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lunes, 7 de enero de 2019

La Policía durante el Gobierno Militar y la Junta Militar



Es un agrado compartir en este blog, uno de los apartados textuales del libro denominado "Policía, Bandoleros y Guerrilla" de los autores James Nuñez Dueñas, Jenny Gaviria Cuevas y Dalila Sandoval, quienes analizan desde diferentes disciplinas, como la Policía Nacional se ha transformado de manera útil, práctica y competente para cumplir su misión constitucional, adaptándose al constante cambio de la fenomenología criminal, mejorando el servicio de policía de acuerdo con las dinámicas del país y atendiendo las necesidades de la comunidad colombiana. (Documento auspiciado por el Área de Historia, Memoria Histórica y Víctimas de la Unidad Policial para la Edificación de la Paz -UNIPEP.)

El apartado a que me refiero, se denomina "La Policía durante el Gobierno Militar y la Junta Militar", citado en su Capitulo II, paginas 180 a 190, donde se enfatiza que los hechos que acontecieron en 1948 (Bogotazo) marcaron un hito de transformación del aparato del Estado, ya que desde la presidencia del doctor Mariano Ospina Pérez, para enfrentar los sucesos del nueve (9) de abril, dictó una serie de decretos como fueron el 1268 del 18 de abril de 1948, mediante el cual el gobierno durante el Estado de Sitio confió a las Fueras Militares unas funciones de Policía:

El Gobierno designará la autoridad o autoridades militares encargadas de realizar, con personal militar, las siguientes funciones:1ª Garantizar el orden y la tranquilidad públicos; 2ª Proteger la vida, honra y bienes de las personas; 3ª Prevenir la comisión de actos delictivos; 4ª Capturar a los presuntos responsables de los delitos de carácter militar o comunes que han dado lugar a la actual situación de turbación del orden público, o que se, cometieren mientras subsista esta emergencia, para lo cual podrá allanar, previas las formalidades de legales, los domicilios privados que se consideren indispensable; 5ª Registrar vehículos y personas sospechosas para el decomiso de elementos y efectos relativos a la comisión de delitos de que trata el numeral 4º; 6ª Controlar y restringir la circulación de vehículos en las ciudades y vías públicas, y de conformidad con el Decreto 1257 de 1948, el expendio de bebidas alcohólicas, y 7ª Reglamentar el funcionamiento de los establecimientos públicos de diversión, cafés, cantinas y demás similares”.  

Estos hechos dieron origen al Decreto 1403 del 30 de abril de 1948,  el cual reorganizó a la Policía Nacional como una institución eminentemente técnica; ajena por entero a toda actividad de carácter político; compuesta por cuerpos especializados en los distintos servicios, con personal profesional, a fin de conservar el orden público en sus manifestaciones esenciales de seguridad, tranquilidad y salubridad pública, y restablecerlo cuando fuere turbado para proteger los habitantes del territorio nacional en su vida, honra y bienes y, en general, para custodiar y hacer respetar los derechos de los asociados.

Este mismo decreto manifiesta que la policía es una profesión. Por consiguiente, para ejercerla se requerían condiciones personales de orden moral, cultural y físico.

El aspirante a oficial, suboficial o agente debía acreditar un pasado honesto y un temperamento equilibrado y sereno, lo que sería complementado mediante una instrucción especial en la escuela.
Posteriormente, el Decreto 2244 del 4 de julio de 1948 consideró licenciar el total del personal uniformado de la Policía Nacional (haciendo referencia a la Policía de Bogotá) y la reorganización de esta. En este escenario, la Escuela General Santander tardaría tiempo en sacar los primeros grados de Agentes y así poder ascender a los grados superiores como Suboficiales y Oficiales; por tal razón, el gobierno tomó la decisión de nombrar directamente en sus distintas categorías a los integrantes que componían la planta de la Policía Nacional, sin cursos previos, acogiendo a suboficiales y oficiales del Ejército Nacional, ya fuera en servicio activo o en uso de buen retiro, soportado en la Ley 93 del 16 de diciembre de 1948 en la que se le otorgó facultades extraordinarias al presidente de la República para reorganizar a la Policía como una institución eminentemente técnica, alejada de toda actividad o inspiración política y dotada de una cultura profesional orientada hacia la conservación del orden público y la protección de la vida y bienes de las personas residentes en Colombia.

