al gabinete central de identificación.







Misión chilena

En marzo de 1936, vino al país la misión de Carabineros de Chile integrada por el coronel Armando Romo Bosa, capitán Belarmino Torres Vergara y teniente Emilio Oelckers Hollstein, para la reorganización de la Policía Nacional, implantando a su vez nuevos sistemas de instrucción policial y militar para la Policía Nacional, con cursos para oficiales, suboficiales y tropa, con marcada formación militar que contrastaba con el carácter civil de la Policía Nacional. 



La dotación de personal de la época fue fijada en 3.728 unidades distribuidas así: oficiales 114, suboficiales 406 y agentes 3.208 (Decreto 1960 de 1937). En 1939, fueron aumentados en 454 unidades más.

Construcción Escuela de Policía General Santander

EL 7 de julio de 1937, por decreto 1277, se dispuso la creación y construcción de la Escuela de Policía que inició actividades académicas el 16 de mayo de 1940, constituyéndose en la piedra sillar de la institución policial, cuyas enseñanzas la convertirían en el alma mater de la Institución y que hoy con orgullo se denomina la primera universidad policial de América. 


A partir de este momento histórico, la Policía inicia su verdadera profesionalización, consolida su filosofía y unidad doctrinaria que con el transcurso del tiempo se extendió a todo el país. El primer curso, integrado por 40 oficiales egresó el 20 de noviembre de 1940, denominándose promoción  “Simón Bolívar”. Hicieron parte de este curso los que posteriormente  fueron generales de la Policía, Bernardo Camacho Leyva (director general) y Juan Félix Mosquera Mosquera.

Creación división ferrocarriles nacionales y circulación y tránsito-1939

Siendo presidente el doctor Eduardo Santos, se creó el 17 de marzo de 1939 la División de Circulación y Tránsito para Bogotá, estableciéndose lo referente al personal. 



Y el 1 de junio del mismo año y por Decreto 1182, el gobierno crea la División de Ferrocarriles Nacionales, consecuencia al contrato celebrado con el Consejo Administrativo de esa repartición.

  
Misión norteamericana


Para organizar el Departamento Nacional de Seguridad, en el año de 1939, el gobierno nacional contrató los servicios del técnico Edgard K. Thompson, quien además instruyó a un grupo de detectives sobre materias de investigación y defensa personal. 


Una nueva Misión contrató el gobierno del doctor Santos, encabezada por un experto funcionario de la Policía Norteamericana, Edgar Thompson, quien llegó al país el 5 de julio de 1939. 

Miembro de la Oficina Federal de Investigación de Washington, había cubierto este servicio en otros países de América Central y América del Sur. Thompson presentó al gobierno una información muy completa sobre los servicios de seguridad, luego de haber instruido a un grupo de detectives sobre investigación y defensa personal. Su permanecía fue muy corta en Colombia y por ello sus recomendaciones no se hicieron realidad.


La Escuela General Santander-  1940

Como fuente inmediata de creación de este instituto, esta el Decreto 1715 de 1938 (18 agosto) en cuyo articulo 11 dice: “El Gobierno establecerá las escuelas o escuela de la Policía Nacional, necesarias para atender a la formación de Oficiales, Suboficiales y Agentes , como también para el perfeccionamiento del personal en servicio; en consecuencia dictara los reglamentos que fueren del caso”. 

Con fundamento en lo anterior el Presidente de la República dicto el Decreto 1277 de 1937, en cuyo articulo 1, crea la Escuela Nacional de Policía “General Santander”, agrega también que funcionara como escuela de iniciación para la preparación técnica del nuevo personal de la Policía Nacional en los ramos de servicio urbano, rural, aduanas, fronteras terrestres y marítimas, sanidad etc.. y como escuela para el perfeccionamiento del personal actualmente en servicio.

El articulo 8, autoriza al Director de la Policía para construir con fondos de la Caja de Auxilios de la Policía, los edificios necesarios para el funcionamiento de la escuela, en el lote denominado Muzu que el fondo compro con tal objeto. 

El Decreto 505 de 1940 crea el Departamento Docente de la Policía, a cargo del director de la escuela, cuyo fin es el de formar y educar al personal de la Policía Nacional.

El 15 de mayo de 1940, se dicto el Decreto 945, bajo la administración de Eduardo Santos se orgánico de la escuela “General Santander” a la que se le confiaron las funciones docentes de la Policía Nacional, dándole funciones en el se consignaron los objetivos fundamentales del plantel, se determinaron los cursos que debían desarrollarse y se inicio la instrucción con modernas orientaciones profesionales. Este decreto fue derogado ese mismo año por el Decreto 1158 que reglamento en forma definitiva la escuela.

Primera promoción de oficiales

El 22 de noviembre de 1940 egreso la primera promisión de oficiales denominada “Simón Bolívar, compuesta por 45 alumnos, quiénes iniciarían prácticamente el comienzo de una organización competente y próspera para la Policía Nacional. De estos 45 oficiales egresados, solamente persevera en su existencia el señor General Bernardo Camacho Leyva.





Sección Avianca

Para la vigilancia de algunos aeropuertos, se creó la sección Avianca integrada por un capitán, un sargento y 12 agentes, mediante contrato entre esta empresa y la Policía Nacional, oficializada por Decreto 1613 de 1941.











Un hecho desafortunado

En la segunda presidencia de Alfonso López Pumarejo, cuando la Policía había alcanzado algún grado de desarrollo, tecnificación y experiencia, se presentó uno de los más infortunados hechos para el país y la Policía Nacional: el asesinato de Francisco A. Pérez,  alias “Mamatoco”, el 15 de julio de 1943, en el que resultaron implicados integrantes de los cuerpos de seguridad, leales exageradamente al gobierno. 


El país se encontraba en enfrentamientos políticos y existía una fuerte oposición al gobierno, situación que fue aprovechada para sindicar al propio gobierno del horrendo crimen. La crisis de la Policía era inevitable. 

El gobierno, injustamente, dio de baja a la totalidad de oficiales superiores, dejando la Institución a la deriva y en manos de subalternos y capitanes del Ejército, sin experiencia policial, así como de abogados que tras un corto tiempo de estudio fueron destinados como comandantes a las divisiones de Policía, circunstancia que   presagiaba pésimos resultados.




Génesis de la Policía de Protección Infantil-1947

El señor Sargento Mayor Luis Alberto Torres Huertas, nació en Turmequé (Boyacá), presto su servicio militar en el Batallón Bolívar No1 de Tunja, ingreso a la Policía Nacional el 26 de abril de 1924, vistió el uniforme de Agente de los entonces llamados de Tercera Clase. Por las calles y barrios de Bogotá divago de día y de noche cumpliendo la noble misión de proteger la vida, la honra y los bienes de los ciudadanos, hasta 1933, en que se retiró el primero de agosto, después de nueve años de buen servicio.



Pero como su vocación era definitivamente policial, volvió a solicitar ingreso a las filas que lo recibieron el 22 de septiembre de 1934, ya para ese entonces se había casado, en su pueblo natal, con una hacendosa y distinguida muchacha paisana suya, María Luisa Torres Bernal, quien había de acompañarlo en su laboriosa existencia hasta 1960, año de su deceso.

Esta segunda época fue breve para el Sargento Torres. No hemos podido enterarnos por que se separó nuevamente de lo que constituía su vida misma, la Policía. 


En todo caso el 4 de mayo de 1947, volvió a lucir las prendas de Agente, siendo destinado a cumplir sus servicios en la VIII Division, cuyo comandante era el Doctor Diógenes Osorio Quesada. El trabajo que le encomendaron fue adecuado para su temperamento: la vigilancia de un parque, el llamado “Hipódromo del Banco Central Hipotecario”, su reintegro ocurrió siendo Director de la Policía el General Delfín Torres Guzmán. 

Protección a la niñez

La sana mentalidad de este sencillo boyacense y su comprensión de que educando a la niñez se formaban los buenos hombres del mañana, lo inclinaron a la tarea de agrupar en torno a sí a los pequeños que visitaban este parque. Les enseño canciones, rondas, juegos y a amar el bien. Les inculco el afecto debido a la patria y a sus instituciones, el respeto a la ley y a los derechos ajenos y la necesidad de ser buenos ciudadanos para adquirir valor personal y ser útiles a la patria.

Lo hizo como ensayo, primero y luego viendo que le daba resultado el procedimiento, quiso extender su actividad de protector de los niños. Había que atraerlos y entretenerlos y para esto lo ideal eran los juegos infantiles. Mediante bazares y la colaboración de padres de familia que se dieron cuenta de su significativa labor, allegó fondos para comprar e instalar columpios y otras diversiones mecánicas.
 
 El parque se llenó de niños que jugaban, cantaban y reían en un alarde de satisfacción que impresionaba gratamente a los visitantes adultos. Sin temor al “qué dirán”, este hombre, apuesto, lleno de salud y de vida, de cara siempre sonriente en la que se reflejaba una bondad casi campesina, cantaba, bailaba, corría, se agachaba para que los párvulos subieran en sus espaldas y lo utilizaran como ágil corcel.

Pronto su fama se regó por toda la ciudad y desde otros sectores de la misma pidieron su presencia en parques y plazas públicas. Quienes no conocían su nombre le decían “El Agente del maletín misterioso” . En realidad ,el Agente Torres llevaba siempre un maletín, una especie de cartera ministerial, que nunca abandonaba. Nadie sabia qué contenía aquel maletín. Nadie, acepto los niños. Solamente delante de ellos lo abría para sacar deliciosos caramelos. Ese era el misterio.

Su amplio conocimiento en pedagogía y psicología infantil adquirida por la lectura de libros y revistas, le permitió organizar juegos escalonados para los niños según sus edades y aficiones de los pequeños, así como incentivos para los que resultaran airosos en las pruebas deportivas que allí se relazaban; al poco tiempo el parque se vio invadido de gran cantidad de niños de todas las clases sociales, venidos de otros barrios en busca del Agente e la Policía inventor de estas distracciones juveniles, el numero fue tal que a lo ultimo fue imposible atender en aquel lugar a tantos niños.

Así las cosas, la Junta de Mejoras Publicas del citado Barrio, la sociedad de amor a Bogotá y la prensa hablada y escrita, emprendieron una decidida campaña en su favor, reuniendo fondos necesarios para la adquisición de aparatos, elementos de distracción y deporte infantil, los cuales fueron instalados por primera vez en Bogotá en le parque “Julio Lleras”, hoy el Campin. 

El interés por la iniciativa se expandió por los demás parques de Bogotá llovieron las solicitudes para que se organizaran en ellos las mismas recreaciones infantiles lo que dio comienzo a la actividad que se denominaría “Policía de Protección Infantil”.

Tal evento propicio la necesidad de conformar e instruir a un personal que cumpliera esta misión.
  
En 1950 el Agente Torres es ascendido a “Distinguido”, no siendo este escalafón un grado sino, precisamente una distinción. Torres se lo merecía como el que mas por su labor en pro de la niñez de Bogotá. 

Junto con su distinción recibió la misión de vigilar el parque Central y la no menos labor de fundar una escuela para la formación de Agentes, que compartieran posteriormente con él la tarea de proteger a los niños de la capital. 

La escuela comenzó con 11 agentes, escogidos entre los casados de mejores virtudes, hogareños y la mas solida preparación intelectual. Este grupo debería tener un nombre para lo cual el Agente Distinguido Torres encontró que el más adecuado sería el de “Protección Infantil”.

El 29 de enero de 1951, termino el primer curso de Agentes de Policía de Protección Infantil, este mismo día nació como servicio especial de la Institución tal actividad policial. Los once agentes fueron distribuidos  correctamente quienes en compañía del sargento Torres Huertas fueron distribuidos en los parques de la capital, a estos doce policiales jocosamente los llamaban “Los Doce Apóstoles” ; el curso de Protección Infantil siguió su marcha hasta completar un total de treinta y cinco (35) unidades.

En abril de 1951, Torres fue ascendido a Sub-inspector. Al año siguiente, el primero de julio , obtuvo el grado de Sargento Segundo y el primero de agosto de 1953, al de Sargento Primero. Con cada ascenso Torres recibía profusas felicitaciones ya no solo de sus superiores sino de infinidad de familias y entidades cívicas que le reconocían el valor de sus excelentes oficios a favor de la niñez. Precisamente en este año s ele confirió la condecoración de la Orden “Estrella de la Policía” en el grado de “Estrella Cívica”, categoría de “Compañero” y se destaco ante la ciudadanía colombiana su mérito como ciudadano ejemplar.

 por otra parte la Dirección de Educación de Cundinamarca, le otorgó en esa misma ocasión la “Medalla al Mérito”.

No engreían a Torres las distinciones ni los aplausos, trasladaba sus triunfos a sus compañeros de labor y daba razón de ellos a sus “Niños”. Entendiendo que no solamente Bogotá necesitaba de una protección infantil organizada, sino que ésta debía tener una cobertura nacional, se tomó el trabajo de viajar con el visto bueno de los altos mandos de la Policía a diferentes ciudades del país para organizar en ellas su noble y apreciada obra. Fue así como capitales de departamentos y poblaciones menores tuvieron Policía de Protección Infantil y millares de niños comenzaron a contar con “Ángeles Guardianes uniformados con el clásico traje verde de los Agentes de la Policía Nacional”.

El movimiento fue cobrando mayor impulso y acrecentando su prestigio a nivel nacional, en tal forma que existió la necesidad de traer de todo el país 120 Agentes para que adelantaran el 10 de agosto de 1953, el curso de Protección Infantil, con una duración de seis meses, personal que fue destinado a sus lugares de origen con el objeto de cumplir dicha misión.

  El Sargento Mayor Torres se retiro el 18 de julio de 1965, después de 30 años de servicios; se fue con la frente coronada de nieve venerado, pero joven aun, con lozanía de aquellos seres quienes poseen bondad en el alma. Se fue también con el pecho cubierto de medallas y distinciones, con el diario vivir de su vida atestado de felicitaciones y votos de aplausos, con la historia de su existencia rodeada de frescos laureles y mas que todo, con la justa y honda satisfacción de haber sido el hombre que peregrinó por los senderos de Colombia prodigando el bien, plasmando las mentes infantiles para que un día fueran útiles a la patria y haciendo la caridad donde la pobreza, la incomprensión y en general, la ausencia de felicidad, tenia sus dominios.

La gran crisis institucional- El Bogotazo.

Cuando la Policía se había repuesto y sus servicios empezaban a ser  reconocidos y elogiados por el pueblo y los partidos políticos, se presenta otro hecho trágico de funestas consecuencias: el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, que a la postre dio como resultado que todo el personal de la Policía sin distingos de ninguna clase fuera dado de baja, estuviera o no comprometido en los hechos. 

Tal determinación fue una medida exagerada e injusta, pues nada tenía que ver con los hechos el personal de Policía que prestaba sus servicios en otras ciudades o regiones del país o quienes valientemente habían defendido el régimen constitucional y el gobierno. 



Este fue otro rudo golpe político que de un solo tajo acabó con los largos años de formación, profesionalismo y experiencia, que hizo retroceder grandemente la Institución y el servicio policial. Posteriormente, en forma paulatina, fueron llamados nuevamente al servicio y reintegrados un gran número de policías inocentes y ajenos a los sucesos relacionados con el Bogotazo.








La Misión Inglesa

La “traición” de la Policía dio origen a un gran debate público sobre la necesidad de dotar al país con una Policía que respondiera con técnica y apoliticidad a las necesidades de seguridad y vigilancia ciudadana. 

Se consideró, además que la militarización dejada por la Misión Chilena había influido negativamente en la formación de los policías, con principios y aires marciales que los hacia altivos y arrogantes usando procedimientos contrarios a la idiosincrasia nacional. para devolver la confianza a esta Institución, remozada en su personal por el remplazo total de sus hombres, se quiso entonces darle más vigor a esa circunstancias imprimiéndoles el carácter civil  propio de su esencia y dotándola de un estatuto que fuera pauta de sus acciones y garantía ciudadana. en esta forma el gobierno tenía que producir un impacto político, necesario en ese momento de tanta confusión y apeló a la Policía Inglesa para que se le enviara una Misión con el fin de organizar en Colombia un cuerpo a imagen y semejanza de aquel país.

La medida era de indiscutible efecto, pues las instituciones de la justicia, del orden y de la investigación inglesa, han sido reconocidas universalmente como la mejor garantía para el ciudadano de aquel reino.

La Misión Inglesa fue contratada siendo Ministro de Gobierno Darío Echandia, quien con sentido patriótico, despojándose de todo sectarismo político, había concurrido a serenar los ánimos en aquel siniestro 9 de abril y había encaminado  el liberalismo a someterse a la Constitución, a las leyes y al gobierno.

Le correspondió, al ingresar al gabinete ministerial, superar la crisis de la Policía y dictar las disposiciones que dieron origen a su liquidación total. Con su firma y con la del presidente Mariano Ospina Pérez se expidió el Decreto 1403 del 30 de abril de 1948, que ordenó la “reorganización de la Policía Nacional como Institución eminentemente técnica, ajena por entero a toda actividad de carácter político” , y en cuyo artículo 3º dispuso: “El Gobierno y el Director General de la Policía Nacional procederán a dar de baja a todo el personal uniformado de la Institución”.

Así, pues, se contrató una Misión Inglesa integrada por Sir Douglas Gordon como jefe, el coronel Eric Rogers y doce funcionarios más. Los dos primeros llegaron al país el 28 de agosto de 1948 y los restantes, en los primeros meses de 1949.

Una de las labores más importantes que cumplió la Misión fue la de asesorar la comisión de juristas creada por el gobierno nacional para elaborar el Estatuto que regiría la organización y el funcionamiento de la nueva Policía Nacional. la comisión estaba integrada por Carlos Lozano y Lozano, Jorge Enrique Gutiérrez Anzola, Timoleón Moncada y Rafael Escallón. Como secretario fue designado Hugo Latorre Cabal. Eran los más conspicuos penalistas del momento, de ambos partidos, cuya aplicación a las disciplinas juristas les permitió dejar enseñanzas luminosas que aún trascienden en el ordenamiento penal colombiano.
  
Como resultado de los estudios realizados pro la comisión se expidió el 18 de julio de 1949 el Decreto Ley 2136, que determinó la finalidad de la Policía, fijó la nueva organización y estableció sus funciones. El personal fue distribuido en 18 divisiones, una por cada uno de los departamentos en que políticamente se dividía por aquella época el país y sendas divisiones para la ciudad de Bogotá, los territorios nacionales (intendencias y comisarias) y Servicios Especiales. Las divisiones se distribuía en distritos, los distritos en estaciones, las estaciones en subestaciones  y éstas en puestos.

La instrucción en las escuelas se impartía siguiendo normas y conferencias preparadas por  la Misión. Sin embargo los textos elaborados no fueron comprensibles suficientemente para profesores y alumnos, que no encontraban lógico el orden de las materias expuestas ni claro el esquema general, dentro del cual se debía acomodar la enseñanza impartida. Por esta razón, aunque Sir Gordon ejercía la vigilancia de los cursos dictados para la formación de los nuevos oficiales, suboficiales y agentes, con los profesores colombianos de planta  en los institutos, esos cursos no penetraban con la eficacia indispensable para obtener de ellos el conveniente beneficio.

Desde luego, lo que más influyó para el poco éxito de aquella Misión fue la ignorancia de sus integrantes de la lengua castellana. No tuvieron así comunicación directa con los miembros  de la Policía. Sólo el jefe de la Misión y el coronel Rogers lograron después de un año entender y hacerse entender en español. Diferencia grande con la Misión Chilena de los treinta, cuyos miembros trasmitían directamente sus enseñanzas y aseguraban, por métodos prácticos pedagógicos, la comprensión de sus lecciones y de su alcance filosófico-policial.

Otro aspecto que puede destacarse para explicar el eficiente éxito de los ingleses, fue que la mayoría de los oficiales instruidos, o que pretendían serlo, procedía de la s reservas de las Fuerzas Militares, siendo imposible quitarles, de un momento para otro, su mentalidad castrense, aparte de la transitoriedad que asignaban a su servicio, en razón de que muy pocos pensaron escalafonarse en la carrera de Policía, pues no se adaptaban a su filosofía. Todas esas circunstancias determinaron cierta indiferencia por entender los sistemas que se trataban de aplicar y la manera como debía desarrollarse el servicio. 

