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viernes, 6 de octubre de 2023

Cabo Segundo Luis Eduardo Pinto Fuentes: Una Enciclopedia Bolivariana con Uniforme Policial

Cabo Segundo Luis Eduardo Pinto Fuentes:  Una Enciclopedia Bolivariana con Uniforme Policial.

Luis Eduardo Pinto Fuentes nació en la ciudad de Bogotá en el año de 1940, estando muy joven ingresa a la Policía Nocional donde se graduó con méritos, haciéndose acreedor  a recibir la insignia de distinción como Dragoneante. 

Luis Eduardo Pinto Fuentes durante su juventud

La historia del Dragoneante Pinto empieza, siendo policía en la capital del país y después de un corto tiempo fue transferido al Departamento de Policía Guajira, donde se desempeñó como cartógrafo gracias a que le gustaba dibujar y fue asignado por su jefe para que elaborara los mapas y planos a través de los cuales se planeaban las acciones a desarrollar por el personal uniformado de esa unidad. Función que desempeño durante vario años hasta ser trasladado al Departamento de Policía Magdalena en el año de 1959, donde fue asignado a prestar su servicio como agente de vigilancia, recorriendo las calles de Santa Marta, ciudad que lo acogió como su hijo adoptivo, en la cual se hizo padre y consolidó su hogar. 



A finales de 1967 y por cuestiones del destino, uno de sus superiores le encomendó la misión de acompañar a un oficial que había llegado desde la ciudad de Bogotá en comisión del servicio, evento que fue aprovechado para que realizara un tour a la Quinta de San Pedro Alejandrino, para lo cual, el señor Dragoneante Pinto que poco o nada conocía  la historia acontecida en dicho lugar, decidió investigar previamente para poder hablar sobre El Libertador al visitante, convirtiéndose esta, en su primera excursión como guía en la hacienda.


Quinta de San Pedro Alejandrino

El Dragoneante Pinto, en una de sus entrevistas confiesa que cuando llegó a trabajar como policía en la Ciudad de Santa marta, no conocía la vida de Simón Bolívar, pero ante el gran compromiso que le había encomendado su superior, lo llevó a despertar su interés por investigar y conocer la vida del Libertador y también para evitar que fuera a quedar mal ante alguna pregunta, cuestionamiento o duda que le pudiese hacer el oficial. El tour por la hacienda fue apoteósico, debido a que el oficial disfrutó al máximo las historias que el dragoneante le narró y que parecían casi, como si las hubiera vivido de cerca siendo testigo de la vida del gran libertador.

Fueron tantos los elogios y felicitaciones que al momento de su regreso a Bogotá le hizo el  oficial al superior del Dragoneante Pinto, que este tomó la decisión de asignarlo como comandante de la unidad policial en la Quinta de San Pedro Alejandrino donde inició funciones el 5 de febrero de 1968, cargo en el que se desempeñó durante 36 años, razón por la cual hizo parte de muchos acontecimientos y eventos en los que recibió a diferentes presidentes.

Dragoneante Pinto inicia su servicio como guía

El Dragoneante Pinto reconoció que a su llegada a prestar sus servicios en la Quinta de San Pedro Alejandrino, no tenía mayores conocimiento sobre la vida del Libertador, pero en la medida en que los visitantes y turistas lo interrogaban sobre la vida del general, vio la necesidad de conocerla a fondo y fue allí donde comenzó a leer todos los libros que hablaban de él. En sus inicios cuenta que alcanzó a leer unos 800 libros sobre la vida de Bolívar. 

Fue tanto lo que indagó sobre la vida del libertador que quienes lo escuchaban no sabían que admirar más: si su conocimiento o su retentiva. Son cientos de fechas, nombres, situaciones y lugares que recitaba como si estuviera leyendo un libro.

Durante sus recorridos ponía un tono de voz que taladra el pecho de los asistentes. Imprimiendo, según el caso, drama, melancolía, suspenso y emoción a sus historias.

"Tengo la virtud de hacer llorar a la gente", decía. "Cualquier documento de Bolívar o narración hay que hacerlo literalmente. No se puede cambiar nada, si se omite una letra se distorsiona todo. Juré ser leal a Bolívar. Soy el portador de lo que fue, dijo y como lo dijo".