Se facultó también al ejecutivo para fijar la planta y asignaciones, clasificar
los servicios, adquirir equipos, organizar la Policía Judicial, de Tránsito, los
Resguardos de Renta, nacionalizar los Cuerpos de Policía que eran pagados por
los departamentos, intendencias, comisarías y municipios, con el fin de obtener
unidad de mando y doctrina (Zapata, 1974).

De la misma forma, el Decreto ley 2136 del 18 de julio de 1949, Estatuto Orgánico de la Policía, dispuso que la misionalidad de la institución estaba constituida para proteger la vida, honra y bienes de las personas residentes en Colombia, prestando el apoyo requerido para la ejecución de las leyes, las decisiones de las autoridades jurisdiccionales y la averiguación de los delitos y en general, lo necesario para conservar el orden público en sus aspectos de seguridad, tranquilidad y salubridad.

En este escenario, se consideró que dicha institución debía tener un carácter técnico y civil, e insistió en ser completamente ajena a la política de los partidos.

Los Cuerpos de Policía tendrán un régimen y disciplina especiales, semejantes a los que rigen las Fuerzas Militares, pero acordes con su carácter eminentemente civil, para asegurar en ellos un riguroso sentido de orden y obediencia.

Debe entenderse que cuando se afirma que la Policía es o debe ser una empresa de servicio, se sostiene que se trata de una actividad seria, que debe responder a una organización técnica, capaz de satisfacer en forma regular y continua necesidades de carácter general. Tres son las necesidades que el servicio satisface: protección a la vida, protección a los bienes, protección a la libertad en general. Su prestación no puede negársele a persona alguna ni puede inspirarse en la idea de lucro o ganancia.
(Castaño Castillo, 1950).

En consecuencia, en agosto de 1949 fue creado un Cuerpo de Policía denominado “Transportes y Tarifas”, dependiente de la Dirección General de la Policía Nacional, compuesto de cien individuos de tropa y cuatro Subcomisarios, con asignación mensual igual a las respectivas jerarquías en la Policía Nacional, cuyos gastos estuvieron a cargo de los respectivos departamentos, especialmente, en los de Bolívar y Santander (creada mediante Decreto 2512 de agosto 18 de 1949), con el fin de cumplir la misión de velar por el tráfico en las carreteras, y el segundo grupo en que los precios a los productos fueran del valor estándar en las tiendas.

Por otra parte, la Asamblea Nacional Constituyente decretó el 13 de junio de 1953, la vacante al cargo de presidente de la República; esta fue aceptada y fue nombrado como presidente el Teniente General Gustavo Rojas Pinilla, mediante la reforma de los artículos 125 y 127 de la Constitución Nacional 1886 y el Acto Legislativo 1 de 1952 modificado el 18 de junio de 1953.

Con el ascenso a la presidencia del Teniente General Gustavo Rojas Pinilla se incorporó a las Fuerzas Armadas el Cuerpo de Fuerzas de Policía. Este acto de cambiar de un Ministerio a otro, se dio bajo el Decreto 1814 del 10 de junio de 1953, siendo indispensable unificar el mando y coordinar los servicios de las Fuerzas Armadas con el fin de reestablecer la República; este decreto cambió el nombre de Comando General de las Fuerzas Militares por Comando General de las Fuerzas Armadas y lo conformaron el Comando General de las Fuerzas Armadas, Ejército, Armada, Fuerza Aérea y las fuerzas de Policía.


Esta última pasó a formar parte activa del Ministerio de Guerra como el cuarto componente del Comando General de las Fuerzas Armadas, con presupuesto y organización propios y prestó los servicios que por ley le correspondían.

Tras el paso de la Fuerza de Policía al Ministerio de Guerra, surgieron algunos
planteamientos que buscaron despolitizar a esta institución. Lo opuesto a una
policía política es una policía profesional, ideada no para atender necesidades
o caprichos de grupo, sino para servir a la colectividad entera; la división
de la fuerza pública en policía y ejército fruto de la complejidad de la tarea
que demanda la conservación del orden público, ha contribuido a la policía
funciones netamente civiles en oposición a las militares, que se reservan
para el ejército (Castillo R. P., 1950)

En el periodo de transición del gobierno del Teniente General Rojas Pinilla, los cambios estructurales de la Fuerza de Policía fueron escasos, ya que lo que se pretendía con el paso de esta al Ministerio de Guerra, era dar estabilidad a este cuerpo.