Unos de los objetivos considerados para contratar a los ingleses fue no sólo aprovechar las ventajas de una Policía altamente calificada y experta como pocas, sino desmilitarizar el Cuerpo de Policía, por cuanto estimaba que el acento militar en su educación era causa de choques frecuentes con los ciudadanos y determinaba que su efectividad fuese cuestionada en el servicio.

Pues bien, ese objetivo fracasó, por la elemental razón que los directores y los mandos institucionales permanecían en manos militares. La Misión sucumbió a ese régimen y no propuso formula alguna que sustituyera en la practica a la milicia en el manejo de los hombres. La verdad es que las clases de los ingleses corrían paralelas con la instrucción militar, tanto en la Escuela como en las divisiones. Cuando se expidió, por ejemplo el estatuto Orgánico con la asesoría inglesa, y se trató de dar definición de lo que debía se la Policía, esa definición fue simplemente anodina y repetitiva en sus términos, pero no sustancial en su contenido: “La Policía es una institución civil con régimen y disciplina especiales que se rige por legislación especial y a falta de ella por el derecho común”.

Por otra parte el decreto no prohibió la organización interna militar y, por otra, la legislación especial para ordenar la disciplina, también especial de la Policía, nunca llegó a dictarse, lo que trajo como consecuencia que se rija aún por reglamentos militares o adaptados a las circunstancias diferentes del servicio policial, pero sin carácter propio.  

La Misión Inglesa abandonó el país, por término del contrato, en el año de 1952. Al retirarse, el propio señor Gordon se lamentó de la falta de apoyo de las autoridades superiores que, al no poner en práctica el titulo III del estatuto Orgánico, hizo impracticable el esquema general diseñado por la Misión y reconoció el poco éxito alcanzado cuando escribió en la Revista de la Policía: “La época en que le ha tocado trabajar a la Misión ha sido desgraciadamente muy turbulenta y, por lo tanto, no la más propicia para el desarrollo de un vasto plan que requiere la más completa  coordinación de esfuerzos para su implementación total” .
 

Nuevas Insignias-Grados para los miembros de las Fuerzas de Policía- 1952

Mediante Decreto 0645 del 3 de marzo de 1952, (siendo Presidente Roberto Urdaneta Arbeláez por retiro del doctor Laureano Gómez, por quebrantos de salud), se expide el decreto por el cual se cambian los grados en la Policía Nacional.



Una nueva etapa

El trece de junio de 1953, al asumir el gobierno el teniente general Gustavo Rojas Pinilla, la situación de la Policía Nacional cambió radicalmente y podría decirse que su historia se parte en dos.


Una de la primeras preocupaciones del nuevo gobierno fue restablecer la confianza de la ciudadanía en las Fuerzas Armadas y principalmente en la Policía Nacional, a la cual se sindicaba de tantos y muchas veces violentos procedimientos que lesionaban a los opositores del gobierno conservador. 

Impartió instrucciones al coronel Rojas Scarpetta, entonces Director de la Policía Nacional, para que fuera proyectando la reorganización del cuerpo; designo al capitán Telmo Acevedo como director del SIC (Servicio de Inteligencia Colombiano), a petición del coronel Rojas Scarpetta, dada la gran estima y confianza que tenía en él. 



En su ánimo de darle a la Policía un tratamiento igualitario a las otras Fuerzas, nombró al teniente Bernardo Echeverri Ossa  como el primer edecán presidencial de la Policía Nacional. tanto fue el  interés del presidente por darle a la Policía una imagen diferente ante el país y por terminar las rencillas muy frecuentes con otras Fuerzas Militares, que el 10 de julio de 1953, o sea, un mes antes de haberse hecho cargo de la Presidencia, dictó el Decreto 1814 mediante el cual modificó la estructura del Ministerio de Guerra, suprimió  el Comando General de las Fuerzas Militares y creó en cambio el Comando General de las Fuerzas Armadas  e incorporó la Policía Nacional como el cuarto componente de esas Fuerzas, integradas por el Ejército, la Marina, la  Aviación y, ahora la Policía Nacional.  

Este decreto sustrajo, pues, a la Policía del Ministerio de Gobierno, al cual había estado adscrita desde  su fundación en 1891, con breves períodos-durante las guerras civiles de 1895 y 1898 y, por algún tiempo, en el gobierno del general Rafael reyes- en lo que, por razones de orden público, pasó transitoriamente a formar parte del Ministerio de Guerra.

La noticia fue recibida con alborozo por lo colombianos y con alivio por integrantes de la Policía Nacional. no puede olvidarse que este Cuerpo  era un emparedado entre  dos partidos tradicionales , usado y abusado sectariamente por el partido de turno en el gobierno para golpear al opositor.  Por lo demás, los frecuentes roces por celos entre las Fuerzas Militares y la Policía, colocaban a ésta en una Capitis diminutio, (Expresión latina equivalente a "disminución de capacidad“) , que la perjudicaba en su operatividad y en el tratamiento económico  inferior a los sueldos y prestaciones sociales que regía en aquéllas. 

Ya en condiciones de paridad, la Policía adquiría un Status  de responsabilidad, pues bajo la jurisdicción militar se convertiría en una institución técnica que se libraba de las servidumbres de los políticos, aunque, infortunadamente, podría caer en el extremo de un exagerado militarismo, perjudicial para el manejo de las relaciones cívicas con el pueblo.

El Decreto 1814 fue aclarado  días después por el Decreto 3220 que rezó: “ Las Fuerzas Armadas están constituidas por las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Policía. Las Fuerzas Militares  son el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea”.


Consecuencias de la incorporación al Ministerio de Guerra

El 13 de junio fue la culminación de un largo y doloroso proceso político que inundó de sangre el país, de pobreza las arcas nacionales por los altos costos de la lucha armada y de lagrimas caídas del paño de luto tendido sobre la patria como consecuencia de las desapariciones, los huérfanos y las viudas que quedaron sin amparo. La llegada del general que ofreció la amnistía y pidió que no se derramara más sangre colombiana, llenó de esperanzas a la sociedad y se empezó a respirar otro ambiente.

El país entró en una era de prosperidad y de mayor tranquilidad. La Policía no tuvo actividad participativa  en el Golpe de Estado y miraba con aprensión la suerte que le esperaba por las inculpaciones que le formulaban como gestora de la violencia y, también, por viejas rencillas, aún vivas, con las Fuerzas Militares. 

El Decreto 1814 del 10 de julio de 1953 disipó la incertidumbre. Sin embargo, y aunque ya se dijo que el decreto fue bien recibido, algunos recelosos consideraron que esta unificación de las Fuerzas Armadas era una peligrosa concentración de poder, atentatoria contra el funcionamiento de un gobierno democrático.

Es riguroso y honesto reconocer que durante la administración del general Rojas Pinilla, la Policía vivió un gran auge. Se construyeron instalaciones modernas; se adquirieron uniformes, equipos y armamento; a los oficiales de la Policía  se les hizo miembros del Club Militar de Bogotá, la instrucción y formación  del personal se intensificó. Se crearon las escuelas Antonio Nariño, de Barranquilla; la Alejandro Gutiérrez, en Manizales; la Simón Bolívar, en Tuluá y la Eduardo Cuevas, en Villavicencio.

El 2 de julio de 1953, por Resolución 1863 originaria de la Dirección General de la Policía Nacional,  se creó  la sección de Bienestar Social, por inspiración de la madre San Luis de la comunidad de la Presentación, quien dedicó gran parte de su vida a un apostolado bellísimo al servicio de los miembros de la Policía.


Nuevo Impulso a la Policía (creación de la Policía Femenina)

Por Resolución 3135 del 26 de octubre de 1953 de la Dirección General, se creó la Policía Femenina. Su organización y su instrucción se encomendó a la sección de Bienestar  Social. La primera en ingresar  fue la hija del presidente; María Eugenia Rojas, a quien se otorgó el grado de teniente honoraria. Las insignias le fueron impuestas el 5 de noviembre de 1953. más tarde, la resolución 3256 la asigno como teniente primero, a la vez que nombró como teniente segundos a 68 damas de los diferentes departamentos del país  y de la ciudad de Bogotá. Lo que entonces se pensó que llegaría a ser un avance institucional, tuvo una efímera vida ya que errores posteriores obligaron a disolver este servicio.






Fuero especial para la Policía Nacional-1954
Importante fue el juzgamiento de los miembros de la Policía por tribunales militares. Por mucho tiempo había luchado no propiamente por un fuero, sino por un juzgamiento especial que le permitiera salir mejor librada contra los embates de sus detractores, con el anhelo justo de que quienes juzgaran a los miembros de la Policía estuvieran compenetrados con los problemas del servicio y desprovistos de toda prevención política, pues con frecuencia eran victimas de jueces parcializados o que  se dejaban  influir por oscuras pasiones políticas.
El gobierno así lo entendió al decir el Decreto 1426 de 1954, mediante el cual se dispuso: 
“De los delitos que cometan los miembros de las Fuerzas de Policía en servicio activo conocerá la Justicia Penal Militar”. Esta norma consagró el fuero especial de juzgamiento para la Policía, la que desde entonces han venido ratificando todos los gobiernos, los tribunales y la propia Corte Suprema de Justicia.
Esto en el campo penal. En el campo disciplinario, la Institución también quedó cobijada por su propio reglamento, que señaló las faltas y fijó el procedimiento para juzgarlas y corregirlas. La Procuraduría General de la Nación designó un procurador delegado para la Policía Nacional.
Constitucionalidad del fuero militar
Aunque se ha visto la conveniencia del furo militar para la Policía, éste ha corrido permanente peligro de perderse por culpa de los opositores a él. 
La sentencia del 26 de septiembre de 1985, dictada por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia al fallar una demanda instaurada para obtener la declaratoria de inexequibilidad del articulo 284 del anterior Código de Justicia Penal Militar, mediante el cual se asimila el término de militar a los miembros de la Policía, dirimió la materia favorablemente para la Institución. La Corte expresó: “Son constitucionales: Primero, los artículos 284 del Decreto 250 de 1958 (Código de Justicia Penal Militar) y la Ley 141 de 1961, en cuanto dio vigencia permanente a estas normas. Segundo, declara exequible , por no ser contraria a la Constitución, el articulo 18 del Decreto 2137 de 1983 por el cual se reorganiza la Policía Nacional”.


Lo declarado por la Corte es un estímulo y una protección para la prestación  de un mejor servicio por parte de la Policía. No porque el fuero constituya juzgamiento de impunidad, sino porque el miembro de la Policía no queda expuesto  a una cierta clase de antropofagia política o de animadversión, propensa para cometer toda clase de atropellos o de arbitrariedades contra quienes en un momento determinado queden a merced de desconocidas circunstancias. 
Creación de la Policía Vial-1955

Debido a las diferentes obras materiales en el País, particularmente en cuanto a carreteras se refiere, el Ministerio de Obras Públicas promovió la creación de un cuerpo de Policía para control y defensa de las vías, así como para la regulación técnica de las señales de ellas.  Entonces, cuando, por el Decreto 2826 del 26 de octubre de 1955, crea la Policía Vial como cuerpo dependiente de las Fuerzas de Policía, con el fin de ejercer vigilancia sobre el tránsito de las carreteras nacionales. El personal de la Policía Vial disfrutara de una prima especial de diez (10) por ciento de sobre sueldo y los viáticos a razón de cinco pesos diarios.


Creación del Escudo y la Bandera de la Policía Nacional-1957

El Escudo y la Bandera fueron ideados por varios oficiales de la Policía adscritos al componente del F-3, con base a normas internacionales que rigen para esta clase de insignias.

Los colores de la Bandera fueron escogidos de acuerdo con el significado heráldico en donde el Blanco significa “Servicio, abnegación, sacrificio y honradez” y el verde “Esperanza, firmeza y lealtad”. 

El Escudo y la Bandera de la Policía Nacional fue dados al servicio por medio del Decreto 0149 del 25 de enero de 1957, originario de la Presidencia de la República. 






Junta Militar de Gobierno


Tras el gobierno del teniente general Rojas Pinilla, el 10 de mayo de 1957, asume la Junta Militar de Gobierno, entre cuyos integrantes se encontraba el general Deogracias Fonseca, director general de la Policía, quien continuó rigiendo sus  destinos. Una de las más trascendentales decisiones de la Junta Militar, respecto de la Policía, fue la designación y nombramiento como director general del teniente coronel Saulo Gil Ramírez Sendoya, quien llevaba varios años de servicio en la institución como comandante de la División Bolívar en Cartagena y en el Comando de la División Bogotá. Naturalmente, era un nuevo reto, un desafío serio y comprometedor  que se cumplió con decisión y gran éxito.

Iniciado el 10 de  mayo el período de la Junta Militar e Gobierno como consecuencia de la caída del teniente general Rojas Pinilla de la Presidencia, la Policía continuó sus actividades sin mayor alteraciones institucionales. El general Deogracias Fonseca, que antes de aquella fecha era director general de la Policía, al asumir el cargo de miembro de la Junta Militar continuó orientando los destinos de la Institución. Poco después, el coronel del Ejército Quintín Gustavo Gómez ocupó la Dirección de la Policía. En manos suyas  el cuerpo policial sufrió otra de sus crisis que, si bien por algunos aspectos fue bochornosa, por otros fue motivo para que la Policía se enrumbara definitivamente por caminos más seguros y profesionalizados, que le abrieron promisorios  horizontes dentro de las instituciones nacionales.

La crisis se presento el 2 de mayo de 1958, cuando el comandante dela Policía Militar, coronel Hernando Forero Gómez, con un grupo de oficiales subalternos y las tropas bajo su mando, apresó a cuatro de los cinco miembros de la Junta Militar, habiéndose escapado solamente el vicealmirante Rubén Piedrahita Arango , quien inmediatamente asumió la dirección del gobierno para debelar el movimiento.

En la madrugada del mismo día, personal de la Policía Nacional  apresó a Alberto Lleras Camargo, candidato a la presidencia de la República  en las elecciones que se  realizarían el día 4 de mayo. Al ser llevado en una radio patrulla policial al cuartel de la Policía Militar situado en la calle10 con carrera 5ª, el personal de la Policía que lo conducía pasó por frente al palacio de San Carlos, donde unidades del Batallón Guardia Presidencial, que ya controlaban el sector, al mando del entonces teniente coronel Alberto Camacho Leyva, lograron rescatar sin novedad al doctor Lleras y conducirlo al despacho del presidente, donde se hallaba el almirante Piedrahita.

Fuente innegable la participación de unidades de la Policía en tales acontecimientos y por lo menos hubo en  ellas la complacencia de la Dirección General de la Policía, así como la de otros oficiales , entre ellos, los comandantes de la Policía Bogotá y Cundinamarca.

Prueba de esta participación, fue la ocupación de las radiodifusora de la capital por destacamentos de la Policía para ponerlas al servicio de la rebelión, siendo recuperadas en forma incruenta por el batallón Colombia, al mando del Mayor Álvaro Valencia Tovar . 

Este hecho produjo, como es natural, una gran conmoción en el país y la Policía sufrió otro trance de graves consecuencias, que  le creó nuevamente desconfianza, no solo en el Gobierno, sino entre los ciudadanos. Ello era natural. El país se disponía a elegir, precisamente el 4 de mayo, al presidente de la República que debía iniciar el gobierno del Frente Nacional, con una duración de dieciséis años, durante los cuales se alternarían, cada cuatro años, liberales y conservadores en la Presidencia de la República. Lleras Camargo era el candidato que había sido señalado del común acuerdo por liberales y conservadores para iniciar los gobiernos compartidos, en búsqueda de la paz de la nación y de la estabilidad de los mandatos. 


Se explica así cómo este suceso revestía carácter mucho más dramático por la actuación irresponsable de quienes rompían los sueños de una Colombia diferente y grande. 

La desconfianza en la Policía era manifiesta, al alinearse en el “rojaspinillismos”, movimiento que debería volver a llevar al general rojas al poder.

Pese a los temores que este hecho suscitó, las elecciones se realizaron en completa tranquilidad y no hubo queja alguna sobre le comportamiento de la Policía. Sus hombres cumplieron las instrucciones recibidas y el país dio ejemplo de lo que puede lograrse en una democracia donde las autoridades brindaban las garantías que consagraban las leyes.  La elección de Lleras Camargo no tuvo sombra alguna, y con él Colombia iniciaba una era que por más de dieciséis años mantuvo la concordia entre los partidos tradicionales, que respaldaron con entusiasmo y con fe el bipartidismo en la Justicia, como el medio más eficaz para evitar que la violencia de los partidos resurgiera.

Construcción del Comando de la División Bogotá y la Estación Modelo-1957


En el sitio comprendido entre las calles 6ª y 7ª y la Avenida Caracas y Carrera 15, fue construido por la firma de arquitectos Claves, Nariño y Cía. Ltda, un bloque de edificios destinado a la instalación de las dependencias del Comando de la División Bogotá y Estación Modelo de Policía.
La construcción constaba de dos bloques: uno de seis pisos donde funcionara las oficinas del Comando y otros tres pisos donde funcionara las dependencias de la Estación. El área construida de la edificación fue de 12.889 metros cuadrados y al rededor de 6000 metros cuadrados destinado para parqueaderos, patios y zonas verdes.
Edificio se inauguró el 11 de octubre de 1957



Coronel Quintín Gustavo Gómez Rodríguez, Último Oficial Militar que comando la Fuerza de Policía-1958
Nació en Cucutilla (Norte de Santander) el 5 de septiembre de 1901. Su corta estadía como Comandante de la Fuerza de Policía, le fue otorgada por la Junta Militar de Gobierno. Comandaba la institución cuando ocurrieron los sucesos del 2 de mayo de 1958, en que se presento una rebelión de altos oficiales del Ejercito armado contra la Junta Militar de Gobierno, acontecimiento que puso en alto riesgo a la Policía Nacional. 
Siendo procedente a partir de ese momento la designación para los puestos de director a un oficial de la misma institución.
En tal sentido el Coronel Quintín Gustavo Gómez Rodríguez, se constituyó en el último oficial militar que comandó la Institución.
De sus obra es importante destacar la consecución de crédito en la vigencia fiscal para la Policía Nacional y extensión de partidas a los diferentes departamentos para el pago del personal, puso en funcionamiento la escuela de Suboficiales Gonzalo Jiménez de Quesada, por Resolución 0995 del 19 de abril de 1958.

Se retiró del servicio el día 19 de julio de 1958. falleció el 12 de diciembre de 1975 en Bucaramanga.

Segunda misión chilena-1958

Para fortalecer el servicio policial y la especialidad de carabineros, el 10 de julio de 1958 llegó la segunda misión del Cuerpo de Carabineros de Chile, integrada por el mayor Jorge Aranda Parra y los capitanes Braulio Saavedra Morales y Arturo Toro Toro.




Escuela de Suboficiales Gonzalo Jiménez de Quesada

La Dirección General de la Policía Nacional a cargo del señor Brigadier General Saulo Gil Ramírez Sendoya y su atinada aspiración por la superación constante de todas y cada una de las dependencias y ramos del servicio de la Institución con miras de preparar en forma técnica, científica, moral, social y profesional a los suboficiales de la Policía Nacional, denominó a partir de la Resolución 00995 de 1958, a la llamada Escuela Gonzalo Jiménez de Quesada como Escuela de Suboficiales de la Policía Nacional “ Gonzalo Jiménez de Quesada”; a partir de ese momento se organiza y se reglamenta la instrucción para los cuadros  de Suboficiales, con miras a intensificar su preparación de manera que les permita cumplir a cabalidad con las imposiciones de su jerarquía.  

Solo hasta el 1 de marzo de 1960 se empezaron estos cursos para ascenso dentro de los diferentes grados, o para iniciación de la carrera en el escalafón de Suboficiales de la Policía Nacional, haciendo el de Agentes a Cabos Segundos. Además se prepararon aspirantes a Agentes, hasta el mes de febrero de 1960.