La compra de libros sobre la vida del Libertador se volvió su afición. Incluso, compraba los escritos de los detractores de Bolívar, porque algo positivo les sacaba. Su biblioteca familiar llegó a tener más de 2.000 volúmenes que en su mayoría tienen que ver con Bolívar.

Tanta fue su pasión por conocer la vida del libertador que el Dragoneante fue reconocido por muchos como la persona que probablemente más sabía sobre Bolívar en Colombia. Es por ello que, durante mucho tiempo fue miembro del Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo, desde donde defendía y promovía la vida del El Libertador Simón Bolívar y eran cientos los turistas y estudiantes de colegios y universidades que visitaban el lugar con el gran objetivo de escucharlo contar sus historias y realizar guiados por él, los amenos recorridos por los salones y pasillos de dicho monumento nacional.

Sus narraciones sobre las hazañas y sinsabores de Bolívar cautivaron a reyes, reinas, presidentes, embajadores, ministros, historiadores, profesores, estudiantes, turistas y, en general, a todos los visitantes de la Quinta de San Pedro Alejandrino. 

Entre las célebres personalidades que recibió en la Quinta se encuentran varios expresidentes de Colombia, tales como Belisario Betancourt, Virgilio Barco, Andrés pastrana entre otros, junto con presidentes de otros países.




Belisario Betancourt, Presidente de Colombia (1982 a 1986),Dragoneante Luis Eduardo Pinto y Luis Herrera Campinas, Presidente de Venezuela (1979 a 1984), en la Quinta de San Pedro Alejandrino. Fotos: Fundación de Periodistas Bolivarianos de América.





Dragoneante Luis Eduardo Pinto Fuentes recibiendo a Virgilio Barco Vargas, Presidente de Colombia (1986 a 1990), Calos Andrés Pérez, Presidente de Venezuela (1974 a 1979 - 1989 a 1993).




Sarita Abello, directora Museo Bolivariano, Dragoneante Luis Eduardo Pinto Fuentes y Andrés Pastrana Presidente de Colombia (1998 a 2002). Fotos: Fundación de Periodistas Bolivarianos de América.


Cierto día le dijeron: "mañana viene un personaje, junto con otros personajes, y ya acordamos que usted es la persona que lo va a atender". Al día siguiente apareció Germán Arciniegas, 'El sabio número 9 de América', 'El hombre de las Américas'.

German Arciniegas


Imagen tomada de Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Germán Arciniegas». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/arciniegas_german.htm [fecha de acceso: 6 de octubre de 2023].


Llegó en compañía de integrantes de la Real Academia de la Lengua. "Me convino porque me corrigieron una cantidad de cosas", contó Pinto.

Lo que le llamó la atención de Arciniegas es que era más 'mamagallista' que Gabriel  García Márquez, con quien habló personalmente antes que escribiera 'El general en su laberinto'.

"Era muy curioso que cada vez que me hacía una pregunta, él mismo la respondía. En una me preguntó que por qué una bandera de allí estaba a media asta, me la hizo luego de muchas otras y yo las respondía, pero al final me dijo: 'joven, pero no me ha respondido la pregunta de por qué la bandera estaba a media asta', y yo muy incrédulo le pregunté: '¿de verdad usted no lo sabe?'. Y me dijo: 'no'.

Ese día perdí el miedo que sentía cuando estaba enfrente de un profesor o un académico. Así que le respondí que se encontraba la bandera de la república en ese lugar para indicar que allí murió el Libertador, y está a media asta para indicar luto eterno, y me dijo: 'eso no lo sabía'".

De esa manera, contó que fue adquiriendo mucho más conocimiento, "y mi voz se fue tornando más interesante a la hora de narrar, porque mi voz, que ahora falla, era la que le taladraba el pecho a las personas que iban allí. Era el dominio del grupo y poderlos llevar a la época de la cual uno está narrando".