La primera tarea que acomete el nuevo gobierno después de su instalación
consiste en suspender las actividades militares; en ofrecer la libertad a los
guerrilleros que se rindan y se entreguen, con la garantía de que van a
encontrar el perdón judicial y la protección de las autoridades, así como hacer
el esfuerzo por devolver a sus lugares de origen a los que habían tenido que
abandonar sus tierras y sus casas (Valencia Gutiérrez, 2015).

En cuanto al orden público, se presentaron varios asesinatos a oficiales y agentes a manos de bandoleros, el primero de estos fue el asesinato del Subteniente Luis María González Becerra en la región del Coy, municipio de Ibagué, unidad Tolima, el 7 de enero de 1958. 

El subteninete González Becerra habia nacido en Bogotá el 30 de noviembre de 1930, ingresó a la Escuela de Cadetes el 1º de febrero de 1955 donde conformó el Curso de oficiales numero 14, promoción Camilo Torres Tenorio que se graduó por medio del Decreto 2180 del 5 de septiembre de 1956, fue ascendido a subteniente y destinado a la División Bogotá.

El 16 de abril de 1957 fue trasladado a la División Tolima donde fue asesinado en cumplimiento de su deber.

Aunado a esto, la crisis presentada el 2 de mayo de 1958 cuando el comandante de la Policía Militar, Coronel Hernando Forero Gómez, con un grupo de oficiales subalternos y las tropas bajo su mando, apresó a cuatro de los cinco miembros de la Junta Militar, habiendo escapado solamente el vicealmirante Rubén Piedrahíta Arango, quien inmediatamente asumió la dirección del gobierno para develar el movimiento, lo que condujo a que en la madrugada de ese mismo día la captura por parte de la Policía Nacional de Alberto Lleras Camargo, candidato a la Presidencia de la República en las elecciones que se realizarían el día 4 de mayo.

Esta situación se presentó debido a la condición del doctor Lleras Camargo al ser el candidato que había sido señalado de común acuerdo entre liberales y conservadores para iniciar el Frente Nacional en busca de la paz de la nación y la estabilidad de los mandatos y dar por terminado el liderazgo de los militares.

Sin embargo, pese a los temores que este hecho suscitó, las elecciones del 4 de mayo se realizaron en completa tranquilidad, la Policía recibió instrucción por parte de la Dirección General y de los comandantes de la Policía Bogotá y Cundinamarca, garantizando que esta se realizara en perfecta calma.

En la reunión del 7 de mayo con los ministros del gobierno y de guerra tres días después de la contienda electoral, se debatió la situación de la Policía en la Junta Militar, siendo llamado el Teniente coronel Bernardo Camacho Leyva (quien había sido apresado el día anterior, y conducido a los cuarteles de la Policía Militar, y puesto el mismo día en libertad) y el titular de la dirección de la Policía, el General Deogracia Fonseca, a quienes se les preguntó qué pasaba en la policía y cuál sería el medio para reestablecerla.


El Teniente coronel Camacho Leyva contestó que la crisis radicaba en el mando militar que había tenido el cuerpo policial y que la única manera de corregir tantos errores era entregarle la dirección a la misma policía, esta respuesta no fue del agrado de algunos militares, suscitó a contradicciones como la inexperiencia de la institución y de los oficiales para asumir semejante responsabilidad, postulando al entonces señor Teniente Coronel Saulo Gil Ramírez Sendoya, como Director General de la Policía, a lo que el General Fonseca manifestó entonces que ello estaba en contraposición a la propuesta del Teniente Coronel Bernardo Camacho Leyva.

El Coronel Camacho adujo que, si bien era cierto que el oficial de la Infantería de Marina ya se había desempeñado en las filas de la institución policial como Comandante de la División Bolívar en Cartagena y se encontraba como Comandante de la División de Bogotá, contaba con la experiencia y conocimiento para dirigir la institución, y que aunque había solicitado la baja de la institución, estaba seguro de que ante esta coyuntura desistiría de su decisión como lo explica París G. (1958).



Como lo explica Ossa (1993) “De esta manera, la Junta de Gobierno resolvió entregar el mando a los oficiales y nombró como Director General al Teniente Coronel Saulo Gil Ramírez Sendoya, mediante Decreto 8 de mayo de 1958”, esta situación favoreció la transición entre el gobierno militar y la junta militar, permitiendo la innovación de sus mandos.