La Escuela se le da el nombre de Gonzalo Jiménez de Quesada, en honor al Conquistador Español Gonzalo Jiménez de Quesada y Rivera o Giménez de Quesada (España 1509– Colombia, 16 de febrero de 1579) quien fue  explorador y conquistador español del territorio colombiano entre 1536 y 1572. Comandó la expedición de la conquista de la Nueva Granada y fundó entre otras la ciudad de Santa Fe de Bogotá


El Frente Nacional y la Policía 1958-1974


Dos hechos que marcaron un destino claro a la Policía, se sucedieron en el año de 1958. El primero fue la iniciación de los gobiernos del Frente Nacional, encargados de restituir sin traumatismo la democracia al país. El otro, ya considerado, la designación que de la Juntar Militar, dos meses antes de entregar el poder, hizo de un oficial de la policía, por primera vez  en toda su historia, para que rigiera la Institución.
La policía entró con óptimos augurios en esta etapa de su vida. De una parte el entusiasmo de sus hombres y de otra, que bajo gobiernos de responsabilidad compartida y con alternación en la jefatura del Estado, las fuerzas políticas tradicionales ya no podrían ejercer sus influencias y su poder para utilizar la policía como instrumento de sectarios intereses y pasiones.
Influyó en todo ello el carácter democrático y firme del primer magistrado de la nación a quien le correspondió abrir el camino de este sistema , el presidente Alberto Lleras Camargo.


En admirable conferencia, que hoy se recoge como pieza antológica del manejo de las Fuerzas Armadas, el presidente electo fijó, el 8 de junio de 1962, su posición frente a ellas y dictó las pautas de su comportamiento, con relación al régimen civil que inauguraba la República.

 Más tarde al tomar posesión ante el Congreso de la nación dijo: “ Muy contrario de lo que sostienen algunos de los que más perjuicios y desorden causaron a las instituciones armadas, el gobierno civil e institucional no va a relegar a un papel subalterno sino al contrario, a ofrecerles una posición en la vida republicana, conforme a la dignidad y grandeza especialísima de su misión.  Ante todo, porque no va a abusar de su prestigio, de su poder y de su disciplina , para comprometerlas en aventuras políticas y en actos de la administración, en cuya decisión última no participaron jamás, pero que se cubrieron con sus insignias inmaculadas. Pero, además, porque va a conceder  a su función insustituible y a su opinión técnica, un valor que le fue desconocido no pocas veces, con desdén total por la organización jerárquica y con atropello de méritos, antigüedad y conocimiento adquiridos, al servicio de la república”…” Además, el gobierno, que no necesitará constituir guardias especiales de adictos y validos dentro de las milicias, y que a todas ellas entregará con plena confianza la seguridad del Estado, estimulará vigorosamente cualquier empeño que las Fuerzas Armadas hagan para elevar su capacidad, su preparación y su eficiencia, en el difícil encargo que la nación le ha conferido”.
Aquellas palabras del presidente Lleras Camargo fueron sagradas, todo se cumplió estrictamente. Los gobiernos posteriores siguieron la ruta trazada. La Policía se consolidó como institución apolítica, quienes en otrora la manejaron a su talante y en beneficio de proditorios intereses partidistas, no han tenido jamás influencia en sus incorporaciones ni en su dirección ni en su empleo.
El primer paso que dio el Frente Nacional respecto de la Policía fue su definitiva nacionalización. Atrás se dijo que en los orígenes del Cuerpo de Policía se pensó y se proyectó todo para que tuviera un carácter nacional. Sin embargo, los problemas económicos que siempre afrontó la nación, como también los intereses locales y sectarios, impidieron la realización de aquel propósito.
Pero Alberto Lleras Camargo no abandonó el proyecto, fue precisamente él quien, como Ministro de Gobierno en la primera administración de Alfonzo López Pumarejo, impulsó la expedición de la ley 15 de 1935, que dio base para la expedición del decreto 1715 de julio de 1936, y él mismo, ya como presidente de la República, patrocinó la expedición de la ley  193 del 30 de diciembre de 1959, por medio de la cual se ordenó a la Nación hacerse cargo del pago de todo el personal de la Policía Nacional en todo el territorio, a partir del primero de enero de 1960. asegurando así su nacionalización que tantos bienes ha traído al país.
El 18 de julio de 1960 el presidente firmó el decreto 1705, mediante el cual se devolvió a la Institución su nombre de Policía Nacional, que se le había cambiado  a raíz de su incorporación al Ministerio de Guerra.
También se dispuso que, en vez de comandante de las Fuerzas de Policía, la cabeza visible de la Institución se denominara Director General de la Policía Nacional.


Se reafirmó así, en forma inequívoca precisa, el carácter eminentemente civil del Cuerpo, prescindiendo del carácter de Fuerza. El mismo decreto contempla una disposición que no deja duda con relación a la nueva fisonomía institucional. En efecto, estableció la dependencia directa de la Policía Nacional al Ministerio de Guerra, desligándola del Comando General, que volvió a ser de las Fuerzas Militares no de las Fuerzas Armadas , como lo fue durante el periodo de Rojas Pinilla.
En esta forma el Ministerio de Guerra pasaba a ejercer las funciones de organización, administración, inspección y vigilancia de todos los cuerpos de policía existentes, ya sea que presten su servicio a nivel nacional, departamental o municipal. 
Posteriormente se dicto el decreto 1869 del 8 de agosto de 1960, como complemento del anterior, por medio de la cual se creó la Junta Asesora de la Policía Nacional para prestar asesoría al ministro en asuntos relativos a la organización y preparación que en materia de seguridad interna corresponda a la Policía, en la elaboración del presupuesto anual y en el estudio de clasificación, ascensos y llamamientos al servicio y retiros de lo oficiales de policía.
En este mismo periodo, se expidieron normas que estructuraron definitivamente la institucionalidad como el estatuto orgánico y los reglamentos internos, se consolidó el Fuero Penal Militar para la Policía. Se ejecutaron acciones de gran significado tales como la apertura de las escuelas de formación Eduardo Cuevas y Carlos Holguín; se crearon los departamentos de Policía Tolima, Meta y Chocó. Se creó la sección de Policía Gorgona, la Policía de ferrocarriles y turismo y la Academia Superior de Policía.
En 1963, se contrata una misión norteamericana con el fin de asesorar técnicamente a la institución.
En materia de comunicaciones se terminó de instalar  la red de telex en todo el país y se organizó la División de Transmisiones; en el campo de bienestar social se construyeron colegios y los clubes de agentes y de oficiales así como un considerable número de estaciones de policía y vivienda fiscal.

Se nombraron capellanes para la Policía Nacional y se desarrollaron programas de vivienda  policial en todo el país a través del Instituto de Crédito Territorial.
Defensa Civil

Por iniciativa de la Policía Nacional, en el año de 1960, se da inicio en la ciudad de Bogotá a la conformación y organización de la Defensa Civil. La responsabilidad estaba a cargo de los comandantes de Estación de Policía.

El presidente Guillermo León Valencia (1962-1966), brindó un amplio respaldo a las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional para combatir la subversión comunista, el bandolerismo y la delincuencia común como una política firme del Estado.

Durante su gobierno se iniciaron los cursos de granaderos y se creó la Policía de Turismo  por resolución 2211 del 18 de julio de 1963. Igualmente, por Decreto 349 del 19 de febrero de 1964, se creó la Academia Superior de Policía, para la formación y capacitación de oficiales superiores. Del presidente Valencia se conoce la  siguiente frase: “La Policía es a un país, lo que la salud a la especie humana; que sólo se aprecia cuando se ha perdido”.

Durante el gobierno de Lleras Restrepo (1966-1970), la Policía recibió un gran impulso con el aumento paulatino de su pie de fuerza en más de 5.000 hombres y la renovación de todo el equipo automotor. Al concluir su gobierno y para efectos del control del orden público, en corta alocución televisada anunció al país el estado de sitio y el toque de queda, orden que la Policía cumplió con la mayor prudencia y serenidad sin incidentes que lamentar.

Nuevo Reglamento de Uniformes para la Policía Nacional-1960

Por disposición numero 005 del 11 de febrero de 1960, el señor Comandante de las Fuerzas Armadas en uso de sus atribuciones, aprobó el Reglamento de Uniformes para el Personal de la Fuerzas de Policía, el que entrara en vigencia a partir del 16 de febrero de 1960. (la ubicación de la placa de identificación pasa del kepis al pecho)






Brigadier General Saulo Gil Ramiréz Sandoya, primer oficial de la Policía Nacional en ostentar este grado en la Institución-1961.







Creación de la Academia Superior de Policía -1964

Uno de los avances mas importantes para la Policía Nacional, fue la expedición del Decreto 349 de 19 de febrero de 1964, mediante el cual se dio vida a la Academia Superior de Policía, instituto parea la formación y capacitación de oficiales superiores.

Norma que en su articulo 2, disponía “ crease la Academia Superior de Policía”. Este curso deben adelantarlo y aprobarlo los oficiales, en el grado de mayor, de conformidad con el Estatuto de oficiales de la Policía Nacional.

Mediante la Resolución No. 2175 de mayo de 1964, fueron llamados por primera vez a esta academia los siguientes mayores, sin el plan de estudios, ni los exámenes, ni las exigencias que posteriormente se establecieron:



LUIS H. VALDERRAMA NÚÑEZ, LUIS EDUARDO HERNÁNDEZ LEÓN, JOSÉ JOAQUÍN CHACÓN HERNÁNDEZ, MARCO VINICIO PRIETO REYES, RENÉ GORDILLO LOPERA, GERARDO ROJAS SERRANO, BERNARDO ECHEVERRI OSSA, FILIPO VILLAREAL REVELO, MARIO ERNESTO ÁVILA MORA, CARLOS JULIO CORTÉZ GRACIA Y FRANCISCO RODRÍGUEZ DELGADO.

Coronel Bernardo  Camacho Leyva nuevo director de la Policía Nacional-1965

Nacido en Bogotá, el 6 de septiembre de 1919; descendiente de una familia de doce hermanos, dos de los cuales fueron destacadas  figuras de la hoy denominada Fuerza Publica:  él de la Policía Nacional;  su hermano Luis Carlos, del Ejercito Nacional  quien llego a ser Ministro de Defensa Nacional bajo el mandato del señor presidente Julio Cesar Turbay Ayala. Realizó estudios en la Escuela Apostólica  y Escuela Nacional de Comercio. Casado con la señora Essy Matamoros D´Costa y padre de dos hijos, Jorge Enrique y Ana María.

Primer oficial proveniente de la formación impartida en el seno de la Policía e integrante de la promoción “Simón Bolívar” de la Escuela General Santander, fue un defensor de la autonomía y estatus que la Policía debe tener respecto a las Fuerzas Militares. Identificado cariñosamente por sus subalternos como el mote del “Máster”, pues al preguntar  la razón le respondían “El mas terco”, en consideración a su  carácter enérgico y estricto. 
  
Su vida esta llena de anécdotas y situaciones interesantes en pro de la Institución; en un momento dado fue de mayor antigüedad que el Ministro de Defensa, General  Hernando Currea Cubides, situación que manejo  con diplomacia y aceptación, mediante la expresión “Yo no le estoy obedeciendo al General Cubides sino al Ministro”.

Siendo  Mayor, fue encomendado por el Gobierno Nacional para  liquidar la Caja de Protección Social de la Policía Nacional en el año de 1955, debido a su presunta  quiebra,  después de estudiar su situación de orden económico y financiero  llego a la conclusión de que la caja tenia un patrimonio solido y no había razón para acabarla.

La oportuna, acertada y firme intervención del entonces Teniente Coronel Bernardo  Camacho Leyva  ante la Junta Militar de Gobierno, el 7 de mayo de 1958, días antes de posesionarse como Presidente de la República Alberto Lleras Camargo, dio paso a que la Policía pasara a ser comandada por  un oficial de la Policía, el Coronel Saulo Gil Ramírez Sendoya y en su sucesivo hasta la fecha, por los mandos naturales, es decir por oficiales egresados  de la Escuela de Policía  “General Santander”.


Participo en el primer Congreso Latinoamericano de Policía, celebrado en la ciudad de Lima; hizo parte de la comisión redactora del  Código Nacional de Policía, de 1970. Entre sus obras se destacan el Estatuto Orgánico de 1966, Decreto 1667, en el cual se fijan el nuevo orden y se concreta el carácter de nacional  de la Policía que se le había impreso años atrás, la reorganización de la carrera de Oficiales, Suboficiales y Agentes;  ampliación de la Planta de Personal obteniendo la inclusión del grado de Mayor General para la Policía Nacional.


Ascendió al grado de Brigadier General  el 1 de junio de 1966, y al de Mayor General  el 1 de junio de 1968.

Durante su gestión como director, logro la mayor importación de vehículos para la institución, 1.300 en total, realizó  numerosas construcciones de comandos, estaciones, subestaciones, casinos, campos deportivos, colegios y vivienda fiscal  en la mayoría de los departamentos de Policía.

Le correspondió garantizar  el orden público y la seguridad con motivo de la visita de su Santidad  Pablo VI,  en el año de 1968.

Fue fundador y primer presidente del Circulo de Historia de la Policía Nacional, Presidente y Decano del Colegio de Generales de la Policía Nacional.

Se retiro a solicitud propia el 1 de abril de 1971, después de haber servido a la institución por mas de treinta y seis años, recibió el grado honorifico de General  en  el mes de junio de 1999.


Fuente:  Libro “Directores de la Policía Nacional”


Nuevo Estatuto Orgánico-1966

Como sucedió en casi todos los gobiernos, la Policía experimentó una reorganización, mediante la expedición del decreto 1667 del 30 de junio de 12966. Esta disposición la definió como “cuerpo armado, eminentemente técnico, de personal jerarquizado que hace parte de la Fuerza Pública con régimen y disciplina especiales, bajo la inmediata dirección y mando del Ministerio de Defensa Nacional y tiene  por objeto prevenir la perturbación del orden y de tutelar loas derechos ciudadanos”.

En cuanto a la subordinación y empleo este Estatuto Orgánico, contiene una serie de artículos muy precisos que aclaran los equívocos que se presentaron con la incorporación de la Policía al Ministerio de Defensa. Allí se dijo que en su función preventiva actuará en coordinación con la autoridad política de lugar y que los gobernadores y alcaldes son los jefes de policía tales no sólo pueden requerir los servicios sino que la Policía está en la obligación de prestarlos. A partir de entonces, ni las autoridades civiles ni los miembros uniformados de la Policía pueden disculparse alegando que no fueron atendidos los que ostentan la autoridad civil o que los uniformados no atendieron las órdenes porque ellos sólo las reciben a través de sus respectivos comandantes.  

De igual forma, se contempla la reorganización de la carrera de Oficiales, Suboficiales y Agentes y ampliación de la Planta de Personal obteniendo la inclusión del grado de Mayor General para la Policía Nacional.

Se crea la Procuraduría para la Policía-1967


Mediante decreto 32 del 11 de enero de 1967 se creó la Procuraduría Delegada para la Policía, en desarrollo de lo dispuesto en el articulo 12 del decreto 1667 de 1966. el Ministerio Público ante la Policía era ejercido por el Procurador Delegado para las Fuerzas Militares, lo que ocasionaba no pocos inconvenientes. Esta disposición consolidó definitivamente el juzgamiento de los miembros de la Policía por la Justicia Militar. 


Se crea la Procuraduría para la Policía-1967

Mediante decreto 32 del 11 de enero de 1967 se creó la Procuraduría Delegada para la Policía, en desarrollo de lo dispuesto en el articulo 12 del decreto 1667 de 1966.

 Creación del grado de  General -1968

La carrera de los oficiales de la Policía Nacional llegaba únicamente hasta el grado de mayor General. Mediante el decreto 2979 del 4 de octubre de 1968 se creó el cargo de General completando así el escalafón.


El gobierno de Lleras Restrepo dictó nuevos estatutos orgánicos de las carreras de oficiales , suboficiales y agentes (decretos 3072 y 3118 del 17 y 27 de diciembre), los cuales más tarde reglamentados por el decreto 1858 del 1 de octubre de 1970. 

Código Nacional de Policía-1970

La policía en las escuelas y los estudiosos del derecho de Policía en sus cátedras, habían venido insistiendo desde años atrás sobre la necesidad de expedir un código nacional de Policía. 

Correspondió al presidente Carlos Lleras Restrepo expedir mediante el decreto 1355 del 4 de agosto de 1970 mediante el cual se adopto tal Código, instrumento normativo valioso para quienes tienen la facultad legal de aplicarlo, entre otros, los funcionarios de la Policía Nacional. El citado código fue complementado con el Decreto 522 de 1971.

Es justo mencionar que este adelanto tan significativo y tan avanzado en América se debe fundamentalmente a la tenacidad y estudio del profesor de la escuela “General Santander”, doctor Roberto Pineda Castillo.


El presidente Misael Pastrana Borrero asumió el Gobierno (1970-1974), tiempo durante el cual se expidió el Estatuto Orgánico de la Policía Nacional, Decreto 2347 de 1971 y la institución continuó por el camino del progreso y la consolidación de sus servicios y especializaciones.


Servicio Militar Obligatorio en la Policía

entrega de armas 
La Ley 2 de 1977 modificó la profesión de policía, al disponer como recurso para aumentar el personal, que se prestara el servicio militar regular en la Policía Nacional, grave error que ocasionó serios problemas de orden disciplinario y moral, así como la falta de sentido de pertenencia y compromiso de estos, que incidió en la desprofesionalización de la Policía.

Nuevo Estatuto Orgánico

Para modernizar la Policía, hacerla más funcional y efectiva en el servicio  a la comunidad, el gobierno nacional expidió el Decreto 2137 de 1983, que benefició significativamente al personal y a la Institución.



Incorporación de personal femenino-1977


Un hecho importante acaecido  en el mandato presidencial de Alfonso López Michelsen (1974-1976) fue la incorporación al cuerpo de oficiales de policía de doce damas profesionales que, después de realizar un curso intensivo en la Escuela General Santander, recibieron el grado de oficiales con la especialidad de cada una. 


Estas damas conformaron la base que ha permitido a la Policía sacar provecho del personal femenino uniformado, cuyo número ha ido en aumento y presta servicios diversos con eficaz competencia.



Primeras oficiales  femeninas de los servicios-1977

El  15 de abril de 1977, siendo Director de la Policía Nacional el señor Mayor General Luis Humberto Valderrama Núñez, presidió la ceremonia  de graduación de las primeras oficiales  femeninas de los servicios quienes recibieron de manos del alto oficial  el sable, signo de mando.

Las oficiales graduadas fueron:

Nelly Beltrán de Garcés, Laura M. Cajiao Porras, Marcela Currea Galvis, María Magdalena Forero Rincón. Gloria Isabel  Lamo Jiménez, Cecilia Navarro Reyes, María Victoria Ordoñez Quintana, Ana Consuelo Rodríguez Álvarez, Martha Wisner de Ramírez, Gladys Castañeda de Beltrán  con el grado de Tenientes, y como Subtenientes Sonia Luz Gil Echeverry y Olga Patricia Hernández Suarez.

Curso que duro tres (3) meses


Primer curso de suboficiales y agentes femeninos- 1978

En el año de 1978-1979 en la escuela de Suboficiales “Gonzalo Jiménez de Quesada” se realizó el Primer curso de suboficiales y agentes femeninos de Incorporación Directa.




La Señorita Cabo Segundo Guillermina Builes Builes ocupó el primer puesto del curso de suboficiales femeninas aspirantes a Cabo Segundo - 1979


Nueva categorías de agentes-1979

Por medio de la ley 21 del 27 de abril de 1979 se crearon tres categorías de agentes de Policía y se ordenaron unas bonificaciones para los mismos. Las categorías determinadas por antigüedad y experiencias eran: El Cuerpo Auxiliar de Policía, que se integraba por el personal que cumple servicio militar dentro de la Institución. 

El cuerpo Profesional integrado por los agentes que ingresaban voluntariamente a la Policía y permanecen en ella hasta cumplir los veinte o más años de servicio, y el Cuerpo Profesional Especial integrado por lo agentes con más de veinte años de servicio y los bachilleres que sean dados de alta como agentes, después de realizar el curso correspondiente y de cumplir los demás requisitos que señala el gobierno.

Los agentes del Cuerpo Profesional Especial, por disposición del artículo 4 de la citada ley, gozaban de una bonificación del 30% del sueldo básico mensual, la cual se aumentaba en un 10% por cada año de servicio sin que el total sobrepasar el 100% del sueldo básico. Además, para hacerse acreedor al aumento anual, era necesario no haber cometido faltas durante el respectivo año. 

Construcción de la nueva sede para la Dirección General de la Policía-1980

A raíz del crecimiento y el desarrollo de la Policía, se vio la necesidad de reemplazar las instalaciones del antiguo Palacio de la Policía donde funcionaba la Dirección General, por otras mejor ubicadas, funcionales y suficientes.