Fueron tantos los conocimientos adquiridos por el Dragoneante Luis Pinto sobre la vida del libertador, que el Director General de la Policía Nacional Víctor Alberto Delgado Mallarino lo invitó a la ciudad de Bogotá para que en el teatro del Centro Social de Agentes, realizara un ciclo de conferencias sobre la vida y obra del libertador Simón Bolívar, durante los días 29 de mayo y 5 de junio de 1984,  asistiendo a cada una de ellas los oficiales generales y altos mandos de la Institución, oficiales, suboficiales, agentes y personal no uniformado de la guarnición de la ciudad capital.

 



Ciclo de conferencias realizado por el Dragoneante Pinto sobre la vida y obra del libertador Simón Bolívar


Otro aspecto que también lo caracterizó, fue el de lucir su uniforme verde aceituna siempre impecable, en el cual, portaba con orgullo y gallardía sus condecoraciones e insignia de Dragoneante y lo que más llamaba la atención era su fino acento español con que repetía una y otra vez la historia del Libertador permitiendo a los turistas que visitaban la Quinta de San pedro Alejandrino conocer detalles desconocidos de la historia de la Patria, en cada una de las campañas adelantadas por Simón Bolívar, legado histórico que dejó plasmado en algunos documentos y entrevistas como evidencia de sus 48 años de servicio de entrega y servicio en la Policía Nacional.





No contento con el trabajo pedagógico que realizaba, Pinto ambicionó ir más allá de la relatoría, y a los visitante le trasmitía su obsesión de los últimos años, manifestándoles los siguiente:

"La hamaca debe ser erigida en símbolo nacional, porque este elemento de descanso jugó un papel fundamental en la vida de Bolívar.

De los atentados de sus enemigos se salvó en tres por la hamaca. Allí descansaba mientras diseñaba las estrategias de guerra, y muchos de sus romances surgieron y se consolidaron en una hamaca.

Momentos antes de su muerte pidió que lo llevarán a una hamaca colgada en los árboles milenarios de tamarindos y samanes frente la edificación principal de la hacienda de su amigo Joaquín De Mier y Benítez, hoy convertida en la Quinta de San Pedro Alejandrino".

"He hecho esta propuesta, por muchos méritos", dice Pinto. "Entre otros, porque cuando el Libertador llegó a esta hacienda, la señora Isabel Rovira y Dávila, esposa de Don Joaquín, le ofreció su lujosa cama Luis XV enchapada en bronce y plata con adornos de vidrio Bacarat, para que estuviera a gusto, pero él rechazó el ofrecimiento y pidió una hamaca".

Además, según Pinto, al Libertador le hicieron 22 atentados y en 3 ocasiones la hamaca le salvó la vida. Uno de estos atentados ocurrió en El rincón de los toros, por parte de los españoles que, conociendo la costumbre de que dormía en hamaca, le dispararon varias veces. Esa noche no estaba allí.

Pero lo más asombroso para Pinto y que está plenamente registrado es que el Libertador tenía la particularidad de mecerse en su hamaca a gran velocidad. Y sin dejar de hacerlo comenzaba a silbar o a tararear. Era un mensaje para sus ayudantes a quienes, sin dejar de mecerse, dictaba proclamas, discursos y decretos.

"En pocas palabras, gran parte de la Historia de Colombia se ha forjado en la hamaca", insiste. "Por ello digo que merece este homenaje, que se le reconozca como un símbolo patrio no solo en Colombia sino en los países que fueron libertados por Bolívar".

Aunque a su propuesta algunos la han tildado como folclorista, Pinto hasta su ultimo día de vida siguió adelante con su obsesión: indicando que la hamaca fue factor importante en la gesta independentista de Colombia.

Un dato Curioso de los recorridos del Dragoneante Pinto

Sus recorridos siempre los hizo utilizando una varita de madera, pues consideraba de mala educación señalar con el dedo las estatuas. Además le permitía tener seguridad y espantar el miedo.

Un día se le partió. Pero para su sorpresa uno de los turistas que guiaba le envió una, con punta de lanza, una agarradera y la bandera de Venezuela.

Al final terminó con una antena metálica, era más práctica, la podía estirar y recoger dependiendo el relato. La mantenía en sus manos y  a medida que hablaba le daba vueltas, lo que llamaba la atención de las personas que guiaba. 