“La Junta Militar de Gobierno estudió ayer la nota de renuncia colectiva
que presentaron todos los ministros del despacho y se informa que solo se
producirán dos cambios: designó como ministros de Justicia y Comunicaciones
al doctor Fernando Isaza y al Brigadier General Alfonso Ahumada Rodríguez,
respectivamente, en reemplazo de José María Villarreal y del General Pedro
A. Muñoz. Igualmente, en el día de ayer fue removido de la comandancia de
las Fuerzas de Policía el Coronel Quintín Gustavo Gómez y designado en su
reemplazo el Teniente Coronel Saulo Gil Ramírez Sendoya”.



Este tipo de acciones reflejaron un nuevo comienzo en la Policía, generando reacciones favorecedoras por parte de diversas fuerzas del Estado y, en especial, de la Junta Militar, un ejemplo de ello fue:

En la Junta Militar de Gobierno a usted y a todo el personal de su Unidad, envía
la más efusivas congratulaciones y agradecimientos del Gobierno y del pueblo
colombiano expresado en comunicados del 16 de los corrientes con motivo
de la muy eficaz y laudable colaboración con esta junta y del personal a sus
órdenes en el desarrollo de las elecciones pasadas en las cuales la Fuerzas de
Policía dieron prueba una vez más del ejemplar patriotismo y estricto sentido
de cumplimiento deber. La junta militar incita a todo el personal de las Fuerzas
Armadas para que continúen su desvelados imparciales y patrióticos servicios
al pueblo colombiano que, comprensiva y notablemente están reconociendo
ejemplar actitud Presidente Junta Militar mayor general Cabriel París


viernes, 14 de diciembre de 2018

OPERACIÓN TRANQUILANDIA





Siendo director general de la Policía Nacional el Mayor General Víctor Alberto Delgado Mallarino ordenó dar inicio en diciembre de 1983 a la investigación en contra de Jorge Luis, Juan David y Fabio Ochoa Vásquez; Pablo Escobar Gaviria y Carlos Lehder, quienes lograron embarcar desde Chicago, Illinois, 76 barriles de éter para refinar cocaína, que fueron llevados directamente al complejo de refinamiento de clorhidrato de cocaína, integrado por 7 sofisticados laboratorios y 5 pistas aéreas clandestinas.

Por lo tanto, el 10 de marzo de 1984, la historia de la lucha contra el narcotráfico en Colombia sufrió un viraje de 180 grados. Ese día, un comando de fuerzas especiales de la Policía y agentes encubiertos de la DEA asestaron el golpe más contundente –hasta entonces–, que había recibido el Cartel de Medellín: el allanamiento al complejo cocalero de Tranquilandia.

Una vasta porción de tierra selvática ubicada entre los departamentos de Meta y Caquetá era el eje desde donde Pablo Escobar, los hermanos Ochoa y Gonzalo Rodríguez Gacha producían y transportaban hacía el mercado internacional grandes cantidades de cocaína.

Croquis de la ubicación del complejo cocalero de Tranquilandia 
La operación de los “comandos” para penetrar al campamentos de Tranquilandia, en los Llanos del Yari, Caquetá, fue planeada y liderada por el coronel de la Policía Jaime Ramírez Gómez jefe de la Unidad Antinarcóticos, donde fue necesario el refuerzo del Grupo de Operaciones Especiales-GOES, toda vez que, según investigaciones, se tenía conocimiento de la presencia de guerrilleros de las llamadas Fuerzas Armadas Revolucionarias deColombia (FARC), del Movimiento 19 de abril (M-19), y de otros grupos subversivos quienes se encargaban de cuidar los laboratorios.

Coronel Jaime Ramírez Gómez 

Paralelamente, funcionarios de la Policía Judicial e investigación, con sus grupos de asalto, practicaron en helicópteros la incursión a Tanquilandia, días antes de dar el golpe final. Una vez estudiado milimétricamente todos puntos neurálgicos, con base en fotografías aéreas, se ordenó el desplazamiento a los campamentos donde se procesaba toneladas de clorhidrato de cocaína.


Los pilotos de los helicópteros del servicio aéreo de la Policía tuvieron que volar durante dos horas a escasos metros de las copas de los árboles, para evitar ser detectados a distancia por los narcotraficantes y guerrilleros.

Los helicópteros en desplazamientos suicidas ocuparon las cabeceras de la Pista Tranquilandia, mientras disparaban ráfagas de ametralladora contra los narcotraficantes que cubrían la fuga de un helicóptero en seis personas, al parecer "los capos” de la organización.

Sin embargo, la personal de Antinarcóticos y el GOES lograron ocupar la pista y despejar de esta múltiples canecas de 55 galones que habían sido ubicadas en la mitad para evitar el aterrizaje de otras aeronaves diferentes a las de los narcotraficantes.