El director general de la época, mayor general Henry García Bohórquez, logró la adjudicación del terreno en el Centro Administrativo Nacional CAN, donde hoy funciona la Dirección General y el Hospital Central.

Después de innumerables gestiones de los siguientes directores y del mando institucional, en el primer semestre de 1983 se dan al servicio las nuevas, elegantes y cómodas instalaciones ubicadas en la Carrera 59 N. 26-21 CAN, de la ciudad de Bogotá.

En la foto se ve al Presidente Julio Cesar Turbay Ayala, lanza la primera palada de tierra dando protocolariamente inicio a la Construcción de la Dirección General y el Hospital Central- enero 1980.



Graduación del primer curso de Subtenientes femeninos-1981


En 1981, egresa el primer curso de oficiales femeninos del  ramo de vigilancia, promoción No. 049, curso “Teniente Héctor Fernando Tinjaca Rodríguez”, integrado por 7 subtenientes femeninos y 53 subtenientes masculinos. De dicho curso hizo parte la entonces subteniente Luz Marina Bustos Castañeda, quien llegaría a ser la primera mujer General de la Policía Nacional.





Creación de los Grupos  de Operaciones Especiales (GOES)-1981

Durante este lapso del gobierno de Julio Cesar Turbay Ayala la Policía recibió un gran impulso, que le permitió no sólo modernizar los servicios sino establecer algunos indispensables para el control de la delincuencia en sus distintas modalidades. Fue así como se crearon el grupos de Policía Antinarcóticos, la Policía de Seguridad y Protección de Dignatarios, la Policía de Menores, la Patrulla de carreteras y los Grupos de Operaciones Especiales (GOES). 





Policía  Antinarcóticos-1981

En el año de 1980, a raíz del grave problema del narcotráfico en el País y su influencia en el exterior, se ve la necesidad de crear un cuerpo especializado que se dedicará por completo a la lucha contra esta actividad,  siendo la Policía Nacional la encargada de tal misión y mediante Resolución No. 2743 del 28 de abril de 1981, nace la Policía de Control de Sustancias que producen adicción Física o psíquica adscrita a la Dirección Operativa.

En este mismo año el Gobierno de los Estados Unidos de América asigna para la Policía Nacional de Colombia dos (2) helicópteros Bell 206 y un (1) Helicóptero Bell 212, los cuales fueron destinados para instrucción y entrenamiento, pero en dicha época la Policía Nacional no contaba con una infraestructura adecuada para la operación, motivo por el cual fueron cedidos a la Procuraduría General de la República, con el objeto que colaboraran en la  lucha contra el narcotráfico.

El 7 de enero de 1982, el Ministerio de Defensa Nacional mediante Directiva Permanente No. 300/1 dispuso que la Policía Nacional asumiera en forma exclusiva el control del narcotráfico en el país.

A finales de este año los helicópteros cedidos a la Procuraduría fueron entregados nuevamente a la Policía Nacional, pasando a incrementar la flotilla de aeronaves ya existentes en el entonces Grupo de Transporte Aéreo, adscrito a la Rama Administrativa; para esa época el comando Nacional Antinarcóticos.


Con el Decreto 423 del 23 de marzo de 1987, se agrupa el Servicio Especializado de la Policía de Control de Sustancias que Producen Adicción Física y Psíquica y el Servicio Aéreo de la Policía y quedan dependiendo de la Dirección General de la Policía Nacional, estableciéndose funciones y estructuras mediante la Resolución 1050 del 9 de marzo de 1987 que le da la denominación de Dirección de Antinarcóticos -DIRAN-



Inauguración del edificio de la Dirección General de la Policía Nacional-1982

El 3 de agosto de 1982, siendo  Presidente de la República Julio César Turbay Ayala y como Director de la Policía Nacional el señor Mayor General  Francisco José Naranjo Franco, se inauguro el nuevo edificio de la Dirección General y el Hospital Central de la Policía Nacional .




Centro Automático de Despacho CAD

Para la modernización en que estaba empeñada la Policía, en el año 1983, se instaló en la capital de la república el C.A.D., moderna combinación de los diferentes medios de comunicación a través de la informática para un servicio ágil y eficiente. Se adquirieron nuevos equipos para radio-comunicaciones, material técnico para la Policía Judicial y vehículos que le dieron a la Institución una mayor capacidad de reacción y cubrimiento.

Nueva sede para el Museo Histórico-1984

Trasladada la Dirección General de la Policía a las nuevas instalaciones en el CAN, se dispuso que en el Palacio de la Policía funcionara el Museo Histórico de la Policía Nacional. 

El Ministerio de Cultura, por Decreto 2390 del 26 de septiembre de 1984, declara la edificación ubicada en la calle 9  número 9-27 de la ciudad de Bogotá como bien de interés cultural y patrimonio nacional, por considerarla representativa del sobrio y elegante estilo arquitectónico republicano..

Primer oficial general de tres estrellas en la Policía Nacional-1983


El año de 1983 fue para la Institución un hito histórico para nunca olvidar, por primera  vez un oficial de la Policía Nacional  llega al grado de general de tres estrellas y este fue el señor General Víctor Alberto Delgado Mallarino, Director General de la Institución.


Servicio Aéreo de Policía

Mediante resolución 1427 del 2 de abril de 1986, se da vida al Servicio Aéreo de Policía que mejora ostensiblemente la operatividad policial y la eficacia en la lucha contra el narcotráfico, gracias a la gestión del general Víctor Alberto Delgado Mallarino, director de la Institución, ante el Gobierno de los Estados Unidos. 

Se inician las construcciones de las bases aéreas policiales de Guaymaral, Valledupar, San José del Guaviare y Santa Marta y la adquisición de varios aviones y 23 helicópteros. El primer comandante de este servicio  fue el teniente coronel Carlos Alberto Pulido Barrantes, quien a su vez fundó la Escuela de Aviación Policial en los predios de Guaymaral. 



Centro Religioso-1987

El obispo castrense Monseñor Víctor Manuel López Forero consagró el templo erigido en honor de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de la Policía, el 26 de mayo de 1987. 




El Centro Religioso de la Institución  cuenta igualmente, con salas de velación y cripta. Por decreto 033 del 26 de mayo de 1987, este centro ubicado en  la calle 63 número 40 -65, de la ciudad de Bogotá, se incorporó oficialmente a la estructura institucional hoy dependiente de la Dirección de Bienestar Social.


 Comandos de Atención Inmediata CAI-1987

Con el objeto de prestar un ágil y oportuno servicio de vigilancia y seguridad para la comunidad, así como para establecer una efectiva labor preventiva, se crearon en todo el país, a partir de 1987, los Comandos de Atención Inmediata, con los cuales se redujeron notablemente los índices contravencionales y delincuenciales. 

En Bogotá se instalaron 50 CAI que fueron inaugurados y puestos al servicio de la comunidad el 6 de agosto de 1987.

Policía  Aeroportuaria

Carlos Lehder
Mediante decretos 263 y 615 del 6 de febrero y 7 de abril de 1988 respectivamente, se dio vida jurídica al Servicio de Policía Aeroportuaria con cubrimiento nacional y como un instrumento  para el manejo del turismo y la lucha contra el narcotráfico.



Primer Narcotraficante extraditado-1987


En 1987, fue capturado por la Policía Nacional, Carlos Lehder Rivas, uno de los narcotraficantes mas importantes a nivel mundial en el trafico de drogas y que fuera posteriormente extraditado a los estados Unidos.



Nuevos Departamentos de Policía-1989

Por Resolución 3683 de junio de 1989, se crea el Departamento de Policía San Andrés. Igualmente, en 1992 se crean los Departamentos de Policía Vichada (Resolución 0554), Guainía (Resolución 0555), Guaviare (Resolución 0556) y Vaupés (Resolución 0557). El 26 de agosto de 1992 se crea la policía Metropolitana de Bucaramanga.

Creación del Cuerpo Especial Armado de la Policía Nacional (CEA)-1989

El conflicto interno contra los grupos armados organizados y el narcoterrorismo de Pablo Escobar, que atentaron gravemente contra la seguridad y convivencia de lo colombianos, que para los años 80 y 90 se conoció como circunstancias que alteraron el orden público. Estas acciones se consideraron una amenaza directa a los procesos de paz que se venían acordando e intimidación al Estamento a partir de atentados contra funcionarios públicos, jueces, militares y policías, lo que llevó al gobierno a declarar un estado de sitio con la expedición del decreto 814 del 19 de abril de 1989, que creó el Cuerpo Especial Armado (C.E.A.) y cuyo objetivo era contrarrestar a los escuadrones de la muerte, bandas de sicarios o grupos de justicia Privada.

Gracias a su acertada labor de inteligencia este grupo, el 15 de diciembre de 1989, logró la ubicación y neutralizado uno de los más reconocidos narcotraficantes de la época, José Gonzalo Rodríguez Gacha, alias el Mexicano, su hijo y cinco guardaespaldas en una zona boscosa de la finca La Lucha, localizada en el kilometro 2 de la carretera que conduce de Tolú a Sincelejo. - 


Heroína Policial-1990

Agente Rosalba Montes
En 1990, la señorita Agente Rosalba Montes Barrientos, fue condecorada por el Director de la Policía Nacional por hechos ocurrido en jurisdicción del Municipio de la Estrella (Antioquia) donde un individuo arrojo una granada de fragmentación contra unos policiales que se encontraban en un puesto de control y esta mujer heroicamente agarró el artefacto explosivo con el objeto de arrojarlo a un lugar distante pero esta detono en su mano derecha la cual se la desintegro. Gracias a esta acción no se presentaron muertes que lamentar .


Policías Bachilleres-1991

El Presidente de la República Doctor. César Augusto Gaviria Trujillo en desarrollo de las facultades que le confiere la Constitución Política de Colombia dispuso la creación del servicio militar  obligatorio en la Policía Nacional (Ley 4 de 1991), para el fortalecimiento dela seguridad ciudadana, con una duración de un año.

Dicha Ley estableció el servicio obligatorio para bachilleres en la Policía Nacional “como una modalidad del servicio militar que se prestará en los cuerpos de Policía local, bajo la dirección y mando  de la Policía Nacional y con una duración de un año”.

La Ley 4 del 16 de enero de 1991, establece el servicio obligatorio para bachilleres en la Policía Nacional “como una modalidad del servicio militar que se prestará en los cuerpos de Policía local, bajo la dirección y mando  de la Policía Nacional y con una duración de un año”.



Círculo de Historia Policial-1990/1992

Para conservar el valioso legado cultural e histórico policial y revivir la historia institucional, el 24 de mayo de 1990, se fundó el Círculo de Historia Policial, el cual, posteriormente, ascendió a la categoría de Academia Colombiana de Historia Policial en 1992, sus fundadores fueron el mayor general Bernardo Camacho Leyva, brigadier general Fabio Arturo Londoño Cárdenas, brigadier general José Domingo Murcia Florián, coronel Guillermo León Diettes Pérez, mayor Humberto Aparicio Navia, doctor Rodrigo Escobar Navia, doctor Roberto Velandia Rodríguez y doctor  Roberto Pineda Castillo. En la actualidad su presidente es el mayor general (r) Carlos Alberto Pulido Barrantes.

Año de Centenario Policial-1991

Por Decreto 2087 se declaró 1991 como el  “Año del Centenario de la Policía Nacional”, para cuya celebración se realizaron 100 eventos entre culturales, académicos, deportivos y protocolarios de carácter nacional e internacional, misión que estuvo a cargo del gerente del programa, brigadier general (r) José Domingo Murcia Florián.




Sede para la Seguridad Social de la Policía-1991

En el año de 1991, el director de Sanidad, coronel Carlos Alberto Pulido Barrantes inicia gestiones ante el Ministerio de Obras Públicas y Transporte para la consecución de un terreno que hiciera posible ampliar los servicios de sanidad. Con fecha 23 de noviembre de 1993, se hace entrega formal y material a la Policía Nacional, en calidad de cesión del lote de propiedad de la nación, ubicado en la diagonal 40 número 45-51, con una extensión de 5.992,76 metros cuadrados. En el año 2000 se da al servicio el edificio construido en este lote cuyo costo fue de  6.711 millones de pesos, en el cual funcionan las direcciones de Sanidad y Bienestar Social de la Policía Nacional.

Centros vacacionales y recreativos

En el mes de julio de 1992, se inaugura el Centro Vacacional  “Centenario” en el Rodadero de la ciudad de Santa Marta y el 20 de noviembre, se da al servicio el Centro Social de Suboficiales en el barrio Villa Luz  de la Ciudad de Bogotá.

La Constitución de 1991

Al ser elegido Cesar Gaviria Trujillo como presidente de la República, se convocó a una nueva Asamblea Nacional Constituyente, con el objetivo de reformar la Constitución Política de 1986. Ante este panorama la Policía Nacional inició  un periodo de análisis de sus principios filosóficos y doctrinales y en octubre de 1990 efectuó una reunión con todos los oficiales generales, coroneles y tenientes coroneles, incluyendo directores de escuelas y comandantes, llegando a la conclusión de la necesidad de incluir en la Nueva Constitución los principios rectores de la Institución.

Por lo anterior, el General Gómez Padilla constituyó un comité de estudios permanente, debidamente asesorado que preparó con el máximo cuidado y detenimiento  la propuesta que se consagró en la Carta Magna y que dio vida constitucional a la Policía Nacional mediante el articulo 218 de la Constitución Política de Colombia (1991).

Para asegurar y defender el proyecto fueron destinados a la Constituyente los Coroneles Abogados Carlos Alberto Pulido Barrantes y Edgar Peña Velásquez.

La Policía recibe el más grande reconocimiento de todos los tiempos, la Carta Magna le dedica varios artículos, en los que de una vez por todas se definen aspectos vitales de su filosofía,organización, definición y funciones así: Artículo 216 “La Fuerza Pública estará integrada en forma exclusiva por las Fuerzas Militares y la Policía Nacional”; el artículo 218, define la Policía Nacional así: “La Policía Nacional es un cuerpo armado permanente de naturaleza civil, a cargo de la nación, cuyo fin primordial es el mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas, y para asegurar que los habitantes de Colombia convivan en paz.” Las funciones constitucionales de Policía Judicial, las determina  el artículo 250, numeral 3, al referirse a la Fiscalía General de la Nación, dispone : “Dirigir y coordinar las funciones de policía judicial que en forma permanente cumplen la Policía Nacional y los demás organismos que señale la ley.”; el fuero penal militar para la Policía Nacional quedó consagrado constitucionalmente en el artículo 221 así: “De los delitos cometidos por los miembros de la Fuerza Pública en servicio activo, y en relación con el mismo servio, conocerán las cortes marciales o tribunales militares, con arreglo a las prescripciones del Código Penal Militar”. 

En esta extraordinaria tarea tomaron parte decisiva el mayor general Miguel Antonio Gómez Padilla, director  general, el mayor general Guillermo Muñoz Sanabria, subdirector general y los coroneles abogados Carlos Alberto Pulido Barrantes y Edgard Peña Velásquez.

La Constitución Política de 1991 transformó el país, estableció nuevas bases y fundamentos de la vida en sociedad y reformó sustancialmente las instituciones. La Policía Nacional con este fundamento, inició un proceso de reforma y modernización institucional con el apoyo del gobierno y el acompañamiento de la sociedad civil, que dio lugar a la expedición de la ley 62 de 1993, la cual fijó la estructura orgánica, los objetivos y funciones. La reforma hizo énfasis en el carácter civil de la policía, en la profesionalización de la actividad policial, en el sistema de participación ciudadana y en el respeto de los derechos humanos. Así  mismo, creó la nueva jerarquía  del nivel ejecutivo.

Para afrontar técnicamente las diferentes manifestaciones de la criminalidad, la Policía se vio precisada a crear nuevos servicios, a fortalecer otros y a establecer nuevas especialidades para hacer más eficaz su actividad en aras de garantizar la convivencia pacífica y ordenada de la comunidad.


Policía integra por fuerza multinacional de paz de la ONU-1991

En 1991 la Policía Nacional envió por primera un contingente de policías para hacer parte  de la Fuerza Multinacional de Paz de la ONU en Yugoslavia, Cambodia.

El Agente Venancio Caicedo, Policía Colombiano quien hizo parte de la Fuerza Multinacional de Paz  de la ONU en Cambodia (Asia), se convirtió en el primer miembro de la Institución que ofrendo su vida en un sacrificio excepcional, al servicio de la paz.- 1991.

Bloque de Búsqueda

En las décadas de los años  ochenta y noventa, la Policía colombiana fue catalogada como la mejor del mundo en la lucha contra el narcotráfico. Su mística, comportamiento, organización y valor permitieron el desman-telamiento de las más poderosas, sanguinarias y terroristas redes del narcotráfico y de las temidas bandas del capo de los capos Pablo Escobar, la de Gonzalo Rodríguez Gacha y la de los hermanos Rodríguez Orejuela entre otros. Éxito que se logró gracias a la decisión del mando institucional, a la creación del llamado “Bloque de Búsqueda” y a la efectividad del Servicio Aéreo de Policía.

Muerte de Pablo Escobar Gaviria-1993


El 2 de diciembre de 1993 a las 2:50 p.m. el Bloque de Búsqueda de la Policía Nacional neutralizó a Pablo Escobar Gaviria, Jefe del Cartel de Medellín.


Comisiones interna y externa para modernización de la Policía

La comisión externa o consultiva, fue creada por decreto  591 del 30 de marzo de 1993, emanado del ejecutivo, integrada por 33 personas, representantes de la Rama Legislativa, los gremios y reforzada por el fiscal general, el contralor general y el defensor del pueblo. Se le asignó la misión (art. 2) de realizar un estudio sobre la Policía Nacional y su futuro, con el fin de aportar al gobierno los elementos necesarios para elaborar un programa de modernización. Se le fijó un plazo de 40 días para presentar recomendaciones.

La comisión externa, fue creada por la Dirección General de la Policía, mediante directiva transitoria Nº 15 del 24 de marzo de 1993. Estuvo integrada por 50 miembros de la Institución de todo el país, pertenecientes a todos los estamentos y grados, con un plazo de 40 días para presentar recomendaciones.

Ley 062 de 1993 orgánica de la Policía Nacional

El 12 de agosto de1993, al sancionar la ley 062 de 1993, el presidente de la República César Gaviria Trujillo manifestó: “La reforma de la Policía es ante todo el resultado de un consenso nacional”. Para llegar a esta reforma el gobierno lideró una amplia consulta entre los distintos poderes políticos y sociales y por supuesto se escuchó la voz de los miembros de la Policía.

En desarrollo de la ley, el gobierno expidió una serie de decretos reglamentarios así: decreto 2.302 de noviembre 2 de 1993, “Por el cual se desarrolla la estructura orgánica  y las funciones de la Policía y se dictan otras normas”; decreto 2.584 del 22 de diciembre de 1993 “Por el cual se modifica el reglamento de disciplina y honor para la Policía Nacional”; decreto 354 del 11 de febrero de 1994 “Por el cual se reforma el reglamento de evaluación y clasificación para la Policía Nacional”; decreto 352 de 11 de febrero de1994 “Por el cual se determina la estructura orgánica, objetivos y funciones del Establecimiento Público encargado de la Seguridad Social y Bienestar para la Policía Nacional y se dictan otras disposiciones” (Inssponal); decreto 353 del 11 de febrero de 1994 “Por el cual se modifica la Caja de Vivienda Militar y se dictan otras disposiciones”, (por estar la Policía Nacional afiliada a dicho Instituto).

Además de las reformas señaladas en los citados decretos, se destacan otras dispuestas por la ley 062 así: mejores mecanismos de interacción con la comunidad por intermedio de la Subdirección de Policía Comunitaria; el establecimiento del nivel ejecutivo, reviviendo algunos grados policiales que se ostentaban en el siglo XIX,  como los de comisario, agregando otros como los de subcomisario, intendente, subintendente y patrullero, posteriormente se le agregó el de intendente jefe, dentro de una carrera con duración de 25 años; para el control interno de la Institución y la recepción y evaluación de quejas ciudadanas se creó la figura del Comisionado Nacional para la Policía; se trató el tema de los servicios de vigilancia privada, actividad de control que realizaba la Policía y que pasó a la Superintendencia del ramo. La citada reforma fue identificada como “Policía: Una nueva era”.