Exaltaciones Obtenidas durante su trasegar policial

Entre los reconocimientos que recibió el Dragoneante Pinto destacan: la Gran Cruz de Bastidas; la medalla de servicios por 15, 20, 25, 30 y 35 años en la Policía Nacional; la medalla del servicio distinguido del Ejército de Venezuela; la réplica de la espada del Libertador otorgada por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez; la Gran Cruz al mérito policial refrendada por el presidente Andrés Pastrana, entre otras condecoraciones y reconocimientos como el hacer parte de la Academia de Historia de la Policía, de la Sociedad Bolivariana del Magdalena, y fue distinguido Doctor Honoris Causa en Ciencias Sociales, por parte de la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla.




La Policía Nacional también lo asciende al grado de Cabo  Segundo, grado que ostentó hasta su retiro en junio de 2004, reposando en su hoja de vida 41 felicitaciones y 6 condecoraciones, en su trayectoria como miembro de la Policía nunca recibió una suspensión y destacó siempre por su espíritu de cuerpo que lo destacaron como un policía ejemplar, además se le atribuye el dejar huella histórica a la ciudad de Santa Marta, que permitió conocer detalles desconocidos de la historia de la Patria, en cada una de las campañas adelantadas por Simón Bolívar.


El Dragoneante Luis Eduardo Pinto Fuentes portando su nuevo grado de Cabo Segundo


De Igual forma la Dirección de Protección y Servicios Especiales de la Policía Nocional, creo una medalla a su nombre denominada "MEDALLA DIRECCIÓN DE PROTECCIÓN Y SERVICIOS ESPECIALES, CABO SEGUNDO LUIS EDUARDO PINTO FUENTES"




"MEDALLA DIRECCIÓN DE PROTECCIÓN Y SERVICIOS ESPECIALES,
CABO SEGUNDO LUIS EDUARDO PINTO FUENTES"


https://twitter.com/i/status/1400857103586189326


El Dragoneante Pinto aseguraba que con tristeza que no estaba preparado para el retiro. Y sentía amargura por la forma cómo se subestima a un pensionado con lucidez mental y bien físicamente. Pero lo que más le dolía es que todo ese conocimiento se perdiera por falta de uso mental.

Fallecimiento del Cabo Segundo Luis Eduardo Pinto

El Jueves 11 de noviembre de 2021 a los 81 años de edad, fallece en la ciudad de Santa Marta el Cabo Segundo Luis Eduardo Pinto Fuentes, ante tal hecho, las voces de condolencia y solidaridad para con su familia, no se hicieron esperar, sentimiento al cual se sumó la Directora de la Quinta de San Pedro Alejandrino para la época, Zarita Abelló, quien evidenció a través de un articulo publicado en el Diario del Magdalena, el lamentable deceso y destaca su saber sobre el prócer nacional, así:

"Falleció el historiador DG. Luis Eduardo Pinto

Amable, jovial, buen amigo, un caballero… así será recordado el Dragoneante Luis Eduardo Pinto Fuentes, considerado como uno de los historiadores que más conocía sobre El Libertador Simón Bolívar, cuyo fallecimiento en la mañana de este jueves lamenta toda la familia de la Fundación Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo-Quinta de San Pedro Alejandrino.

Su memoria prodigiosa hizo posible crear alrededor del Dragoneante Pinto un imaginario especial, que no solo cautivaba, sino que permitía a sus compañeros y turistas llegar a la fascinación, por su entonación, elocuencia y la forma como detalle a detalle hablaba del gran héroe nacional: Simón Bolívar.

Con su lamentable fallecimiento, la tristeza y el pesar embarga a historiadores, familiares, y amigos; sentimientos a los que también se unen los funcionarios del Monumento nacional, quien junto a su directora Licenciada Zarita Abelló de Bonilla recuerdan todo lo que en vida aportó el Dragoneante Pinto, no solo como miembro de la Policía Nacional, adscrito a este lugar histórico, sino como su guía insigne.

Fascinada con su capacidad de expresión, así lo recuerda con nostalgia la Licenciada Zarita Abelló, quien afirma “me asombraba su pasión por leer, su dedicación a estudiar la vida de Bolívar, sus batallas y personajes que lo rodearon. Él era una enciclopedia ambulante, el Dragoneante tenía la biblioteca más completa sobre El Libertador”.