Una vez despejada la pista aterrizó un avión de la policía con 20 Agentes del grupo operativo de Antinarcóticos, que reforzaron a los que ya habían ingresado a los campamentos y combatían con los delincuentes.

fotografía de policías antinarcóticos durante el operativo a Tranquilandia

Fueron tres horas de prolongado enfrentamiento armado, se combatió con los delincuentes que huían despavoridos por la selva. Otros se aprovisionaron de alimentos y huían por los caminos y trochas que existían en los campamentos.

Posteriormente otros “obreros de la droga” se entregaron, sin oponer resistencia a la Policía, dijo el comandante de la operación- una vez dominada la situación manifestó el oficial, la sorpresa fue mayúscula: se encontró construcciones rusticas usadas como viviendas y alojamientos para más de cien personas, dotados con sistemas de agua potable, criaderos de cerdos, de gallinas y pavos; congeladores; neveras, estufas, televisores, treinta y cuatro plantas eléctricas, cuatro tractores, dos pequeños camiones, una motocicleta, diez lanchas, diez compresores y otros electrodomésticos.

Pero por si fuera poco, la policía descubrió que los delincuentes tenían un sofisticado sistema de comunicaciones, para “alertar” a los habitantes de otros campamentos en caso de presencia de las autoridades.

Como la operación fue rápida, estos sistemas de comunicación fallaron y se frustró las intensiones de los delincuentes de destruir pruebas y escapar en su totalidad. Nunca esperaron ser descubiertos. 

A diez minutos de cada campamento existían otras pistas y los gigantescos laboratorios para el procesamiento de la cocaína.

En desarrollo de los choques armados la Policía logró penetrar al laboratorio de Tranquilandia y decomisar 15 toneladas de Base de Coca y tres toneladas de Clorhidrato de Cocaína listos para su exportación, drogas avaluadas en US$1.200 millones.

Horas después los osados narcotraficantes sorprendieron a las autoridades, robaron una lancha con motor fuera de borda y escaparon por el Río Yarí. Otros regresaron al campamento y se entregaron a las autoridades policiales.

La operación tranquilandia permitió desarticular siete gigantescos laboratorios para el procesamiento de cocaína, una decena de menor importancia y la retención de cuarenta hombres y cuatro mujeres.

La estructura de los campamentos y laboratorios era en madera. Tenían cinco pistas de aterrizaje, algunas equipadas con luces para operaciones nocturnas, además se inmovilizaron las avionetas Cessna HK 3064, HK 3007 -matriculadas en Colombia- N 3271 y YV 1085 P- matriculadas en el exterior y el helicóptero Huges 500, de matrícula colombiana HK 2704 X.

Las avionetas y helicópteros incautados allí, pero ante todo una libreta con las iniciales de las personas propietarias de los cargamentos que se exportaban a los Estados Unidos, puso al descubierto toda la organización del tráfico de narcóticos en el país.

Fotografía de la visita del Director General de la Policía MG  Víctor Alberto Delgado Mallarino a los laboratorios de Tranquilandia, con las manos en la cintura aparece el Teniente Coronel Jaime Ramírez Gómez jefe de la Unidad Antinarcóticos, quien lideró el operativo que termino con dicho complejo cocalero.
La retaliación de Pablo Escobar y sus socios no se hizo esperar. El 30 de abril de ese mismo año, cuando el Estado aún celebraba la hazaña, sicarios del Cartel de Medellín asesinaron en el norte de Bogotá a Rodrigo Lara Bonilla, entonces ministro de Justicia. Un líder político que, bajo las toldas del Nuevo Liberalismo y en su condición de alto funcionario estatal, había emprendido una cruzada contra las organizaciones mafiosas y también se ordenó el asesinato del Jefe de la Unidad Antinarcóticos Coronel Jaime Ramírez Gómez el 17 de noviembre de 1986.

Eventos gráficos del asesinato de Rodrigo Lara Bonilla 
Este agridulce episodio de la historia nacional se convirtió en el principio de una guerra sin cuartel entre el Estado y los capos del –por esos días– descollante movimiento del narcotráfico. Un fenómeno que durante los gobiernos de Alfonso López Michelsen (1974-1978) y Julio César Turbay Ayala (1978-1982) –tal y como lo relata el historiador Jorge Orlando Melo– no fue considerado un problema de fondo para Colombia.