Consulta ciudadana

Para determinar qué pensaba y qué quería la ciudadanía de su Policía y lo que experimentaba el policía ante su Institución, se contrató la “Consulta Ciudadana” para la Ciudad de Bogotá, cuyos resultados alertaron sobre la necesidad de emprender acciones, para lo cual se diseñó el plan denominado:

Plan de Transformación Cultural y Mejoramiento Institucional-1995

Para hacer efectiva la nueva legislación policial y llevarla a la práctica, así como para atender los requerimientos de la comunidad, en 1995, la Dirección General conformó un equipo de trabajo especializado, integrado por 20 personas, orientado a producir una renovación en el pensar, el sentir y el actuar, para transformar el pensamiento del policía a favor de una gestión efectiva que satisfaga las necesidades de la ciudadanía, mediante la capacitación orientada a una nueva cultura del trabajo, bajo los parámetros del sentido de pertenencia, solidaridad, mística, iniciativa y responsabilidad, bajo el lema:” El cambio policial, un compromiso de todos”.

A través del proyecto Nueva cultura del trabajo, se desarrolla la estructura orgánica de la Institución, mediante el decreto 2.158 del 1 de septiembre de 1997, se disolvió el Establecimiento público encargado de la Seguridad Social y el Bienestar de la Policía (Inssponal) y se crean las direcciones de Sanidad y Bienestar Social.

Dirección de Inteligencia-1995



Por medio de la ley 180 del 13 de enero de 1995, se creó esta dirección cuyo servicio siempre había existido en la organización policial, pero que debido a la importancia de su misión, a su tecnificación, incremento de actividades y a la multiplicidad de frentes que atendía en el ámbito nacional se le dio la categoría de dirección.

Cambio de la Placa de identificación policial-1995

En el año de 1995, siendo Director de la Policía Nacional el señor General Rosso José Serrano Cadena, firma la Resolución No. 11187 del 19 de julio de 1995, por medio de la cual se autoriza al personal de Nivel Ejecutivo, Suboficiales y Agentes de la Policía Nacional el porte de la nueva placa de identificación policial.

La nueva placa constaba de un diseño elaborado en una aleación de cobre y zinc (a diferencia de la anterior que era en estaño y zinc), fabricada en una pieza integra donde resalta relieves altos y bajos su composición principal tiene que ver con dos círculos uno dentro del otro y en este espacio la leyenda “REPUBLICA DE COLOMBIA POLICÍA”, seguida de un blasón en forma de cinta donde se observa la palabra “policía”, dentro del circulo interior se exhibe la estrella de cinco puntas y sobre ella gravita el escudo de la república de Colombia  y en la parte inferior lleva un rectángulo dentro del cual se expone la numeración.

Se Crea la Dirección Antisecuestro y Extorsión-1998

En la segunda mitad de los años 90, se presentó el exagerado incremento del secuestro y la extorsión, aberrantes delitos cometidos no sólo por la delincuencia común y organizada sino por los grupos al margen de la ley como las Farc, el Eln, el Epl y otros grupos disidentes, al igual que por los grupos de autodefensa y del narcotráfico que lo utilizaron como mecanismo básico de financiación o como instrumento de chantaje político e intimidación. Estos delitos causan un grave impacto psicológico en los individuos, las familias y la sociedad que viven con una permanente situación de vulnerabilidad, a la vez que produce en el país el efecto adicional de ahuyentar la inversión extranjera, razones suficientes para que se dispusiera la creación de la Dirección Antisecuestro y Extorsión, mediante el decreto 864 del 11 de mayo de 1998. Gracias a la eficiencia de esta dirección se ha logrado disminuir paulatinamente estos flagelos.


Creación Bloque de Búsqueda Contra el Contrabando-1996

En 1996 creó el Bloque de Búsqueda contra el Contrabando, cuyos resultados sirvieron para crear la Dirección de Impuestos y Adunas Nacionales, el cargo de Director Nacional de Aduanas, al mando de un Coronel de la Policía Nacional, lo que mas tarde se convirtió en la Policía Fiscal y Aduanera.


Cómo surgió Policía Comunitaria-1996

El primer antecedente de la Policía Comunitaria en nuestro país surgió a partir de una consulta ciudadana que realizó la Policía Metropolitana de Santa Fe de Bogotá en 1996, cuyo objetivo era identificar las necesidades de la comunidad con relación al servicio de Policía. Algunas de las conclusiones que arrojó este estudio teniendo como base la opinión de la ciudadanía frente a este tema fueron:



Mayor presencia policial en las calles, organización de los barrios para trabajar conjuntamente  con la comunidad, coordinación con la administración distrital en el desarrollo de acciones de formación y participación ciudadana, concurso de las autoridades locales en la solución de problemas de seguridad, asegurar que la Policía conozca la problemática de cada localidad o barrio donde presta su servicio, integración de la comunidad, prevención del delito, promoción de los programas institucionales de participación ciudadana y fortalecimiento del rol policial como educador cívico, que garantice confianza , solidaridad, amistad y mayor acceso a la comunidad.

En segunda medida, tenemos que la Policía Nacional y sus políticas institucionales siempre han considerado que la comunidad es la razón de ser de la actividad policial. El proceso de transformación cultural y mejoramiento institucional. De esta forma se dio origen a lo que hoy es la Policía Comunitaria, una modalidad del servicio de vigilancia, fundamentado en la integración de la trilogía: autoridades locales- Policía-Comunidad, en determinado sector o barrio, para colaborar a través de la gestión en la solución de problemas   de seguridad y convivencia.


Creación de la Fundación Corazón Verde-1998

La Fundación Corazón Verde fue creada en 1998 por un grupo de empresarios COLOMBIANOS  que buscaban  dar apoyo a viudas y huérfanos de miembros de la Policía Nacional  fallecidos en actos de servicio.

Durante  los años 90.  aproximadamente mil policías eran asesinados al año  a manos de  la delincuencia que imperaba en el país y los grupos al margen de la ley.

Como  quiera que el estado no alcanzaba a satisfacer las necesidades de estas familias y  que gran parte de la sociedad ignoraba sus penalidades y angustias, surgió Corazón Verde como una entidad privada encaminada a dar amparo a esta comunidad de viudas y huérfanos que habían perdido a su padre y esposo, arrebatado por actos de violencia. Ante la existencia de esta desconcertante realidad, Corazón Verde se ha ido constituyendo en el soporte de esas familias, a través de la atención psicológica y económica que les   brinda, para poder subsanar, en algo, la perdida  que han padecido.

En los años más difíciles de la economía en la historia del país nace esta Fundación cuyo capital fueron las ideas  y la constancia.

La Fundación Corazón Verde es una entidad sin ánimo de lucro cuyo propósito es desarrollar iniciativas sociales que busquen mejorar integralmente  la calidad de vida de las viudas y huérfanos de la policía. Sus objetivos primordiales son la  educación, la vivienda y la asistencia psicológica.

Opera en todo el territorio nacional y tiene cobertura  hasta en los lugares más apartados y desprotegidos de Colombia. Genera  sus  recursos desarrollando proyectos innovadores y sostenibles, sin depender de  donaciones o contrataciones con entidades privadas y gubernamentales. 

Cada proyecto busca ser repetible y auto sostenible  y  se realiza en torno a grandes eventos en el mundo del entretenimiento. Parte de una metodología en la que se incluyen los intereses de los participantes de manera tal, que la meta final se convierta en ganancia para todos. Desarrolla marcas propias que generan credibilidad, reconocimiento y éxito.


Sus actividades aportan a la ciudad   eventos no tradicionales de muy alto impacto,  mejorando la calidad de vida de sus habitantes.La Fundación Corazón Verde ha sido pionera en Colombia creando programas de arte por una causa que generan recursos para proporcionar vivienda, educación y bienestar a las viudas y huérfanos de la Policía Nacional.

Desde el año 2001 ha desarrollado temporadas de arte en el espacio público.

En el año 2001 “ARBORIZARTE - Una cosecha de arte por la paz”, en el año 2005 “ANIMARTE - El arte de transformar vidas”, en el año 2007 “EQUUS ARTE - Una leyenda que construye esperanza” y este año 2009 lanza su IV temporada: “FORMARTE - Siempre hay un lado mas”.

Estos programas siguen un protocolo en el cual se realiza una gran convocatoria a los artistas plásticos para que realicen obras de arte partiendo de un formato predeterminado. La muestra se presenta en la Plaza de Bolívar y en los diferentes espacios públicos de la ciudad para posteriormente subastar las obras de arte con el apoyo de la casa Christie´s de Nueva York.

Más adelante, en un gran evento de presentan los múltiples de las obras originales subastadas los cuales son comercializados generando una solidaridad colectiva, en la que más de 2.500 personas han adquirido estas obras de arte apoyando los fines de la Fundación.




Policía asume el control del tránsito en la capital-1998

En 1998, la Policía Nacional asume el manejo absoluto del tránsito en la capital de  la república; para tal evento contó con la asesoría de una comisión de la Policía de Carabineros de Chile, integrada por el teniente coronel Nelson Molina Fajardo y los capitanes Juan Carlos Segura, Alfredo Lagos Gana y Ramiro Larraín Donado.





Plan Estratégico de la Policía Nacional para 1998

En 1998 el gran reto propuesto por la Policía Nacional para el siglo XXI, era el desarrollar la capacidad parea enfrentar el cambio y ser participe de él.

Para asumirlo se propuso consolidar una especial condición para el aprendizaje, tanto individual como organizacional, que le permitiera ser una institución competitiva es decir, mantenerse con éxito en el entorno cambiante, aprendiendo y desaprendiendo continuamente.

Por lo tanto para ser competitiva, se requería además trabajar con calidad, pero teniendo en cuenta que la cultura de la calidad en la Institución tenia sentido, en la medida en que contribuyeran a la solución de los demás problemas de la comunidad, los policías y la organización en general.

Todos los esfuerzos al logro de la calidad integral, la cual solo se obtenía cuando cada uno de sus integrantes la tienen dentro de sí, la comprenden y ponen interés de trabajar por ella.

Uno de esos factores para alcanzar este propósito era la existencia de una visión, misión y valores corporativos claramente definidos y compartidos por cada unos de sus miembros. Por ello se creo un plan estratégico que se constituyera en una herramienta gerencial de la administración moderna, que concatena estos principios con las políticas y metas institucionales, inyectándole un ingrediente novedoso a la planeación por el enfoque de concertación y direccionamiento que le imprime. 

Por lo tanto si se armonizaba el concepto de planeación con el de liderazgo  se le daba a la Institución una dinámica de propósitos comunes y de mejoramiento continuo.


Toma de la Guerrilla de la FARC a Departamento de Policía Mitú
1 noviembre de 1998
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A las 4:45 AM aproximadamente, cerca de 500 guerrilleros rodearon la población. Aproximadamente 1.500 hombres de las FARC entraron a la capital del Vaupés fuertemente armados, lanzando granadas y cilindros de gas cargados con explosivos en una población que al momento contaba con cerca de 15 mil habitantes y solo 120 Policías para defenderla al mando del Coronel Luis Mendieta. Las FARC coparon la población de Mitú a las 4:30 de la tarde.

Con la dificultad de no poder enviar refuerzos ni por tierra ni aire al general Fernando Tapias, entonces comandante de las Fuerzas Militares de Colombia planeó pedir permiso a las tropas vecinas brasileñas para pedirles que los dejaran abastecerse de combustible allá y de esa forma llegaron por vía aérea a Mitú. El contra-ataque sorprendió a los guerrilleros y según reportes sin confirmar, cerca de 800 subversivos de las FARC murieron.

Las FARC acabaron casi con la totalidad de las casas, la estación de Policía, la Registraduria, los juzgados, las sedes de Telecom y la Caja Agraria, los ranchos, el parque, entre otras estructuras. El gobierno ha reportado 17 muertos y 45 secuestrados miembros de la Fuerza Pública. La toma perduró por 72 horas en las que el Gobierno no pudo enviar apoyos porque la guerrilla había destruido la pista aérea de aterrizaje, y a esa zona no hay acceso por tierra ya que se encuentra en medio de una tupida selva y remota con relación al resto de centros urbanos.

Al día siguiente del ataque, las FARC se llevaron por vía fluvial a 45 uniformados que incluyeron en la lista de los llamados "canjeables", con los que aun chantajean al Gobierno.
El 3 de noviembre, 48 horas después del ataque, las Fuerzas Militares interceptaron una comunicación en la que alias "Mono Jojoy", entregaba un "parte de guerra" a todos los frentes. En la comunicación el guerrillero informó acerca de los Policías muertos y retenidos durante la incursión, el botín saqueado de la sucursal de la Caja Agraria y las bajas en los frentes subversivos, mientras cerraba la comunicación con la frase: "Compañeros: el mando central de la organización quiere recordarles a todos que estamos en guerra y seguiremos en guerra.


Nada, ni nadie, puede distraer nuestra actividad. Nosotros continuamos en posición de combate". Tres semanas después de la toma, el gobierno del entonces presidente Andrés Pastrana decretó la zona de distensión en San Vicente del Caguán. El ataque a Mitú fue el primer y único ataque directo a una capital colombiana por parte de las FARC.

General Luis Ernesto Gilibert Vargas nieto del comisario Juan María Marcelino Gilibert , nuevo director de la policía-2000

Nació en Bogotá, ingresó a la Escuela de Cadetes General Santander el 1 de febrero de 1964; ascendió a subteniente el 16 de mayo de 1966, sus primeros cargos como comándate los ocupó en la Sección de Vigilancia de la Cuarta y Decima Estación  de Policía Bogotá, jefe de las subsecciones del F2 y F3 de la época, subestación el Rodadero (Santa Marta), jefe de la sección legislativa de la  Policía Bogotá, de la unidad de estupefacientes, administrador de la clínica de la Policía, subcomandante de Antinarcóticos.
En el grado de Teniente Coronel, ocupo en subcomando de Departamento de Policía Cundinamarca, fue coordinador de la Policía ante el Congreso de la República y de la Policía Portuaria.

Durante su carrera policial ocupo cargos relevantes como fueron: comandante de la Sajín en el Departamento de Policía Norte de Santander,  Subdirector de Antinarcóticos,  Director Docente, comandante del Departamento de Policía Valle,  de la Policía Metropolitana del Valle de Aburra y Bogotá, jefe de la Oficina de Planeación de la Dirección General, Director Operativo, Subdirector General y  Director General de la Policía Nacional.

El 23 de julio de 2001 , el General Luis Ernesto Gilibert Vargas se posesionó ante el entonces presidente de la República Andrés Pastrana Arango,  a continuar con un legado que había dejado su abuelo, Juan María Marcelino Gilibert Laforgue, 125 años atrás. Aunque no conoció a su abuelo, ni a su padre Louis, la herencia de sangre influyó en el General Gilibert a la hora de tomar decisiones sobre su destino.

Dio continuidad a la estrategia de lucha contra el narcotráfico, la transformación cultural de la Institución y el fortalecimiento de la seguridad ciudadana y la lucha contra el secuestro; para ello pondría énfasis en la capacitación del recurso humano y en la modernización tecnológica.

Acuerdo Humanitario-Liberación de Policías y Militares secuestrados-2001

A mediados del 2001, Colombia cerro parcialmente las paginas de uno de los más crudos capítulos de violencia escritos en cerca de veinte tomas y asaltos de las guerrillas de las FARC. Este nuevo aire lo permitió el desarrollo del acuerdo humanitario firmado por el gobierno del presidente Andrés Pastrana Arango y las FARC en junio 2 de 2001, el cual culminó el 30 de junio del mismo año con la liberación de 62 uniformados en Antioquia y Córdoba.

La liberación es ese año en el marco del acuerdo humanitario se presentaron así: liberación  en Planadas (Tolima) del Coronel Álvaro León Acosta y tres de sus hombres que cayeron después de ser derribado el helicóptero en el que se desplazaban;  junio 16 y 17, fueron liberados 55 uniformados entre soldados y Policías en Caquetá, Antioquia, Boyacá y Cesar.


En junio 28 en el departamento del Meta recobraron la libertad 242 hombres, tanto del Ejercito como de la Policía Nacional, dos días después, 52 uniformados más son entregados ante una comisión especial en Antioquia y Córdoba. Durante su gestión le correspondió asumir la organización para esquema de seguridad de la Copa América, certamen que colmó la atención de todo el continente.

Policía Comunitaria

Empezando el siglo XXI la Policía orientó su esfuerzo hacia una política de acercamiento a la comunidad, mediante la creación de un modelo de Policía Comunitaria, con el fin de implementar un sistema de seguridad, cultura ciudadana y de libertades públicas en el marco de la concepción de seguridad democrática. Una de las metas establecidas para el año 2005, fue el incremento en un 10% de los Frentes de Seguridad Local, Escuelas de Seguridad, Red de Cooperantes y planes comunitarios.

Las Fuerzas Militares y La Policía Nacional

En  cumplimiento de los fines del Estado y en especial el relacionado con el mantenimiento del orden público que le corresponde a la Policía,  ésta ha tenido durante todas las épocas un aliado cercano y comprometido: las Fuerzas Militares de Colombia, quienes en forma heroica han cooperado para el  cumplimiento de la misión policial. Son innumerables y permanentes las acciones de apoyo y de auxilio que la Policía ha recibido a  través de los años. En igual forma,  la Policía Nacional, con espíritu patriótico ha prestado una eficaz ayuda a las Fuerzas Militares en el conflicto internacional con el Perú, en la  Guerra de los Mil Días y en la lucha contra la subversión durante las últimas cinco décadas. Hoy más que nunca el Ejército Nacional, la Armada Nacional y la Fuerza Aérea Colombiana, cada uno desde su campo de acción dan lo mejor de sí en respaldo de la tarea policial. Esta unión, este compromiso, esta solidaridad y mancomunado trabajo de la Fuerza Pública se han convertido en el principal soporte de la seguridad democrática y en la esperanza del pueblo colombiano.

Llaman de la reserva a un  general para que asuma como director de la policía -2002

El General Teodoro Campo Gómez fue nombrado como Director de la Policía Nacional por el Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez.

El Presidente firmó los decretos 1855 y 1856 del 14 de agosto de 2002 luego de una reunión entre la ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez y la cúpula de la Policía que aceptó, sin ninguna excepción ni reserva, el nombramiento del General (r) Teodoro  Ricaurte Campo Gómez.

"Todos ellos coincidieron en que el General Campo es un Policía y un patriota que tendrá sin duda todo el liderazgo para unir a la institución, trabajar con ellos y hacer los ajustes necesarios para asegurarnos de que la Policía sea la institución que brinda a todos los colombianos la más absoluta seguridad y tranquilidad", afirmó la Ministra.

Para reincorporar al General, la cúpula de la Policía, lo llamará de nuevo al servicio, para que de esta manera asuma la dirección de la Institución.

"Se hará en la Policía lo mismo que se está haciendo con las Fuerzas Armadas, evaluar con cada uno de los comandantes quiénes serán las personas que integrarán su equipo y en el caso de la Policía se hará tan pronto esté el General Campo en ejercicio de sus funciones como director", concluyó la Ministra de Defensa.


La Policía Nacional en el Siglo XXI, sus retos y  estrategias

Misión de la Policía. Es bien sabido que el fin primordial de  la Policía Nacional es el de garantizar el libre ejercicio de los derechos y libertades públicas y asegurar que los habitantes de Colombia convivan en paz (Art. 218 C.N.), ordenamiento constitucional que obliga a que todos los habitantes del país  reciban la misma protección por parte de la Policía Nacional, previniendo el delito, reduciendo la criminalidad común y desmantelando las orga-nizaciones terroristas y del narcotráfico.

Desde el año 2002, durante la presidencia del doctor Álvaro Uribe Vélez, se puede afirmar que la situación del país y especialmente de la Policía han venido cambiando paulatinamente, por el gran apoyo recibido del Gobierno y de las Fuerzas Militares, concretado en la decisión política de fortalecerla en personal, medios y tecnología.

Seguridad Ciudadana. La recuperación de la seguridad ciudadana es el punto neurálgico en que el gobierno ha puesto todo su empeño. Se debe partir de la premisa de que la seguridad no se alcanza sólo con el trabajo de la Fuerza Pública; debe ser un esfuerzo de todo el Estado, de todos los colombianos, apoyada en la solidaridad ciudadana, en el imperio de la ley y en el respeto de los derechos humanos.