Para quienes tuvieron la oportunidad de estar muy de cerca de ‘Pinto’ o ‘Dragoneante’ como cariñosamente lo llamaban coinciden al afirmar que él inspiraba cariño, respeto y admiración. Los empleados del Museo y visitantes que pudo guiar no olvidarán jamás sus anécdotas, sabias enseñanzas y curiosidades sobre el sentir bolivariano.

Pinto fue muy especial, un gran autodidacta del aprendizaje de la historia bolivariana, tenía una gran capacidad para leer, poseedor de una memoria sorprendente, de ahí sus cualidades para contar y referir desde su estilo, la vida de El Libertador. Sin embargo, más allá del historiador, será recordado  por el buen ser humano que había detrás de su uniforme.

Bogotano de nacimiento, pero samario de corazón, Pinto deja una gran enseñanza: no hay límites para aprender ni de amar la historia valorando a esos personajes que aportaron a ella.

“Pero quizás la distinción más gratificante para la familia de este Monumento de las naciones bolivariana fue el de tenerlo como guía, el relator, la voz… el Policía, quien, con su rango de Dragoneante, vistiendo orgulloso su uniforme verde oliva, cuya arma era su particular ‘varita’, y con su entretenido acento, compartió minuciosamente la vida y obra de El Libertador en la Quinta de San Pedro Alejandrino. ¡Por siempre Dragoneante Luis Eduardo Pinto Fuentes!”, puntualizó Zarita Abelló de Bonilla.

La Fundación Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo-Quinta de San Pedro Alejandrino, su directora, los miembros de su junta directiva, funcionarios y empleados lamentan su fallecimiento y expresan sus condolencias a sus hijos, nietos, familiares y allegados. Paz en su tumba.

Gremios como Cotelco Magdalena, Corporación Centro Histórico, la Fundación Guías de Turismo, entre otros también lamentaron el fallecimiento del Dragoneante Luis Eduardo Pinto, a quien exaltan su legado y conocimientos sobre el Libertador Simón Bolívar."

De igual forma lo hizo el escrito de EDGAR SALAS en su portal web: 

"Al Dragoneante Pinto: Escucharlo, huir del lugar o quedar encantado…

 “La Quinta sin el dragoneante Pinto es como un cuerpo sin corazón”. Hugo Chávez Frías (Caracas 2004)

¿Es cierto o no que existen las varitas mágicas? Por lo menos tres generaciones pudimos comprobar que más allá de la de Harry Potter en la saga escrita y luego llevada con éxito al cine de la autora británica J. K. Rowling, en Santa Marta hubo una. Su propietario Luis Eduardo Pinto Fuentes, era plateada lo más parecido a una antena de radio, la tomaba con propiedad y delicadeza entre sus manos, la miraba fijamente y hacía conexión con su mente a partir de allí, brotaba de su boca la historia de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco, más conocido como Simón Bolívar.  ¡Cosa Brava Caballero!



Luis Eduardo Pinto en la Quinta de San Pedro.

Foto: 

Archivo EL TIEMPO


Sus narraciones sobre las hazañas y sinsabores de Bolívar cautivaron a reyes, reinas, presidentes, embajadores, ministros, historiadores, profesores, estudiantes, turistas y, en general, a todos los visitantes de San Pedro Alejandrino. Su voz simulaba a un español de la época por eso el escritor Clinton Ramírez dice con propiedad, “Sabía tanto sobre las últimas horas de Bolívar en San Pedro Alejandrino y la ciudad, que a uno se le ofrecían tres caminos: Escucharlo.  Huir del lugar o seguirlo encantado”.

Su conocimiento sobre el Libertador era único y puro, pocos como él lograron entenderlo, por eso hizo exigencias validas. “La Hamaca debe ser erigida en símbolo nacional, porque este elemento de descanso jugó un papel fundamental en la vida de Bolívar”. ¿Por qué? Le preguntaba y con certeza respondía. “De los atentados de sus enemigos (22 en total) se salvó en tres por la hamaca. Allí descansaba mientras diseñaba las estrategias de guerra, y muchos de sus romances surgieron y se consolidaron en una hamaca”.