Quizás por eso, en 1982 el poder de los principales carteles del narcotráfico alcanzó su apogeo. No en vano, para esa época llegaron a manejar un negocio que les permitía “importar divisas que oscilaban entre US$800 millones y US$2.000 millones, es decir entre 10% y 25% de las exportaciones totales del país. Se trataba de ingresos muy concentrados, con capacidad de influir la vida económica, pero a través de sectores reducidos de beneficiarios”, dice Melo.

Así las cosas, cuando las mafias de las drogas parecían saborear las mieles de su riqueza, el revés de Tranquilandia no solo empezó a aguarles la fiesta, sino que se convirtió en el día en que cambió de un tajo la lucha contra el narcotráfico en el país.

El coronel Ramirez Gómez declararía luego, bajo la gravedad del juramento, que el ministro Lara Bonilla le dijo en varias ocasiones que el hallazgo de Tranquilandia causaría su muerte según se le había hecho saber, y que en la libreta de envíos de cocaína se mencionaban cargamentos de "Pacho" para "P.E. y P.C.", iniciales que corresponden a lo que se conoce en Medellín como "la banda de los Pablos", Pablo Escobar y Pablo Correa. "Pacho" correspondería al nombre de Francisco Barbosa, lugarteniente de los narcotraficantes en Leticia, socio de Evaristo Porras.

El coronel Ramírez Gómez se retiró de la Unidad Antinarcóticos de la Policía y esperaba ser llamado para ascenso a brigadier general. 

EL ASESINATO DEL CORONEL JAIME RAMÍREZ GÓMEZ

Fuente: información tomada del articulo publicado por la revista Semana el día 13 del abril de 1987 titulado "Quien Mato al Coronel Ramírez" el cual se encuentra en la siguiente Url. https://www.semana.com/nacion/articulo/quien-mato-al-coronel-ramirez/8791-3

"...En el Tribunal Superior de Bogotá con ponencia del magistrado Pantaleón Mejía Garzón, fue cambiado el llamamiento a juicio por el asesinato de Lara Bonilla contra Pablo Escobar por un sobreseimiento de carácter temporal, lo cual implica la reapertura de la investigación. En esta nueva etapa procesal, una de las declaraciones que se debía ampliar era la del coronel Ramírez Gómez. La providencia del Tribunal fue adoptada en junio de 1986.

Un documento que lleva el nombre de "Memorando", y cuya autenticidad fue ratificada por dos fuentes diferentes que confirmaron su existencia en la Policía, permite concluir que desde el 25 de enero de 1986 elementos de esta institución tenían conocimiento de la existencia de un plan para asesinar al coronel Ramírez Gómez.

Fuentes de la Policía consultadas en varias oportunidades aseguraron que la información contenida en el documento pudo ser confirmada (incluso Carlos Espinoza, Cuco, apareció asesinado luego en Medellín), pero que no lograron profundizar en ella.

Uno de los sujetos que iba a bordo de un vehículo Renault 18 verde, de placas KF 4491, disparó contra el coronel Jaime Ramírez en la tarde del 17 de noviembre de 1986. El campero, en el que iba junto con su esposa y dos hijos, fue cerrado por el vehículo desde dónde le dispararon de manera repetida. Como medida de seguridad, el coronel alcanzó a frenar para que sus atacantes siguieran de largo. Por el contrario, se detuvieron unos metros adelante y uno de ellos se bajó y disparó varias ráfagas contra el coronel Ramírez Gómez, quien para entonces ya había fallecido.

El día en que fue asesinado el coronel Jaime Ramírez, no iba con escolta y sobre este hecho se presentan dos versiones: en la primera se asegura que Ramírez Gómez aceptó ir a la finca de un amigo personal y que rechazó el servicio de seguridad por tratarse de un sitio seguro que no frecuentaba. En la segunda versión se sostiene que, por el contrario, ese 17 de noviembre se le informó por un alto oficial de la Policía Nacional que los narcotraficantes habían cancelado la orden de asesinarlo.

Hasta el momento, el asesinato del coronel Jaime Ramírez Gómez se encuentra en completa impunidad..."

Fuentes web consultadas:
https://www.semana.com/nacion/articulo/quien-mato-al-coronel-ramirez/8791-3
https://youtu.be/4SkNOBP4EPM
https://es.wikipedia.org/wiki/Fuerzas_Armadas_Revolucionarias_de_Colombia
https://es.wikipedia.org/wiki/Administraci%C3%B3n_para_el_Control_de_Drogas   

Otras fuentes:

Revista Policía Nacional
Libro 25 años de creación de la Policía Antinarcóticos 

lunes, 1 de octubre de 2018

"Ser Policía, un sueño hecho realidad". Subteniente honorífica Karen Ordóñez.