Desde el punto de vista policial son numerosos los factores que inciden en la seguridad ciudadana por cuanto no es solamente la delincuencia organizada con sus grandes tentáculos, sino también la delincuencia común y conductas menores que afectan la vida en comunidad. Para efectos de este estudio centraremos la atención en las  amenazas que ofrecen peligro a la democracia colombiana y que han sido motivos de profundos estudios y grandes debates.

·           El terrorismo
·           El negocio de las drogas ilícitas
·           Las finanzas ilícitas
·           El tráfico de armas, municiones y explosivos
·           El secuestro y la extorsión
·           El homicidio

Imperativos Estratégicos

La Policía, para enfrentar estas delicadas y serias amenazas, ha considerado como imperativos estratégicos los que tienen que ver con la cobertura del servicio policial, la transparencia y la efectividad, la oportunidad y calidad del servicio, la participación ciudadana, la coordinación interinstitucional y el desarrollo integral del policía.

Metas institucionales 2003-2006
  • Llevar la Policía Nacional a los 157 municipios donde no tenía presencia. Plan que se ha venido cumpliendo estrictamente.
  • Ampliar el patrullaje en las zonas rurales mediante la creación de 62 nuevos escuadrones móviles de Carabineros.
  • Construir 71 estaciones rurales fortificadas para contribuir al plan de soberanía en las fronteras colombianas.
  • Fortalecer la Policía de Carreteras con incremento de 8.018 efectivos y con el cubrimiento de 11.218 kilómetros más.
  • Fortalecer la capacidad técnica de la Policía Judicial en todos los departamentos.
  • Coordinar planes de seguridad en las ciudades y reforzar el cuerpo de Policía con 10.000 patrulleros efectivos y  10.000 auxiliares regulares.
  • Elaborar planes de seguridad local participativos y ampliar los frentes de seguridad local, hasta llegar a un total de tres millones de personas en diciembre de 2006.
  • Promover el trabajo y la colaboración de la Policía Cívica.
  • Construir redes de cooperación ciudadana para prevenir el  terrorismo a través de un trabajo de acercamiento a la comunidad, a las empresas, al comercio y demás instituciones del Estado.

Las metas señaladas se encuentran en avanzado grado de cumplimiento y existe el compromiso firme del mando institucional y la irrevocable decisión de los policías de Colombia que, apoyados por el Gobierno Nacional y la solidaridad ciudadana, en un futuro no lejano lograrán los anhelados resultados que conlleven  el disfrute de la tranquilidad y la paz

Fortalecimiento de la Inteligencia Policial

Con el convencimiento  de que el éxito de las operaciones depende de una adecuada y oportuna información, la Dirección Central de Inteligencia de la Policía Nacional  propenderá por le reforzamiento de la profesionalización de sus integrantes, por el mutuo apoyo e integración con las agencias de información del Estado para la producción y análisis de la inteligencia estratégica y táctica.El trabajo de contrainteligencia deberá proteger la capacidad técnica, el desarrollo tecnológico y la seguridad financiera.

La prevención proactiva

El año 2004, se destaca por la política institucional de la prevención, como la función más importante en relación con el resto de funciones que le corresponden a la Policía, prevención  que, lejos de ser una actitud pasiva, ha pasado a  ser una presencia proactiva  para enfrentar las amenazas, aprovechar las oportunidades, disminuir las debilidades y potenciar las fortalezas, anticipándose a cualquier hecho que pueda perturbar la convivencia.

Departamentos y Municipios Seguros

El acercamiento e integración a las autoridades civiles, gobernadores y alcaldes, así como la exigencia de la obligación constitucional y legal de responder por el orden público policial que les corresponde, es otro importante objetivo que ha llevado a la ejecución del plan “Departamentos y Municipios Seguros”, que se inició en el año 2004.

Convenios internacionales

Cada vez son mayores y mejores las relaciones internacionales que ha emprendido el gobierno en materia de Policía. La historia nos remite al mismo momento en que nació la Policía, organizada por el comisario francés Marcelino Gilibert en 1891, y a las posteriores misiones españolas, francesas, argentina, chilena, norteamericana e inglesa que asesoraron a la Policía colombiana. Debido al auge del narcotráfico y el terrorismo que se ha internacionalizado e incrementado, en la actualidad, Colombia tiene la presencia de más de 30 agencias policiales, aduaneras y de inteligencia que trabajan con la Policía Nacional en la lucha contra todas las manifestaciones del delito y para incrementar la cooperación internacional, a su vez, la Policía Nacional envía  a diferentes países a sus oficiales como agregados a las embajadas colombianas y suboficiales adjuntos para coordinar la investigación de los delitos transnacionales. En el año 2004, se firmó un acuerdo de cooperación entre la Policía colombiana y los países miembros de la Unión Europea para prevenir, detectar e investigar el crimen internacional.

Sistema Penal Acusatorio

Con la aprobación del Código de Procedimiento Penal Colombiano que empezó a regir en enero de 2005, la Policía Nacional fortaleció la Facultad de Investigación Criminal, tanto en medios técnicos y científicos como en la parte docente; incrementó el personal de Policía judicial y especializó y aumentó considerablemente el número de efectivos de la Policía judicial para coadyuvar, como siempre lo ha hecho, desde el siglo XVIII, con la administración de justicia y en este caso, con el nuevo Sistema Penal Acusatorio y el juicio oral que se implantó en el país.

Políticas institucionales año 2005

Se sintetizan en los siguientes puntos, advirtiendo que cada una tiene un desarrollo lógico, claro y armónico. (Tomado de la Revista de la Policía Nacional número 262).

  • Articulación permanente del pensamiento del mando institucional, con las acciones de base, tarea fundamental de los comandantes y directores de escuela.
  • Construcción colectiva de los planes de seguridad local y regional, porque la ciudadanía es un elemento primordial en la definición de la convivencia y la seguridad.
  • Cimentar el sistema de seguridad comunitaria que propende por la inserción real de la Policía con las autoridades territoriales, los habitantes de la zona y los sectores empresariales.
  • Mayor compromiso de las unidades para hacer cumplir las normas del Código de Policía y el de tránsito.
  • Armónica relación funcional entre las regiones de Policía, los comandos de departamento y los grupos especializados.
  • Búsqueda de mejores niveles de convivencia y seguridad.
  • Atacar la fenomenología del delito desde sus raíces y de esta manera limitar la capacidad desestabilizadora de los delincuentes.
  • Cerrar espacios a la subversión en los procesos de reclutamiento y adoctrinamiento de jóvenes en las comunidades marginales.
  • Desarrollo humano integral del personal, por ser determinante el bienestar para alcanzar las metas institucionales.
  • Equidad y objetividad en el otorgamiento de estímulos, en las evaluaciones y la asignación de responsabilidades.
  • Relaciones humanas que permitan un trato con equidad a nivel interno y externo, que respete los derechos, la dignidad y facilite la integración.
  • Medidas ágiles y contundentes contra todo integrante de la Institución que esté cuestionado, tanto en su moralidad y ética como en el profesionalismo y compromiso para cumplir sus funciones.
  • Consolidación de la vocación y del compromiso para que todas las actuaciones sean en pro del beneficio institucional.

Con estas políticas se espera el afianzamiento de la Policía Nacional de Colombia en el ámbito nacional e internacional, mostrándola como una institución baluarte de la seguridad democrática fundamentada en al ética, la mística y el profesionalismo en el ejercicio de sus actuaciones.

Plan Estratégico

La Policía dentro del Plan Estratégico, denominó el año 2005 como el de la consolidación de los resultados; se trata de un compromiso de la Institución con el gobierno nacional y el país, en el que todas las direcciones y comandos, escuelas, jefaturas y dependencias de la Institución tienen responsabilidades concretas para el cumplimiento de las metas y los planes de acción trazados para el mejoramiento permanente de las condiciones de seguridad del país; en su desarrollo actualizó:

Misión institucional: Contribuir a la satisfacción de las necesidades de seguridad y tranquilidad públicas, mediante un efectivo servicio fundamentado en la prevención, investigación y control de delitos y contravenciones, generando una cultura de solidaridad, que permita a los  habitantes de Colombia convivir en paz.

Visión Institucional: La Policía Nacional de Colombia será una Institución confiable, competente y sólida; sustentada en el profesionalismo, motivación y comportamiento ético de sus hombres y en los avances tecnológicos, e integrada con la comunidad en la construcción de una convivencia solidaria, pacifista y segura.

Valores institucionales: Honestidad, lealtad, respeto, justicia, tolerancia, responsabilidad y vocación de servicio.

El Plan Estratégico Institucional, determinó los siguientes propósitos:

Primero: Garantizar la cobertura nacional del servicio de policía, para lograr la presencia de la Policía Nacional en las cabeceras municipales y sitios estratégicos del país.

Segundo: Mejorar la oportunidad y calidad del servicio policial, para incrementar su efectividad y la satisfacción ciudadana.

Tercero: Generar una cultura de solidaridad y participación ciudadana, para lograr la vinculación efectiva de la comunidad en las estratégicas institucionales en busca del mejoramiento de las condiciones de seguridad y convivencia ciudadana.

Cuarto: Contribuir a la potenciación de la coordinación y cooperación entre las instituciones que trabajan para la seguridad y convivencia ciudadana, con el fin de incrementar el número de acciones de cooperación inter-institucional orientadas al mejoramiento de las condiciones de seguridad y convivencia ciudadana, mediante la realización de convenios y alianzas de cooperación, entre muchas otras acciones.

Quinto: Generar desarrollo y satisfacción de la comunidad policial, para fortalecer el sistema educativo policial, consolidar el sistema de gestión humana en la Policía Nacional y desarrollar la política y lineamientos de la cultura de la legalidad.

Sexto: Asegurar la transparencia y efectividad en la administración de los recursos asignados a la Policía Nacional.

Creación de las Regiones de Policía-2004

El Director General de la Policía en atención a las competencias otorgadas por el Decreto 1512 del 11 de agosto de 2000, dispuso mediante la Resolución 03257 del 16 de diciembre de 2004 crear ocho regiones de policía para organizar los Departamentos de Policía y Policías Metropolitanas requeridos para el desarrollo de su misión constitucional.


Que la implementación y funcionamiento de las Regiones de Policía, permitirá optimizar los recursos que poseen las Policías Metropolitanas y los Departamentos de Policía, a través de apoyos con medios humanos y logísticos de acuerdo a las necesidades, aspecto que mejora la operatividad por la flexibilidad para planear y ejecutar operaciones de gran magnitud tendiente a la desarticulación de organizaciones terroristas, delincuencia organizada y común. 

Las Regiones de Policía que empiezan a concretarse a partir del segundo semestre de 2004,  obedecen a una vieja concepción y aspiración del mando institucional para  hacer más eficiente y oportuna la acción de la Policía, de acuerdo con la idiosincrasia, la cultura y las necesidades reales de cada región del país, así como para optimizar los recursos humanos y logísticos en favor de la operatividad policial.

Las regiones en que se ha dividido territorialmente el país son ocho, con ellas se busca la descentralización, desconcentración y flexibilización para hacer más funcionales y coherentes los servicios y las operaciones policiales.

La cobertura de las Regiones de Policía comprende todo el territorio nacional e involucraba en ese momento a  3 policías metropolitanas,  32 departamentos de Policía, 182 distritos, 113 unidades del Plan Estratégico Vial, 1.338 estaciones, 379 CAI y abarca 1.099 municipios con servicio de policía.

Región No.1. Bogotá. Comprende: La Policía Metropolitana con sus tres departamentos: Tisquesusa, Bacatá y Tequendama, (hoy comandos operativos uno, dos y tres) y los departamentos de Policía Boyacá y Cundinamarca.

Región No. 2. Neiva. Comprende: Los departamentos de Policía Huila, Tolima, Caquetá y Putumayo.

Región No. 3. Pereira. Comprende: Los departamentos de Policía de Risaralda, Caldas, Quindío y los distritos del  norte del Valle, Sevilla, Roldanillo y Cartago.

Región No. 4. Cali. Comprende: La Policía Metropolitana de Cali, los departamentos de Policía Valle, Cauca y Nariño.

Región No. 5. Cúcuta. Comprende: Los departamentos de Policía Santander, Norte de Santander, Cesar y Arauca

Región No. 6. Medellín. Comprende: La Policía Metropolitana del Valle de Aburrá y los departamentos de Policía Antioquia, Chocó, Córdoba y Urabá

Región No. 7.  Villavicencio. Comprende: Los departamentos de Policía Meta, Casanare, Amazonas, Guainía, Guaviare y Vichada.

Región No. 8.  Barranquilla. Comprende: Los departamentos de Policía Atlántico, Bolívar, Magdalena, Guajira, Sucre y  San Andrés y Providencia.

Cada una de estas regiones de Policía está a cargo de un oficial general de la Policía, quien dirige sus esfuerzos a la ejecución de operaciones de tipo estratégico y táctico, sobre objetivos perfectamente definidos, con la facultad de movilizar todos los recursos de personal y logística de los departamentos y unidades que comprenden la región.

Lo anteriormente expuesto, es un breve y apretado resumen de los principales hechos y actividades de la Policía Nacional a través de su historia y de las estrategias que ha venido utilizando en todos los tiempos, para combatir la criminalidad y la delincuencia, en busca del libre ejercicio de los derechos y libertades para el desarrollo tranquilo y pacífico de la vida en comunidad.

Departamentos y Municipios Seguros-2004

En febrero de 2004 la Policía solicitó a los gobernadores y alcaldes del país una reunión para un acercamiento. Los resultados de un estudio hecho por la policía arrojaron la existencia de una especie de divorcio entre el alcalde y el comandante de la Policía de cada localidad y entre el gobernador y el comandante del Departamento de Policía, cuando para la Institución está muy claro que la primera autoridad civil del lugar es el encargado de la seguridad ciudadana y jefe de la Policía.

Se vislumbró que cada quien iba por su lado a pesar del interés mutuo por la seguridad ciudadana. Entonces surgió la idea de formar una sinergia porque era la única forma de trabajar conjuntamente por la sociedad y ayudar a los alcaldes y gobernadores a que cumplieran las promesas de seguridad que hicieron en sus campañas.

Se les propuso hacer parte de sus gabinetes departamentales y municipales porque nadie mejor que el comandante de la Policía, que conoce los problemas de todo orden de su jurisdicción, para ser un asesor permanente y trabajar con ellos. Y así fue como surgió el programa Departamentos y Municipios Seguros, DMS.

Departamentos y Municipios Seguros es un programa liderado por la Policía Nacional y el Ministerio de Interior y Justicia. Estas instituciones convocaron al Programa Colombia de la Universidad de Georgetown, financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, (USAID) para apoyar el diseño, ejecución y cofinanciación del mismo..

Nueva Estructura Orgánica para la Policía Nacional-2006

Mediante el Decreto 4222 del 23 noviembre de 2006, el cual se modificó parcialmente la estructura orgánica del Ministerio de Defensa Nacional, y en el cual se definió la nueva Estructura de la Policía Nacional, así:

Dirección General de la Policía Nacional de Colombia
Subdirección General
Dirección de Seguridad Ciudadana
Dirección de Carabineros y Seguridad Rural
Dirección de Investigación Criminal
Dirección de Inteligencia Policial
Dirección de Antinarcóticos
Dirección de Protección y Servicios Especiales
Dirección Antisecuestro y Antiextorsión
Dirección de Tránsito y Transporte
Dirección Nacional de Escuelas
Dirección Administrativa y Financiera
Dirección de Talento Humano
Dirección de Sanidad
Dirección de Bienestar Social
Dirección de Incorporación
Inspección General
Oficina de Planeación
Secretaria General
Oficina de Telemática


Oficina de Comunicaciones Estratégicas






Certificación ICONTEC para la Policía Nacional- Noviembre de 2009


El pasado 5 de noviembre de 2009, en el marco de la celebración del centésimo decimo octavo (118) aniversario de su creación, realizada en el Escuela de Cadetes de Policía “General Santander”, el doctor Fabio Tabón Londoño, Director Ejecutivo del Instituto Nacional de Normas Técnicas  (ICONTEC), entregó al señor Presidente de la República Álvaro Uribe Vélez, 27 certificaciones de calidad bajo los estándares de las normas NTCG 1000:2004 e ISO 9001:2008 para la totalidad de los procesos, procedimientos, productos y servicios que presta y entrega la Institución a la Comunidad.

El Instituto Nacional de Normas Técnicas  (ICONTEC), otorgo a la Policía Nacional 27 certificaciones que, en conjunto, constituyen un alcance único dentro de las instituciones del Estado, comparable solo con los sistemas de gestión de la grandes multinacionales. 


Policía Nacional de Colombia en Haití-2009


Salida del Contingente de Oficiales, Suboficiales, Miembros del Nivel Ejecutivo y Agentes de la Policía Nacional que integran la comisión de estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MISUSTAH).



Por primera vez en Colombia una mujer alcanza el grado de Brigadier General-2009

Con la presencia del presidente de los colombianos, Álvaro Uribe Vélez, el jefe (e) de la Cartera de Defensa, General Freddy Padilla de León, los altos mandos de la Institución en cabeza del Director General de la Policía Nacional, Mayor General Óscar Adolfo Naranjo Trujillo, representantes del cuerpo diplomático, autoridades civiles, militares y eclesiásticas, el Gobierno Nacional ascendió a cuatro Coroneles de la Institución al grado de Brigadier General, entre ellos a la coronel Luz Marina Bustos Castañeda, quien se convierte en la primera mujer en alcanzar ese grado en Colombia. 






FARC entregar restos del Mayor de la policial Julián Ernesto Guevara- 2010


El jueves 1 de abril del 2010, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) hicieron la devolución del cadáver del policía Julián Ernesto Guevara (en la fotografía su madre sostiene su retrato), que muriera en 2006 en la selva, por una enfermedad adquirida durante el cautiverio impuesto por la guerrilla desde 1998, cuando fuera tomado rehén, tras un ataque rebelde en Mitú, poblado colombiano, fronterizo con Brasil.


Nuevo reglamento de uniformes, insignias, condecoraciones y distintivos para la Policía Nacional-2009

El señor Mayor General Oscar Adolfo Naranjo Trujillo, Director General de la Policía Nacional mediante Resolución No. 3373 del 26 de octubre de 2009, expidió el Nuevo reglamento de uniformes, insignias, condecoraciones y distintivos para la Policía Nacional.



NECESIDAD DE UNA NUEVA PLACA POLICIAL-2009

Mediante la Resolución No. 3373 del 26 de octubre de 2009, por la cual se aprueba el Nuevo Reglamento de Uniformes,  Insignias, Condecoraciones y Distintivos para la Policía Nacional, la cual en su articulo 101 determina que el uso de la placa de identificación policial, será para los miembros del Nivel Ejecutivo, Suboficiales y Agentes.

Con la entrada en vigencia del  nuevo reglamentos de uniformes, la Policía Nacional autorizó el cambio de la Placa de identificación policial para lo cual se adquirieron inicialmente 6.000 placas que permitirían hacer una prueba piloto en diferentes unidades del país, para verificar especialmente la funcionalidad del chip RFID.

El diseño de la placa de identificación policial ha sido desarrollado por la Dirección de Talento Humano de la Policía Nacional, está compuesta por un gran sol central en cuyo corazón (núcleo o centro) está el blasón de la Policía Nacional de Colombia, sobre una estrella de cinco puntas y éste rodeado de un aro de esmalte sinople, desde el centro del gran sol  parten unos rayos de luz en todas las direcciones, que reflejan la forma como se irradia hacia todo el país la luz de seguridad, tranquilidad  y convivencia que brinda el policía, cuando con su servicio ofrece cobertura en todo el territorio nacional.

El escudo de la República de Colombia fundido con la estrella de la Policía Nacional, representa la unión que existe entre la sociedad, autoridades y Policía, como el gran trinomio responsable de mantener las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y la contribución a la convivencia pacífica en búsqueda de un país prospero y en paz.

El escudo con la estrella de la Policía Nacional, está rodeado de un aro de esmalte sinople (verde) que simboliza el origen de la tierra colombiana, protegida en una sola unión por una cadena de esferas unidas entre sí, como representación de la poderosa fuerza de una sociedad unida con su policía.

Sobre este gran poder se encuentra en la cimera (o parte superior) nuestro Cóndor, ave nacional colombiana que con sus alas abiertas representa la libertad y soberanía,  la posición de su cuello indica la constante vigilancia que deben recibir todos los lugares de la Nación, porta una cinta también sinople que dice REPÚBLICA DE COLOMBIA, la cual simboliza la libertad y soberanía de la nación.

La placa de color dorado representa la nobleza, la magnanimidad, la riqueza, el poder, la luz, la constancia, la transparencia y la sabiduría de los hombres y mujeres de la Policía Nacional. 


Un hecho trascendental en el uso de la nueva placa se dio en el mes de enero de 2011, cuando el señor General OSCAR ADOLFO NARANJO TRUJILLO Director General de la Policía Nacional, firma la Resolución No. 00042 del 13 de enero de 2011, por la cual se modifica y adiciona la Resolución No. 03372 del 28 de octubre de 2009 "Reglamento de Uniformes, Insignias, Condecoraciones y Distintivos para la Policía Nacional", Precepto a través del cual ordena implementar el uso de una nueva placa de identificación policial para Oficiales, miembros del Nivel Ejecutivo, Suboficiales y Agentes de la Policía Nacional.

Por lo tanto, se puede decir que la Resolución No. 00042 del 13 de enero de 2011, parte en dos la historia del uso de la placa policial,  la primera etapa (desde 1891 a 2011) donde se determina que el porte de la placa solo lo haría el personal subalterno y base de la Institución y otra etapa ( a partir de 2011) donde hace extensivo su uso al personal Directivo (Oficiales en todos sus grados).


Sin embargo es importante hacer énfasis que en el articulo 1 y 2 de la citada Resolución se clarifican las categorías y los uniformes en que se debe utilizar la placa de identificación policial, tanto para Oficiales como para  miembros del Nivel Ejecutivo, Suboficiales y Agentes de la Policía Nacional.


La Oficina Central Nacional OCN INTERPOL COLOMBIA pasa a hacer parte de la Policía Nacional-2010

Mediante Decreto No.216 del 28 de enero de 2010, se crea en la estructura de la Policía Nacional de Colombia la Oficina Central Nacional OCN INTERPOL.



Operación Camaleón- 2010

Operación Camaleón fue una operación militar conjunta de las Fuerzas Militares de Colombia el 13 y 14 de junio de 2010 cuyo objetivo fue el rescate de cuatro secuestrados en poder de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Los rescatados fueron el general de la Policía Nacional de Colombia Luis Mendieta, el coronel Enrique Murillo, el coronel William Donato y el sargento del Ejército de Colombia Arbey Delgado. La operación se llevó a cabo en al sureste de la población de Calamar, una zona selvática donde nace el río Inírida, en el departamento de Guaviare, a 28 kilómetros de distancia de donde tuvo lugar la Operación Jaque que rescató a otros 15 secuestrados en el 2008.

Tras el éxito de la operación el gobierno colombiano anunció que recompensaría con $2.500 millones de pesos (Aprox. $1 millón de dólares) a quienes dieron la información que contribuyó a que se llevara a cabo la operación.


Sectores de la oposición al gobierno del presidente colombiano Álvaro Uribe, aseguraron que la Operación Camaleón fue pensada para influenciar la segunda vuelta presidencial, lo cual fue desmentido por el mismo Uribe.

Rescatados:

Luis Mendieta. Secuestrado en la Toma de Mitú el 1 de noviembre de 1998.
Enrique Murillo. Secuestrado en la Toma de Mitú el 1 de noviembre de 1998.
William Donato. Secuestrado en la Toma de Miraflores el 3 de agosto de 1998.

Arbey Delgado. Secuestrado en la Toma de Miraflores el 3 de agosto de 1998.



Director de la Policía Nacional nombrado mejor Policía del Mundo-2010

Con ocasión de la Asamblea número 117 de la Asociación Internacional de Jefes de Policía (IACP- por sus siglas en inglés), la Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas de Estados Unidos DEA, ha nombrado al Director de la Policía Nacional señor Mayor General Óscar Adolfo Naranjo Trujillo, Agente Especial Honorario de esa organización. Como parte de su designación, recibió una placa y una medalla de reconocimiento de manos de la administradora general de la DEA, Michele M. Leonhart





Primer General de Cuatro Estrellas de la Policía Nacional-2010

Con la presencia del Presidente de los colombianos, doctor Juan Manuel Santos Calderón, el jefe de la Cartera de Defensa, doctor Rodrigo Rivera Salazar, al igual que el Alto Mando Policial, representantes del cuerpo diplomático, autoridades civiles, militares y eclesiásticas; el Gobierno Nacional ascendió al Director General de la Policía Nacional, Mayor General Óscar Naranjo Trujillo, al grado de General.


Se le impuso la cuarta estrella que le distingue con el nuevo grado de General, al Mayor General Óscar Naranjo Trujillo, quien egresó como Subteniente el 19 de mayo de 1978 y su trayectoria policial le ha merecido el Premio Portafolio 2008 a la Gestión Gerencial, uno de los cuatro colombianos premiados en la octava entrega de los Poder Business Awards, en asocio con la Fundación abc* y le fue otorgado el galardón como el Mejor Policía del Mundo por la Asociación Internacional de Policías, entre otros.







Lanzamiento del Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria-2010

El lanzamiento del Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria se realizó durante el primer semestre del 2010, bajo el liderazgo de la Dirección de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional.






Etapas de evolución del Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria-2010

El concepto de un plan estratégico es un documento en el que se refleja las estrategias de una Institución, durante un periodo de tiempo, y unas de las principales estrategias que ha utilizado la Policía Nacional de Colombia en años anteriores era atender los casos de una forma de reacción más no preventivos o proactivas, con el fin de dar respuesta frente a un hecho o caso que se presentara.

En 1993 comienzan los programas para acercarse a la comunidad como fue Participación Comunitaria (PARCO), en 2006 inicia la vigilancia comunitaria (VICOM), en el año 2010, con el Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes (PNVCC) y en año 2013 para terminar con el Modelo de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes (MNVCC).

La Policía Nacional ha realizado un acelerada transformación donde se reaccionaba para atender un caso, y cambiar al PNVCC basándose en la prevención, control de delitos y contravenciones, disuasión y educación ciudadana y convivencia, actualmente su estilo de trabajo es lo preventivo y proactivo, haciéndose necesarios ajustes en las competencias, procedimientos, cultura y en la parte tecnológica de la Institución.

Estos cambios pudieron ocasionar desorganización, lentitud, ansiedad, rapidez, competitividad táctica, mejora del servicio, trabajo en equipo, excelente toma de decisiones, mayor eficiencia en las actividades organizacionales de la Policía Nacional, lo que sí es cierto es que esta estrategia demostró la reducción de los delitos y promovió la prestación de un servicio de Policía encaminado a las problemáticas que más afectan a la ciudadanía.

El PNVCC se inició en Bogotá en tres CAI: 

La Gaitana en la Estación Suba, El Virrey en Chapinero y Lucero Bajo, en Ciudad Bolívar, donde se desplegó en diferentes ciudades y distritos de Colombia.



El PNVCC es la base para el Modelo Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes MNCVV, (Dirección General de la Policía Nacional, 2014), determina que su objetivo “es dar solución a las problemáticas de seguridad y convivencia que se presenten tanto en el sector urbano como rural”. Por tal motivo este modelo es la profundización y cambios del PNVCC.


Primera mujer Policía en dirigir una oficina de INTERPOL en América-2010

La mañana del 5 de julio de 2003, el delito le arrebató a la entonces mayor de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (DIJIN) Juliette Giomar Kure Parra a su mejor compañero institucional, al padre de su pequeña hija, al esposo amoroso. Ese sábado, en un cruento y desigual combate contra guerrilleros de las Farc, en El Bordo (Cauca), el mayor Hernando Augusto Sáchica Rengifo perdió la vida. En su honor se bautizó un curso de oficiales que graduó el Presidente de la República.

Desde entonces, con esa marca imborrable en el alma, que con tan solo mencionársela llena su rostro de tristeza, esta fusagasugueña con ascendencia libanesa, se refugió en su condición de policía y arreció su lucha contra las distintas modalidades criminales, en especial las relacionadas con falsificación de dólares y tráfico de moneda.

Para entonces, su arduo trabajo y el de su equipo ya había sido ampliamente reconocido públicamente, incluso por el Servicio Secreto de Estados Unidos, lo que le permitió a Colombia abandonar el deshonroso primer lugar en producción y tráfico de moneda (43 por ciento) y caer al tercero, con menos de un 15 por ciento, después de México e Israel.

En una sola operación incautó en Bogotá más de 41 millones de dólares, récord mundial que nadie ha batido. En otra, descubrió una fábrica subterránea con 5 millones, y en Medellín desmanteló la primera fábrica mundial donde producían los nuevos billetes de 20 dólares.

Y no solo dólares. En la ‘Operación Panorama’, esta administradora de empresas, especialista en seguridad integral y gestión para el desarrollo humano, y próxima a obtener su magíster en investigación criminal, incautó 5 mil millones de pesos falsos y 15 mil millones más, en proceso de elaboración. Estos resultados la catapultaron como la ‘cazadora’ de billetes falsos hasta llevarla, en diciembre de 2010, a convertirse en la única mujer que dirigía una oficina de INTERPOL en América.

Desde allí, en su oficina de la Avenida El Dorado en Bogotá, arreció la cacería de pederastas internacionales y de criminales relacionados con el terrorismo, narcotráfico, tráfico de armas y lavado de dinero. En tan solo un año cruzó más de 50 mil mensajes con sus homólogos del resto del mundo, que culminaron con más de 300 extradiciones.

El propio secretario general del organismo, el estadounidense Ronald Noble, llegó a decir que la oficina dirigida por la coronel Kure es “ejemplo para toda la comunidad de INTERPOL”.

Coronel Mireya Cordon López, segunda mujer llamada a hacer curso para General-2011

En el año 2011, el Ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, y el Cuerpo de Generales de la Policía, escogieron de quince aspirantes para ascender a brigadier general, sólo a dos Coroneles para ascender al grado de Brigadier General, dentro de los cuales esta la coronel Mireya Córdon López, quien se desempeñaba como directora de incorporación de la Policía, y quien es candidata para acompañar a Luz Marina Bustos como las únicas mujeres generales en la historia de Policía Nacional.


Su ascenso al grado de Brigadier General se produjo en el mes de diciembre de 2012, ceremonia que fue presidida por Juan Manuel Santos, presidente de la República.



Primera mujer policía en ser Jefe de contrainteligencia-2012

La teniente coronel María Emma Caro Robles primero fue agente, luego suboficial y más tarde oficial, hasta convertirse en 2012 en la primera jefa de Contrainteligencia no solo de la Policía sino de todas las fuerzas.

Hizo parte de un grupo especial para dar con el paradero de Pablo Escobar; luego fue analista de inteligencia, cuyos resultados se tradujeron en grandes golpes contra la mafia.

Más tarde fue llamada a ocupar la jefatura de la oficina de Protocolo, el equivalente a dirigir las relaciones públicas del Director General.

Primera  mujer en ser  Subdirectora General de la Institución-2013

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, nombró el día 13 de agosto de 2013  a la general Luz Marina Bustos como nueva subdirectora de la Policía, cargo que por primera vez ocupa una mujer en esta institución con más de un siglo de existencia.

"Por primera vez en la historia de la Policía Nacional una mujer será Subdirectora", expresó el Jefe de Estado. 

"Es un inmenso honor anunciar que para las mujeres de Colombia esta general es un orgullo y por eso se acerca a la primera posición que puede tener una mujer dentro de la Policía Nacional", agregó el Presidente Juan Manuel Santos Calderón, en la ceremonia de posesión del nuevo Director de la Policía Nacional, señor Mayor General Rodolfo Palomino López. (Agosto de 2013




Histórico reconocimiento, dos héroes policiales en el altar de la DEA-2013

Esa mañana de jueves dos de los mejores hombres de la Policía Antinarcóticos avanzaban en una operación secreta contra la mafia. Se movilizaban en una camioneta en los alrededores del Jardín Botánico de Medellín, cuando sicarios en moto activaron sus armas y los asesinaron. En el sitio quedaron 25 vainillas. Eran los Intendentes Sergio Antonio Castro Castro y Franklin Ferley Moreno López, quienes tenían en jaque a la temida “Oficina de Envigado”  y a sus tentáculos en las comunas de la “ Capital de la Montaña”, cuyos sicarios recurrían a la magia negra  la santería.

El crimen de los dos policiales estremecieron a la Institución a los integrantes de la Drug Enforcement Administration (DEA), la agencia antidrogas de Estados Unidos.

En un hecho histórico e Inédito para la Policía Nacional de Colombia, la DEA en el año de 2013, decidió honrar de manera póstuma a los dos policiales con la distinción “Corazón Purpura”, máximo reconocimiento a los policías en el exterior que lucha contra el flagelo del narcotráfico.      


Se promulga la Ley “De inteligencia y contrainteligencia”-2013

La Ley Estatutaria 1621 del 17 de abril de 2013, conocida como ‘De inteligencia y contrainteligencia’, constituye el marco jurídico que permite a los organismos que llevan a cabo estas actividades cumplir su misión constitucional y legal. Es la herramienta jurídica por excelencia que determina el margen de acción que tienen los que desarrollan esta función prioritaria para el mantenimiento de las condiciones de convivencia y gobernabilidad del país.

En la Policía Nacional el órgano rector de esta función es la Dirección de Inteligencia Policial, única responsable de la articulación de este proceso misional mediante el desarrollo de las actividades enmarcadas en un ciclo de inteligencia, dirigidas a la anticipación y prevención de amenazas que atenten contra la seguridad pública, especialmente frente a los factores que afectan la convivencia y seguridad ciudadana,

los Derechos Humanos, el Estado y la institución policial. 


Retos y desafíos de la Policía en la transición hacia la paz



Creación del Comité Centro Memoria Histórica y Víctimas Policiales-2014


El Mayor General Yesid Vásquez Prada Inspector General de la Policía Nacional y el CoronelJohn Arango Álzate proponen al Mando Institucional la creación de la “Alta Gerencia para la Transición. 

Sin embargo esta propuesta no tuvo eco y en su defecto se dispuso la creación mediante Resolución 03907 del 260914, del Comité Centro Memoria Histórica y Víctimas Policiales, con el fin de establecer  estrategias y líneas de acción que permitan reconstruir la memoria histórica de los integrantes de la Policía Nacional víctimas con ocasión del conflicto armado interno e implementar la Política Pública de víctimas en los ejes de atención, asistencia y reparación integral para los miembros de la Policía Nacional y sus familias.


Los Generales de la Paz-2015

En el campo de batalla fueron los más duros contrincantes que tuvieron las Farc en toda su historia y en la mesa de negociación de La Habana se caracterizaron por ser los más acérrimos defensores del Estado de Derecho, de la institucionalidad colombiana y de una salida negociada al conflicto armado.

Los generales Óscar Adolfo Naranjo Trujillo, Jorge Enrique Mora Rangel y Javier Alberto Flórez Aristizábal ya tienen guardada una página imborrable en la historia de Colombia por su trascendental aporte a la paz de Colombia.

El general Naranjo, director general de la Policía Nacional entre 2007 y 2012 y primer Ministro del Posconflicto, fue reconocido en 2010 como el Mejor Policía del Mundo. Su talante democrático le permitió aportar toda su experiencia en la lucha contra el flagelo de las drogas para avanzar en temas tan sensibles como el tercer punto de la agenda de negociación: narcotráfico y cultivos ilícitos. “La firma del acuerdo significa que a partir de este momento todos los colombianos deberemos empezar a construir una paz estable y duradera”.

El general Mora Rangel, comandante del Ejército Nacional, entre 1998 y 2002, y de las Fuerzas Militares, entre 2002 y 2003, es uno de los oficiales de mayor ascendencia de todos los tiempos. En sus 42 años de carrera hizo fama de soldado sin tacha, honesto y consagrado al servicio de la nación. “Yo les pediría a los colombianos que, así como han querido a sus soldados y policías, piensen que estamos llegando al final del conflicto y que esto lo hemos logrado por lo que esos hombres y mujeres de las Fuerzas Militares y la Policía han hecho. Son ellos los que han obtenido la victoria en el campo de combate”.

Y el general Flórez Aristizábal, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares, dejó este importante cargo para liderar el Comando Estratégico de Transición y al grupo de uniformados que en La Habana debatió temas tan complejos, como dejación de armas, cese al fuego y desmovilización. El excomandante de la poderosa Fuerza de Tarea Conjunta Omega se convirtió en el oficial activo de más alto rango en participar de los diálogos de paz.


Además de estos tres titanes de la paz, otros cinco generales de las Fuerzas Armadas se sentaron frente a frente con la delegación de las Farc: Álvaro Pico Malaver, Oswaldo Rivera Márquez, Alfonso Rojas, Martín Fernando Nieto y el almirante Orlando Romero Reyes.


Creación del Comité de Transición hacia el Posconflicto-2015

Mientras el Gobierno Nacional y la guerrilla de las Farc avanzaban en los diálogos de La Habana, la Policía Nacional se fue preparando para contribuir a consolidar una paz estable y duradera; en tal sentido,  la Policía Nacional  crea mediante Resolución No. 01857 del 4 de mayo de 2015 el Comité de Transición hacia el Posconflicto, para consolidar el desarrollo del Marco Jurídico para la Paz, como un medio de atención y coordinación con las diferentes unidades policiales en los planes y programas que se requieran como elemento fundamental en un escenario de transición, que refrende el aporte de la Policía Nacional a la consecución de la paz, la seguridad y la protección de los ciudadanos.


Para tal efecto, el Comité de Transición hacia el Posconflicto, fue el encargado de diseñar, planear y proponer los mecanismos y líneas de acción de la Policía Nacional en el proceso de transición; así como determinar los roles y misiones de la Institución y prestar soporte y asesoría técnica durante el proceso, a través de cinco (5) líneas de trabajo, así: a) Memoria Histórica Policial, b) Desarrollo Normativo, c) Víctimas d) Desarrollo Institucional, e.) Comunicaciones Estratégicas.


Dirección de Investigación Criminal e Interpol contribuye en la búsqueda de los desaparecidos del conflicto-2015


El reciente e histórico acuerdo de La Habana, entre el Gobierno Nacional y la guerrilla de las Farc, para iniciar la búsqueda e identificación de al menos 25 mil desaparecidos por culpa del conflicto armado demandará de todas las capacidades humanas, técnicas y científicas del Estado.


La Policía Nacional, a través de su Dirección de Investigación Criminal e Interpol (DIJIN) está en capacidad de contribuir al éxito de la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas (UBPD) con sus 15.589 policías expertos en policía judicial. Entre ellos hay 3 antropólogos, 2 médicos forenses, más de 700 peritos en química, genética, dactiloscopia, odontología, balística, documentología, retrato hablado, topografía, fotografía, acústica, entre otros.



Primer conclave de Generales-2016

Con al menos 42 decisiones trascendentales encaminadas a optimizar el servicio de policía y de cara a cumplir las órdenes perentorias del señor Presidente de la República y dar respuesta a los reclamos de la ciudadanía y a los desafíos del posconflicto culminó la Cumbre Extraordinaria del Cuerpo de Generales, convocada por el nuevo director de la Policía Nacional, general Jorge Hernando Nieto Rojas.

El cónclave de generales fue instalado el lunes 22 de febrero de 2016 por el señor ministro de Defensa Nacional, Luis Carlos Villegas, en la sede de la más moderna central contra el crimen de América Latina, el Centro Integrado de Información e Inteligencia para la Seguridad Ciudadana (CI3*24/7), adscrito a la Dirección de adscrito a la Dirección de Inteligencia Policial (DIPOL).

Para mayor eficacia y eficiencia, crearon cuatro mesas de trabajo especializadas y así responder a igual número de objetivos trazados: Lucha Integral contra Delitos de Mayor Impacto, Nueva Política Integral de Transparencia, Bienestar Policial y Modelo de Policía para el Posconflicto, todo enmarcado en el Plan Estratégico Institucional, que tiene como objetivo fundamental construir Comunidades Seguras y en Paz.


La primera decisión fue institucionalizar la Cumbre del Cuerpo de Generales como mecanismo para trabajar más unidos, la cual será convocada cada dos meses para evaluar metas trazadas y estudiar y proponer soluciones a temas trascendentales encaminados a mejorar el servicio de policía.