“Lamento el fallecimiento de mi amigo el Dragoneante Pinto, una verdadera insignia histórica del Magdalena y el país, como se lo dije en algún momento de la vida;” El último verdadero soldado del Ejército Independizador de su comandante el General Simón Bolívar”, dice dolido el exgobernador del Magdalena Omar Diaz Granados.

Otro que se pronuncia es el exgobernador y excongresista Juan Carlos Vives Menotti: “¡Pinto fue un personaje auténtico… ¡Ilustrado como pocos sobre la vida y obra del Libertador, que contaba con pasión en cada recorrido que hacían los visitantes a la Quinta de San Pedro Alejandrino! Hará muchísima falta. Paz en su tumba”.

En la Quinta de San Pedro Alejandrino, Luis Eduardo Pinto, nunca durmió fue el vigilante del legado del Libertador.

Precisamente de esa falta que hará el Dragoneante Pinto, habla el periodista Agustín Iguarán corresponsal de El Heraldo. “Ese sí que deja un vacío que nunca se llenará…”, y agrega. «Nos familiarizó con la Quinta de San Pedro Alejandrino a través de la obra del más grande héroe del continente americano».

Y es que todos los periodistas acudíamos a donde el Dragoneante, era a la fija quien podía resolvernos una inquietud, absolver un interrogante, conquistarnos con una historia. “Fue un hombre que vivió al Libertador Simón Bolívar como ningún otro en esta época, cada vez que tenía que contar a un visitante sobre la etapa final del libertador en la hacienda San Pedro Alejandrino, lo hacía con mucho sentimiento y respeto al invocar la memoria del gran hombre, paz en su tumba”, dice Ramón Campo Gonzales director de Producciones Campo Televisión.

A Ramón se suma Luis Oñate y expresa, “emblemático personaje de la Quinta de San Pedro Alejandrino, por sus narraciones sobre la vida del Libertador Simón Bolívar. Muchas anécdotas, historias y momentos felices”. “Dicto cátedra sobre la historia del libertador Simón Bolívar”, remata el lector y comunicador Junior Beltrán Rodríguez.

 «Pocas personas tienen la capacidad de dejar huella positiva en quienes los conocen. El dragoneante Pinto era una de esas personas que desde la primera ocasión de escucharlo ya lo dejaba a uno impregnado de su gran personalidad, de su don de gente, de su empatía y calidez humana»: Calixto Liñan

Por esas cosas del destino el Dragoneante Luis Eduardo Pinto Fuentes, piso por primera a la Quinta el 5 de febrero de 1968, es decir dos años después del nacimiento de quien escribe esta nota hoy, él desde entonces permaneció en la Quinta de San Pedro por 36 años continuos. “Había soñado con visitarla, me impresionó mucho la quietud del sitio, lugar indicado, ideal y fantástico para leer», le dijo en el año 2001 a un periodista del diario El Tiempo.

El Dragoneante en su inicio no tenía mayores conocimientos sobre la vida del Libertador, pero en la medida en que los visitantes lo interrogaban sobre la vida del general vio la necesidad de conocerla a fondo y fue allí donde comenzó a leer todos los libros que hablaban de él. Terminó siendo un erudito sobre Bolívar.

“El Dragoneante Luis Eduardo Pinto, continuará su guardia, para la Quinta de San Pedro Alejandrino, desde el cielo. Adiós a un hombre abnegado y siempre dispuesto al servicio, a esparcir su conocimiento a todo el que lo necesitara”, expresa el representante a la Cámara José Luis Pinedo Campo,

Durante 36 años el Dragoneante Pinto fue el fiel guardián y divulgador desde la Quinta de San Pedro del legado de Bolívar//

“Partió al encuentro con Dios, el guía histórico y turístico en nuestra amada ciudad dos veces Santa, el Dragoneante en retiro de la Policía Nacional, hombre honorable, y bien puesto, Luis Eduardo Pinto; ese, que mirando su varita plateada era la admiración de grandes y chicos, al recitar fechas precisas al contar la gran historia de Simón Bolívar y su Campaña Libertadora.  En su tiempo como historiador en la Quinta de San Pedro Alejandrino, incentivó a muchos a volver pues se regaba como pólvora, que había un dragoneante que tenía una conexión con Bolívar a través de una varita plateada, pero en realidad, era por su mente prodigiosa”. Agrega el exdiputado y excandidato a la Alcaldía de Santa Marta Humberto Diaz Costa.

En el 2004, el presidente Hugo Chávez Frías visitó a Santa Marta y estando en la Quinta de San Pedro Alejandrino supo que Luis Eduardo Pinto ya no prestaba sus servicios allí. Tras retornar a Caracas dijo una frase que fue replicada en los medios de comunicación internacionales: “La Quinta sin el dragoneante Pinto es como un cuerpo sin corazón”.

Martha Abello exconcejal de Santa Marta y hermana de Sarita directora de la Quinta de San Pedro Alejandrino expresan “! ¡Una persona inigualable Era un conocedor de la historia y un erudito sobre la vida de nuestro libertador! Paz en su tumba.

El abogado Alex Fernández Harding, lo define así. “Falleció sin llevarse consigo la historia del libertador, toda la dejó entre los que le escuchamos, apasionado estudioso de la historia del hombre más grande de América, difundió su proceder no como una observación histórica, sino que nos invitó a tomar el ejemplo del Libertador como un acto de vida”.

El 4 de octubre del año 2013 el dragoneante Pinto viajó primero a Venezuela y de allí a Cuba para ser atendido de una displasia severa en las cuerdas vocales, esta maniobra se hacia atendiendo una petición en vida del comandante Hugo Chávez.


“El mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, en concurso con el embajador de ese país en Colombia, Iván Rincón Urdaneta, ordenó incluir al “amigo Pinto” en el acuerdo humanitario que firmaron Venezuela y Cuba en materia de atención en salud”. Se lee en una nota del año 2013 escrita en El Heraldo por Agustín Iguarán.

Muchos aprendieron del Dragoneante Pinto, pero su destreza al hablar y el conocimiento, fue única, inigualable//

“Él era la transfiguración del Libertador y el protagonista del padre de la Patria que a través de sus excelsos mensajes nos ilustraba al detalle sobre la vida y obra del hombre de las dificultades. Ese papel histórico que él encarnó, con virtuosismo, lo traspaló a un escenario colindante con la inmortalidad”. Dice el abogado y exalcalde de Santa Marta Alfonso Vives Campo.

Son muchas las voces y los recuerdos, la Quinta de San Pedro hace tiempo dejó de ser la misma ante la no presencia del Dragoneante, hoy cuando sabemos de su falta absoluta en presencia física se ahonda el sentimiento.

“Lo conocí cuando yo cursaba cuarto de primaria en el colegio anexa a la Normal de Niñas, me llevaron a visitar  la Quinta de San Pedro, si bien mi papá nos había hablado con profundidad de Bolívar y mi mamá decía con orgullo  que éramos  vecinos de la Quinta donde él falleció, solo hasta que el Dragoneante Pinto nos guío por los lugares preferidos de él en esa casona y nos habló de los últimos días de vida y rutina del Libertador; fue que lo dejé de sentir tan surreal, años más tarde llevé a mi hijita a conocer la última morada, lo volví  a encontrar y seguía con mucha propiedad y alegría hablando de Bolívar, me lo imagine siempre como quien también tiene los años de la Quinta. Descansa en paz Dragoneante Pinto y espero te encuentres con él, Bolívar te agradecerá todo lo que hiciste a su nombre”. Relata Patricia Caicedo Omar.

Adiós al contador de historias del Libertador Simón Bolívar

Paz en la tumba del gran Cabo Segundo Luis Eduardo Pinto Fuentes, el mágico sabio que nos enseñó a Bolívar sin pestañear.


Fuentes y enlaces Web Consultados:

Revista Policía Nacional año 1984

2 comentarios:

  1. que alegria me da saber que existio un policia que disfrute servir a Colombia a traves de la historia de nuestro libertador! viva colombia!

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  2. Así es, un gran referente a seguir por la nueva generación de policías.

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