"Ser Policía, un sueño hecho realidad"
Subteniente honorífica Karen Ordóñez.

Esta bella historia que hoy comparto en mi blog, inicia cuando el país conoció de Karen Ordóñez quien apareció en un programa de televisión revelando su máximo sueño: “Quiero ser policía. Los policías lo vigilan a uno. Ellos atrapan a los ladrones y se los llevan para la cárcel”.

Portar un uniforme de la Policía era el sueño de Karen Ordóñez. Se lo había dicho en varias ocasiones a su mamá, Luz Dary Ordóñez.

“Ella veía las noticias en televisión, a los policías atrapando a los malos. Entonces decía que también quería atrapar a los ladrones”, cuenta Luz Dary. Y agrega que a su hija no le gusta que los malos maltraten a la gente buena.

Karen tenía 12 años y sufría de una enfermedad genética denominada progeria, que produce un envejecimiento prematuro, sobre todo en los primeros años de vida.

En Colombia solo se conocen dos casos y es una de las llamadas ‘enfermedades huérfanas’, porque debido a lo raras que son existen muchas dificultades para su atención médica.

De hecho, en medio de la alegría por ver feliz a su hija, Luz Dary pidió ayuda con su EPS, pero por ser una enfermedad huérfana “No había podido recibir atención médica adecuada y mucho menos los medicamentos. Este tipo de tratamientos solo los están haciendo en los Estados Unidos”, dijo la madre.

Aquel deseo de ser Policía, expresado por la niña Karen llegó a oídos del director de la Policía Nacional de Colombia, General Jorge Hernando Nieto Rojas quien la recibió en su despacho y ordenó inscribirla como cadete de la Escuela de Cadetes de Policía "General Francisco de Paula Santander".

Por lo tanto, el 7 de abril de 2016 se convertiría en el día donde Karen inició a cumplir con su sueño de ser Policía, a primeras horas de la mañana la niña llego a las instalaciones de la escuela en compañía de su señora madre, donde fue recibida con honores por su director que para ese momento era el señor Coronel Jaime Norberto Mujica, quien le dio la bienvenida y le expresó el orgullo que para la Institución representaba su deseo de portar el uniforme verde aceituna, acto seguido, recibió la bendición por parte del capellán de ese claustro docente.





Ceremonia donde también, se le hizo entrega de uno de los elementos más representativos de todo policía como lo es el "Uniforme policial" y para que cristalizara su más grande sueño, como lo era el de portarlo, Karen fue acompañada al bloque de alojamientos donde sus compañeras de curso la ayudaron a uniformarse; allí, su aura de felicidad fue desbordante, tanto, que contagió a todos los presentes, sus ojos y su sonrisa expresaban "la felicidad plena que su corazón sentía".



Ese jueves, para Karen no había nada más en el mundo que su uniforme verde aceituna. En la Escuela de Cadetes General Santander, al sur de Bogotá, la niña, conoció las diferentes actividades que debían cumplir los alumnos dentro de su proceso de formación, para ello, presenció las prácticas de orden cerrado con armas, realizadas por una sección de alféreces, donde su brigadier mayor al término de la practica, honrosamente de dio parte del personal que realizó la actividad.



 Fotografías tomadas de https://www.flickr.com/photos/policiacolombia/25825630974/in/photostream/

Seguidamente, asistió a una de las aulas, donde presenció con mucha atención el desarrollo de las temáticas curriculares que los docentes les enseñan a los estudiantes, allí, como cualquier discente recibió explicación a todas sus dudas.




fotografías tomadas de https://www.flickr.com/photos/policiacolombia/26364424041/in/photostream/

Continuando con su proceso de vivir la experiencia de ser una oficial de la policía, Karen pasó a los establos donde recibió clases de equitación, disfrutando allí felizmente su interacción con los equinos.







fotografías tomadas de https://www.flickr.com/photos/policiacolombia/26338321262/in/photostream/

Otro gran momento vivido por Karen en su paso por la Escuelas de Cadetes, fue la de su graduación como Alférez, acto que se realizó con todo el ceremonial y protocolos estipulado para este fin, donde el director de la escuela en presencia de todos los oficiales de planta de la unidad, le hizo la imposición de las insignias de su nuevo grado.