Refrendación del Código de Ética Policial-2016

El viernes 4 de marzo de 2016, en la Sala Estratégica de la Dirección General de la Policía Nacional, todos los policiales refrendaron su compromiso con el Código de Ética Policial, en desarrollo de la nueva Política Integral de Transparencia, impulsada por el director de la Institución, Mayor General Jorge Hernando Nieto Rojas.

Nuestro Código de Ética tiene que ser la brújula que a diario guié cada una de nuestras actuaciones”, dijo el señor general Nieto. “Sé que somos capaces de ser mejores seres humanos. 

que podemos ser mejores policías. Por eso, los invito a refrendar nuestro Código de Ética con el corazón, con grandeza, con amor por su familia, su Institución y su patria”. 

Y así fue. El punto máximo del evento ocurrió cuando todos los policías comenzaron a pronunciar el Código, en voz alta y con mucho amor patrio. 

Creación de la Unidad Policial para la Edificación de la Paz (UNIPEP)-2016

Mediante Resolución No. 01710 del 22 de abril de 2016 se creó la Unidad Policial para la Edificación de la Paz (UNIPEP), como dependencia asesora de la Subdirección General de la Policía Nacional, siendo esta la encargada de “asesorar, diseñar, dirigir y coordinar las acciones institucionales relacionadas con el pos-acuerdo”.

Uno de los avances más trascendentales de la creación de esta Unidad Policial es que cuenta con tres grandes áreas: la de Historia, Memoria Histórica y Víctimas; la de Operaciones Policiales para la Implementación del Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y la Estratégica para la Implementación de los Acuerdos.

Esta unidad especial y transicional hace parte del Modelo de Policía para el Posconflicto, fundamental para romper el ciclo de violencia y evitar su repetición, para de esta forma contribuir efectivamente a la consolidación de la paz, trabajando de manera coordinada y armónica con las Fuerzas Militares, los ministerios y demás autoridades.

Una de las principales responsabilidades de la UNIPEP, que contará con al menos 3.000 integrantes, consiste en acompañar, en seguridad y protección, a los delegados internacionales que participen en la comisión de verificación de las Naciones Unidas, en los términos que defina el Gobierno Nacional.

Como la paz debe ir de la mano con la seguridad de los territorios, a través del Sistema de Seguridad Rural (SISER), recientemente implementado en 65 municipios, y del programa T.GER+, Transformación de la Gestión Bajo un Enfoque Regional al servicio de la comunidad, la Policía Nacional también decidió crear 55 nuevas unidades básicas de Carabineros, que estarán ubicadas en lugares estratégicos del ámbito rural, donde se pueda evidenciar concentración de fenómenos delictivos y contravencionales.

Todo está enmarcado en el Plan Estratégico Institucional, que apunta a construir ‘Comunidades Seguras y en Paz’, trabajando en cuatro frentes fundamentales: consolidación del servicio de policía en el campo, fortalecimiento de la seguridad ciudadana, optimización de la investigación criminal y dinamización de la cooperación internacional.



Por eso, dentro de su visión y concepción estratégica hacia el posconflicto, la Policía Nacional creó toda una arquitectura que le permitió prepararse y proyectarse a los retos del presente y el futuro, entre ellos la tan anhelada paz.

Además de la UNIPEP, la Institución, con el apoyo de universidades y otros expertos, puso en marcha toda una estrategia para capacitar a sus integrantes en temas de posconflicto, para que contribuyan a construir una Colombia segura y en paz.

Vinculación de la Policía Nacional en el foro “Retos y desafíos de la Policía en contextos de transición hacia la paz” - 2016

La Policía Nacional de Colombia tiene norte estratégico, sabe para dónde va, se está modernizando y proyecta transformaciones dentro de su proceso de mejora continua, para satisfacer las necesidades de seguridad de los colombianos, en el presente y futuro del país.

La Institución se viene vinculando a una serie de eventos académicos, dentro de la apertura al diálogo social y especializado, buscando fortalecer su proyección en razón y función de una mejora integral frente a su compromiso con la seguridad y convivencia de los colombianos. 

El foro “Retos y desafíos de la Policía en contextos de transición hacia la paz” constituyó una oportunidad para que la Policía presentara en la Universidad de los Andes sus capacidades, consolidación institucional por más de 124 años al servicio de los colombianos y su proyección en un renovado Plan Estratégico 2015– 2018, que busca Comunidades Seguras y en Paz y que proyecta sobre cuatro horizontes estratégicos: el fortalecimiento de la seguridad ciudadana, la seguridad rural, la investigación criminal en la lucha contra el delito y la cooperación internacional.


Nuevo Código Nacional de Policía y Convivencia-2016

El Presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, sancionó la Ley 1801 de julio 29 de 2016 “Código de Policía y Convivencia”, cuyo objeto determina: Las disposiciones previstas en este Código son de carácter preventivo y buscan establecer las condiciones para la convivencia en el territorio nacional al propiciar el cumplimiento de los deberes y obligaciones de las personas naturales y jurídicas, así como determinar el ejercicio del poder, la función y la actividad de policía, de conformidad con la Constitución Política y el ordenamiento jurídico vigente.

Antecedentes

Colombia tenía un Código Nacional de Policía (Decreto- Ley No. 1355) obsoleto que fue expedido en el año 1970 y que estaba pensado para las realidades sociales de esa época, que sin duda son muy distintas a las del presente, por lo que fue necesario que las normas de policía se adecuaran a la Constitución Política de 1991 y a las dinámicas y cambios sociales.

Desde sus inicios se trabajó en la formulación de este Proyecto de Ley con delegados del Ministerio de Defensa Nacional, la Alta Consejería para la Seguridad Ciudadana –hoy Alta Consejería para el Posconflicto, y la Policía Nacional, equipo que recogió las observaciones y sugerencias de todos los demás ministerios y entidades. Dentro de todo este proceso se llevaron a cabo más de cien (100) reuniones de trabajo del equipo redactor, además de las reuniones específicas con las diferentes entidades.


Policía incluyente

La mejor demostración de lo incluyente que es la Policía parte con la incorporación a las filas policiales de la mujer en 1953 y desde esa fecha ha estado presente alcanzado metas insospechadas. Comenzaron 46 y ya van 11.498 uniformadas, destacadas en todos los grados y en todas las especialidades.

El aporte de los afrocolombianos  ha sido invaluable. Ya son 6.471 que portan el uniforme e incluso cuentan con una escuela, como la de Yuto, para brindar oportunidades a los jóvenes del Chocó y sus alrededores.

A ellos se suma la sabiduría de nuestros ancestros. Ya 696 indígenas son policías y se han convertido en el puente entre su cultura y el resto de sociedad.

No podían faltar nuestros niños, niñas y adolescentes, que gozan de un programa especial, como es la Policía Cívica Juvenil, creada por un dragoneante a quienes los pequeños de Manizales llamaban ‘Papá Oso’.

En la Policía se valora la experiencia y por eso cuenta en sus filas con el oficial activo más veterano del mundo, el mayor Humberto Antonio Aparicio, con 79 años de edad.

Y como su lema lo indica, Dios y Patria, no pueden faltar los guías espirituales. La Institución cuenta con 71 capellanes, entre ellos 5 oficiales activos de los cuales el señor Coronel Silverio Suarez fue llamado a , más 9 seminaristas.

El deporte no puede faltar: desde el intendente-atleta que brilló en un mundial y también participó en los Olímpicos de Brasil 2016, hasta el ciclista con la pierna de oro y la escuela que forma a 200 pequeños futbolistas.

Incluso, Colombia fue  sede de los Primeros Juegos Mundiales de Policía de los cuales salió campeona.

También hay espacio para hombres de la talla del patrullero William Roa Cárdenas, quien, pese a haber perdido su vista en un combate, ingresó a la universidad, fue el mejor entre 150 estudiantes y hoy es un laureado abogado de la Policía Nacional.

En su visión humanística y afán de interpretar las necesidades de personas en condición de discapacidad, la Policía hoy cuenta con un grupo de uniformados expertos en lenguaje de señas. Y la lista de la inclusión sigue.


Hasta hoy, la Policía Nacional ha escrito y protagonizado páginas de oro y de sacrificio de la historia de Colombia y seguirá haciéndolo en tiempos de posconflicto, hasta ver un país en paz.


Policía Nacional pone en marcha el plan estratégico “Comunidades Seguras y en Paz”-2016

El 26 de septiembre de 2016 siempre será recordado en la historia de Colombia como el día en que quedaron sentadas las bases para silenciar los fusiles de un conflicto armado que por mas de 50 años enlutó al pueblo colombiano.

La Policía Nacional consiente de los desafíos del posacuerdos creó un Modelo de Policía para el Postconflicto, acorde con su Plan Estratégico Institucional, que tiene como objetivo fundamental construir Comunidades Seguras y en Paz. 

Para lograr este objetivo, los más de 180.000 policías de la patria trabajan en fortalecer cuatro horizontes estratégicos: seguridad rural, seguridad ciudadana, investigación criminal y cooperación internacional. 


Para atender de forma inmediata los acuerdos de la Habana, la Institución puso en marcha  la Unidad Policial para la Edificación de la Paz (UNIPEP)


El Director General de la Policía  en el Vaticano-2016

El domingo 18 de septiembre de 2016, se convirtió en otro día memorable para la Policía Nacional. El papa Francisco no solo recibió en audiencia privada al director general de la Policía Nacional, general Jorge Hernando Nieto Rojas. También lo hizo participe de la homilía que él mismo presidio en la Basílica de san Pedro, en la que el oficial leyó ante los feligreses la Oración de los Fieles.

En el citado evento, el general Nieto compartió con pontífice el histórico acuerdo firmado con la Gendarmería de la Santa Sede.


Según el acuerdo, la experiencia de la Policía Nacional de Colombia en la lucha contra las distintas manifestaciones del crimen organizado llegará hasta las calles de la Ciudad del vaticano para cooperar con la Gendarmería del papa en el combate contra el terrorismo, el tráfico de drogas, el lavado de activos, el ciberdelito y otras expresiones del crimen transnacional.


Así quedó estipulado en el acuerdo, luego de que el director general de seguridad de la Santa Sede, general Doménico Gianí, y el general Jorge Hernando Nieto Rojas, firmaran una declaración de Intensión en ese sentido.


Padre Silverio Suárez fue llamado para ser General de la Policía-2016


El padre Silverio Ernesto Suárez, capellán y coronel de la Policía Nacional ha sido llamado, junto a 11 coroneles, para que inicie el Curso Estratégico de Seguridad Pública (CESEP) que le permitirá iniciar curso de ascenso al grado de brigadier general, alcanzando la primera estrella en diciembre de 2017.

El Coronel Silverio, nació el 26 de enero de 1961, después de haber trabajado en el periódico  El Tiempo en su rol de Comunicador Social, ingresó a la Policía Nacional en donde desarrolló su trabajo profesional como Jefe de Prensa de la Escuela General Santander y de la Dirección General de la Policía Nacional, allí es donde surgió su vocación sacerdotal, la cual cristalizó en la Universidad de la Sabana, Seminario Mayor de Bogotá y el Seminario Castrense “Jesucristo Redentor”.

El padre Silverio Suárez sirve a la Policía hace 23 años y ejerce el ministerio sacerdotal hace 17. Con esta primera estrella del generalato, el Padre Silverio es consciente que estará enfocada al fortalecimiento de los valores, la consolidación del Proceso de Paz y el fortalecimiento de las familias al interior de la Policía Nacional.


El sacerdote ha manifestado que su labor como General de la Policía Nacional será la de fortalecer los valores, animar la espiritualidad en la institución policial y ayudar a la reconciliación y la paz en Colombia.

Proceso de Modernización y Transformación Institucional (MTI)-2017

Los retos que plantea el nuevo contexto socio cultural del país para la consolidación de la paz se constituyen en las bases fundamentales de la Policía Nacional para la construcción del norte institucional que orienta y visualiza los lineamientos estratégicos que permiten contribuir eficazmente a fortalecer la confianza social, a partir de un modelo de servicio más cercano al ciudadano, fortaleciendo de esta forma la convivencia y la paz en Colombia.
A través de un proceso de revisión estratégico interno y alineados con las recomendaciones del informe de la Comisión consultiva de alto nivel del Gobierno Nacional, se puso en marcha la elaboración y el diseño de la gestión del cambio, mediante un proceso de Modernización y Transformación Institucional (MTI), proyectando a la Policía Nacional como un cuerpo de policía más humano, íntegro, disciplinado, innovador y cercano al ciudadano. 
Este proceso en su fase de formulación, contó con la participación de 218 funcionarios de diferentes unidades de la Policía Nacional, quienes integraron unos grupos de trabajo denominados Círculos Estratégicos de Transformación Institucional (CETIN), así como unos Planes de Desarrollo, Comités Técnicos Especiales y una Secretaría Ejecutiva Ampliada, lo cual ha redefinido una metodología innovadora de planeación estratégica para iniciar la ruta de las transformaciones estructurales y funcionales que requiere la Policía Nacional para contribuir de forma eficaz a la convivencia y seguridad ciudadana.
En este sentido, se consolida un portafolio de iniciativas, colectivas y asociadas a varias dimensiones: estratégico, humano, operacional, organizacional, administrativo y financiero, que serán la hoja de ruta para conducir los cambios que requiere la institución en pro de contribuir de manera acertada en la neutralización de amenazas que pretendan desestabilizar la edificación de la paz, así como potencializar el servicio de policía conociendo las problemáticas que aquejan a los ciudadanos, asumiendo de esta forma  el compromiso histórico de transformar las realidades sociales que demandan los colombianos.
MTI “Inspirados en usted”
La institución reconoce que el camino hacia la paz necesita una Policía mediadora, renovada y completamente transformada. Para lograr este objetivo, diseñaron una estrategia que se basa en las personas, con esta propuesta hacen parte de los finalistas del Premio de Liderazgo de El Espectador con el proyecto (MTI).
Brigadier General Rabian Laurence Cárdenas Leonel.
Jefe Oficina de Planeación Policía Nacional
“Estuve en la guerra contra los carteles de Medellín, era muy joven, fue una etapa muy dura, vi una guerra atroz.  La gente me decía que no quería a la Policía”. Con estas palabras, el brigadier general, Fabián Cárdenas Leonel, rememora esos años de servicio mientras que en su rostro se dibuja una expresión de dolor. Lleva más de 30 años en la Policía y por eso ha vivido todas las etapas críticas del país producto del accionar del narcoterrorismo, las guerrillas, los paramilitares o las bandas delincuenciales.
Una dura experiencia que ahora enfrenta con una nueva perspectiva, la de observar la transición de un país que conoció en guerra a otro en el que la paz es el baluarte. Un nuevo tiempo que requiere de una Institución capaz de transformarse y de adaptarse a las realidades que se presentan en el camino. Conscientes de esa situación, el año pasado iniciaron el diseño de la estrategia que va a regir hasta el 2030, pero que se va a implementar por etapas, con un enfoque claro: las personas son las que importan.
De esta manera se inició el proceso de Modernización y Transformación (MTI) “Inspirado en Usted”, que tomó fuerza durante los Diálogos de los Acuerdo de paz y por las exigencias de los ciudadanos. El proyecto es un reto para los integrantes de la Policía, pues, el cambio es cultural. Van a pasar de una institución coercitiva a plasmar liderazgos de consenso, mediadores y con alta vocación de transparencia y legalidad.
El primer escenario se construyó cuando el director de la Policía, general Jorge Hernando Nieto, los reunió con todo el equipo de trabajo y ordenó que pensaran en un plan para “modernizar la institución, proponer y no seguir en la misma manera porque estábamos en una zona de confort”, aseguró el brigadier general Fabián Cárdenas. Se movilizaron de inmediato para crear comités que debían investigar la situación del país, entender las necesidades de las comunidades y construir desde una mirada académica y más social.
Trabajaron con centros de pensamiento como La Friedrich Ebert Stiftung (FESCOL) o el Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria. Con la Fundación Ideas para la Paz y con el centro británico AAS. Igualmente, con asesoría de los carabineros de Chile o las buenas experiencias de México. Estos apoyos permitieron tener un panorama mundial para adelantarse a los retos del pos acuerdo con ejercicios de inmersión, foros ciudadanos para entender la opinión de las personas, fortalecer la confianza y crear un proyecto no de Gobierno sino de país.
Después de un año de consensos, se construyó la estructura del (MTI) “Inspirado en Usted”. Con una metodología de Norton y Kaplan que consiste en un sistema operativo dual para entender las coyunturas, pero visionando el futuro y fortaleciendo el desarrollo estratégico.  Así se impulsaron unos círculos estratégicos de transformación institucional sobre siete puntos críticos: servicio de Policía, modelo de servicio en la calle, impacto y rediseño, delitos de grandes incautaciones de drogas, capturas producto del terrorismo y calidad de vida.
Y como todo cambio empieza por casa, dentro de la organización surgieron círculos de trasformación para socializar y capacitar a todos los integrantes de la organización, desde la cabeza hasta el último cuadrante. Uno de los temas en los que se enfatizan ahora son: confianza, transparencia, visibilidad, veeduría ciudadana a las actuaciones de los policías, rendición de cuentas, también la participación de veeduría de los ciudadanos.
Lo que viene es implementar el MTI en varias etapas. Estabilización, en el que le dan manejo al crimen organizado, capacidad en zonas rurales, institucionalidad y Policía más cerca al ciudadano. “181.000 funcionarios serán los encargados de empoderarse del proceso MTI y mostrar que estamos para construir mejores sociedades. Estamos trabajando por el futuro de los hijos de nuestros hijos”, puntualizó el Brigadier General, Fabián Cárdenas Leonel, con el propósito claro de trasmitir esperanza.

Policía Nacional Guardiana de la Paz

La tarea de los policías de Colombia es uno de los pilares sobre los que estamos construyendo un nuevo país en paz, con más equidad y mejor educado.

Si logramos el fin del conflicto, la Policía –que junto al resto de nuestras Fuerzas Armadas ha sido la gestora de la paz– tendrá el desafío inmenso y apasionante de ser guardiana de esa paz.

El posconflicto traerá consigo nuevos retos. También nuevas amenazas de la cual no hay duda de que todos los miembros de la Institución, estamos en la capacidad de enfrentar.

Poner fin al conflicto armado en Colombia implica que vamos a seguir concentrando esfuerzos en garantizar niveles cada vez mayores de seguridad en nuestras ciudades.

Porque la paz no es solamente silenciar los fusiles o firmar un acuerdo. La paz la construimos –y la cuidamos– entre todos con acciones que beneficien a nuestros compatriotas. Y en esa ecuación, la seguridad es un elemento fundamental.

De ahí el reto muy importante que tenemos de seguir fortaleciéndonos a nivel institucional. Innovar, aprender y adaptarnos.

Por eso en estos 130 años de fundación de la Policía Nacional, me permito compartir este compendio fotográfico e histórico como muestra de agradecimiento a la tarea incansable de todos nuestros miles de hermanos policías. Porque donde quiera que haya un policía, ahí está el Estado colombiano.

Nuestros policías son guardianes de la convivencia pacífica entre nuestros ciudadanos.

Nuestros policías son guardianes de nuestra seguridad, y la paz.



Fuentes consultadas

-          Academia Colombiana de Historia Policial. Cuadernos Históricos Números 1 al 10. 1994 – 2004. Imprenta Fondo Rotatorio de la Policía.
-          Caja de Sueldos de Retiro de la Policía Nacional. Compendio Histórico 1891-2002,  Imprenta Fondo Rotatorio de la Policía. 2002.
-          Directores de la Policía Nacional de Colombia 1891-2004. Imprenta Fondo Rotatorio de la Policía, 2005.
-          Escuela Nacional de Policía General Santander. Hechos y Crónicas 1940-1999. Impresión Panamericana.
-          Escuela General Santander. Revista. Edición especial. Editor Datamedia. Junio 2004.
-          Guzmán Gratz, Guillermo, Revista Policía Nacional, Nº 176, 1941. Imprenta Nacional.
-          Historia de la Policía Nacional de Colombia. Editorial Planeta S. A. 1993.
-          Policía Nacional, Una Nueva Era, 1994, Ed. Prolibros.
-          Pulido Barrantes, Carlos A, La Policía a través de la Historia, Revista  Fuerzas Armadas, número 189 y 190, 2004. Editorial X-Press.
-          Revista Policía Nacional, diferentes tomos y años.
-          Rodríguez Zapata, Amadeo. Bosquejo Histórico Policial de Colombia. 1971

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