 







fotografías tomadas de https://www.flickr.com/photos/policiacolombia/26404786076/in/photostream/

El día 11 de abril siguiente, portando con mucho orgullo la insignia de alférez, Karen conoció algunas unidades operativas de la Policía Nacional, entre estas ellas: la de Infancia y Adolescencia, el Servicio Aéreo y la Policía de Carabineros.

Al llegar a la Dirección de Carabineros se le dotó con el uniforme del Carabinero que constaba de: Sombrero carabinero, camisa color verde aceituna en tela dril con su pantalón tipo breeches, pañoleta color amarillo, cordón de mando forrajero color amarillo, botas altas en cuero color negro con espuelas plateadas, el cual lució con gallardía . 

En esa dirección presencio un show canino y de equitación, en este último se hizo acreedora a un premio.

Fotos de su visita a la Dirección de Carabineros.





Fotos de su visita a la Unidad de Infancia y Adolescencia donde se le impuso el brazalete de la especialidad.






En su paso por el Servicio Aéreo, conoció las diferentes aeronaves con que cuenta la Policía Nacional, y de allí salió portando el overol de piloto que identifica a los miembros de esta especialidad.

Su periplo Institucional culminó con la visita al despacho del señor director de la Policía quien de manera efusiva le hizo algunos presentes. 

Fotos de su visita al despacho del director de la Policía Nacional.




 fotografías tomadas de https://www.flickr.com/photos/policiacolombia/25828127133/in/photostream/
En su paso por la Dirección General, Karen agradeció a través de los micrófonos de la emisora de la Policía 92.4 Radio, a todos los miembros de la Institución que  por permitirle cumplir su gran sueño de ser policía.


Fue así como el 14 de abril de 2016, con la presencia de más de 500 niños que se convirtieron en los invitados de honor de la Escuela de Cadetes de Policía ‘General Francisco de Paula Santander’, Karen se graduó como oficial en el grado de subteniente honorífica de la Policía Nacional de todos los colombianos.


 Foto: Carlos Ortega / EL TIEMPO

  


Durante el encuentro fueron condecorados 12 policías que echaron mano de su humanismo para atender a bebés abandonados o a mujeres en trabajo de parto que no alcanzaron a llegar a un centro asistencial. Salvaron la vida de estas madres y de sus criaturas dentro de una patrulla e incluso en plena calle. Son héroes de la vida a los que la señora Clemencia y el director de la Policía les rindieron homenaje.

Al ritmo de zumba, todos los presentes se hicieron partícipes de una ceremonia especial, mediante la cual la Policía Nacional le hizo realidad el sueño a Karen.

“Nos sentimos muy contentos de que Karen haya podido cumplir su sueño”, manifestó la Primera Dama de la Nación.

Tras disfrutar de algunos detalles entregados por la Primera Dama, los niños recibieron de parte de la Policía Nacional una serie de elementos adquiridos para la protección y recreación de toda la niñez colombiana, como son 3 buses interactivos, que se suman a los 16 que ruedan por todo el país en desarrollo del programa ‘Abre tus Ojos’, que ha beneficiado a más de 5 millones de personas. A eso se sumaron 30 parques inflables, 82 dummies y 14 carpas inflables.




Fotos: Carlos Ortega / EL TIEMPO

Los grandes anfitriones de esta fiesta, convocada para celebrar el Día de la Niñez y la Recreación, fueron la entonces primera dama de la Nación, señora María Clemencia Rodríguez de Santos; el director de la Policía Nacional, y el director de la Dirección de Protección y Servicios Especiales.
  
De esta manera, la Policía Nacional de todos los colombianos reiteró su compromiso con la protección integral de nuestra niñez, para así proteger el futuro del país y ayudar a construir una Colombia segura y en paz.

Tristemente esta bella historia culmina con el fallecimiento de Karen Ordoñez, el martes 27 de diciembre de 2016,  la niña que gracias a los corazones verde aceituna de la Policía Nacional de Colombia pudo hacer realidad sus sueños “SER POLICÍA”.

Su deceso causó mucha tristeza en los miembros de la institución, en especial al director de la Policía, general Jorge Nieto, quien a través de las redes sociales y su cuenta de Twitter confirmó la muerte de Karen al tiempo que expresó la tristeza por la pérdida.

De igual forma el director de la policía expresó su apoyo emocional a la señora Luz Dary Ordóñez, madre de la pequeña.

Paz en su tumba.



Esta historia se pudo lograr gracias a la información obtenida de las siguientes paginas Web: