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viernes, 28 de febrero de 2025

ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA POLICÍA EN EL MUNDO

 

ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA POLICÍA EN EL MUNDO

La función de la Policía

Poco a poco la humanidad fue evolucionando, pasando por las etapas de la familia, el clan y la tribu. Así vino el hombre a conocer el derecho de propiedad, cuando el patriarca le fue señalando el brazo de tierra que le correspondía a cada cual y que debía defender y conservar.

Al desarrollarse estas agrupaciones, fueron acentuándose los instintos humanos de bien y de mal y, como consecuencia, el más fuerte se impuso al más débil interfiriendo sus derechos. Por aquel entonces la primitiva organización social sólo podía ofrecer como estatuto jurídico lo que se conoció con el nombre de la "Ley del Talión", o sea la venganza proporcionada y que se hizo célebre con la sentencia "Ojo por ojo y diente por diente".

Código de Hammurabi: en él se encuentra una de las versiones más antiguas de la ley del talión.



Llegaron luego las civilizaciones egipcias, griegas y romanas, que dieron a la humanidad principios de justicia, legalidad y derecho, de los cuales se conserva aún una gran parte en los códigos que rigen en las sociedades modernas.

En la India

El Código de las leyes del Manu, cuyo origen se remonta a los años de 1280 y 800 a. de C., contiene casi toda la legislación de la India brahmánica. En dicho Código están sancionadas varias infracciones de carácter policial como la bebida de licores espirituosos, los atentados contra el pudor, el fuego y la destrucción de hitos. Aún más, el artículo 256 de su libro IX, que trata de las «Leyes civiles y criminales», dice textualmente: «El rey, proporcionándose buena policía, de la que se ha de servir como de sus propios ojos, debe distinguir las dos clases de ladrones que se apoderan de los bienes ajenos, unos públicamente y furtivamente otros». Las disposiciones sabias que en aspectos tanto de justicia como de policía se encuentran en este código, aún están vigentes en las legislaciones de algunos países.


Entre el 200 a.C. y el 100 d.C. fue escrito el Manu Smriti o Código de Manú y se crearon las cuatro grandes divisiones hereditarias de la sociedad
india, hoy todavía vigentes: brahamanes, chatrias,vacias y parias

En Atenas

Mediante la legislación de Solón del siglo VI a. de J. se dio una especial importancia al concepto de Estado, como también a los prefectos, funcionarios de gran utilidad en bien de la conservación del orden público. Como consecuencia de esta legislación, la vigilancia policial no sólo se extendía al control de la delincuencia común, sino que, además, cuidaba las vías públicas, los mercados y demás sitios de afluencia popular.

En Roma

El principio de seguridad social, desde la fundación de Roma hasta el establecimiento de la República (año 510 a. de C.), estuvo a cargo del imprevisible juego de los ejércitos. En consecuencia, el Estado implantó normas para el establecimiento de un primer sistema de policía, con funciones materiales de prevención y misiones de responsabilidad como la custodia de los archivos del Estado y la ley creadora del Tribunado, los cuales reposaban en el templo de Ceres.

Conforme lo anota Álvaro Castaño Castillo en su obra  La Policía: su origen y su destino”, este es el legítimo antecedente con que el Estado, después de 20 siglos de evolución continua, confiere a la policía contemporánea la guarda de la paz, el orden y la legalidad.


El sistema de los ediles constituyó el primer movimiento defensivo de la ciudad social contra las extralimitaciones de sus ciudadanos. La única facultad coercitiva consistía en la imposición de multa a los infractores de las órdenes verbales o de las escritas, que se expresaba por medio de bandos y ordenanzas. El dinero percibido de esta manera era empleado en obras de ornato público y para subvenir los gastos de los espectáculos.

Este primer intento de un régimen de vigilancia tuvo lugar hacia el siglo II a. de C. y fue una de las últimas expresiones sabias y perdurables de la República romana. En los años posteriores se extinguieron gradualmente las instituciones más importantes, y aun esta de los ediles se tornó inoperante cuando de sus funciones sólo subsistió la vigilancia de los juegos públicos, que constituían la atracción dominante de los romanos en su primera decadencia.

Luego surge una milicia municipal: los diogmitas, a quienes les correspondía capturar a los sospechosos, organizar pesquisas, tomar declaraciones provisionales y custodiar a las personas sometidas a proceso criminal; esta organización parece ser el origen de la policía "secreta".

Ya por el año 27 a. de C., Augusto, primer emperador de los romanos y uno de los más sagaces mandatarios de todos los tiempos, se encontró una decadente entidad policial integrada por un escaso número de funcionarios, a quienes cooperaban algunos centenares de esclavos, sin eficacia ni dignidad. 

Augusto

En virtud de ello, se dio a la tarea de tecnificar la Policía mediante la previa selección de sus miembros, para lo cual delegó sus atribuciones en un grupo de magistrados que recibieron el nombre de praefectus Urbi, quienes asumieron la responsabilidad de mantener el orden público y la seguridad política de la ciudad. A los miembros de esta policía ya tecnificada, se les denominó vigiles, que no podían ser esclavos sino hombres libres y capaces y constituyeron una organización de eficientes y positivos servidores. Sin embargo, en forma desafortunada, los sucesores imperiales de Augusto no prosiguieron esta tarea de perfeccionar el servicio de los abnegados vigiles sino que prontamente los fueron convirtiendo en espías e instrumentos del palacio y, de hecho, de las intrigas de carácter político.


PRAEFECTUS URBIS

El cargo, establecido durante la época real de Roma por el propio Rómulo, se mantuvo en las épocas republicana e imperial, y sobrevivió en Roma a la caída del Imperio Romano de Occidente. La última atestación de un Praefectus Urbi data del año 599.

Originalmente indicado como "Custos urbis" (Guardián de la ciudad), el cargo fue indicado por primera vez como "Praefectus urbis" en la época de los decenviros en el 451 a.C. quienes eran responsables de: escribir leyes con imperium consular, juzgar disputas, asistir a los sacrificios, distribuir tierras.

Años más tarde esta institución volvió a tener manifestaciones de resurgimiento cuando asumió el gobierno de Roma el emperador Constantino, pero, a su muerte, dicha entidad tornó a ser motivo de persecuciones sectarias y su decadencia se prolongó por muchos años.

En la Edad Media

El poder de la policía fue casi anulado y, como consecuencia de las guerras y luchas encarnizadas entre los pueblos, su función se confundió con la de los ejércitos. En el año 770, cuando se había consolidado la autoridad papal en el Sacro Imperio Romano Germánico y Carlomagno se esforzaba por inspirar sus medidas en un criterio de serenidad que impusiera el orden público a toda costa, se volvió a legislar sobre Policía. 

Carlomagno

El emperador expidió una serie de disposiciones drásticas, denominadas Capitularios, que se refieren a diversos aspectos de la policía general: los mercados y ventas públicas de toda clase, fueron materia de reorganización especial. Los sepelios quedaron sujetos por primera vez, a un régimen que consultaba la salubridad pública. Todos los ciudadanos debían someterse a precisas condiciones de prevención en tiempo de hambre y de epidemia. Se regula-ron las pesas, las medidas y los precios de granos y ganados. En lo referente a vigilancia urbana no se organizó ni reglamentó. Fue así como se olvidó bien pronto el incompleto esfuerzo que realizara Carlomagno y, de hecho, recrudeció la anarquía.

Por ese tiempo el pueblo normando establecido en Francia, ante la situación de abandono de los derechos individuales, impuso un sistema de policía altamente represivo, determinado para restablecer la seguridad a expensas de la libertad. Los derechos individuales, que en un plano teórico pudieran existir, fueron restringidos violentamente por medio del "Reglamento de policía".

Ese tono de severidad, característico de los normandos, fue llevado a Inglaterra, alrededor del año 1046. Se debe a esta influencia inicial el fundamento histórico de la policía inglesa.

Se llega al siglo XIV, cuando el rey Carlos V instituyó una policía con el fin de «aumentar el bienestar y la seguridad de su pueblo». Pero esta fuerza se convirtió en instrumento de opresión. Más tarde cuando Luis XIV ocupó el trono francés, metodizó y robusteció en gran parte las facultades de la policía.

Carlos V

Pero fue a partir de la Revolución francesa cuando la policía comenzó a alcanzar verdadera importancia dentro de las organizaciones estatales y sociales. Separada del ejército, se le ha venido señalando funciones definidas y finalidades precisas que día a día se perfeccionan notablemente.

Resumiendo, en la Edad Media la policía fue un instrumento al servicio de los señores y los reyes, distinguiéndose por la crueldad de sus procedimientos y el terror que inspiraba. La ronda fue un servicio policial típico en esta época, sin que se constituyera previamente un Cuerpo de Policía sino grupos para amenazar tanto a las personas como a sus bienes.

En Inglaterra

Antes de la invasión de Guillermo el Conquistador a Inglaterra por el año de 1046, en Londres existía un sistema de vigilancia establecido por los reyes sajones, que presentaba la peculiaridad, registrada por primera vez en la historia, de que sus funcionarios fueran parcialmente voluntarios.

En un principio los guardias eran nombrados por los parroquianos, que señalaban a los más fuertes, en votación pública y libre. Si alguno de éstos no cumplía bien sus funciones o se retiraba del Cuerpo, era reemplazado por un servidor voluntario.

La población era dividida en centurias y éstas en decenas, o compañías de diez dueños o propietarios, que ejercían sus funciones en asocio con sus familias, siendo el jefe de estas decenas responsable de enfrentar las perturbaciones que se presentaran dentro de su zona y de la captura de los criminales que se sorprendieran dentro de ella. Los cabezas de decenas nombraban al jefe de centuria, de quien dependían, el cual era llamado también juez de paz y tenía competencia para juzgar los casos denunciados por sus subalternos y, en general, por los ciudadanos.

La primera institución que tuvo funciones realmente policivas tuvo su origen bajo el reinado de Eduardo III (1327-1377), quien organizó los guardianes del orden o condestables, a quienes se atribuía el mantenimiento del orden público y la aprehensión de los delincuentes, sin perjuicio de las responsabilidades solidarias.

Eduardo III
En Francia

En el año de 1032 se instituyó el cargo de preboste de París desempeñado hoy con el nombre de prefecto de Policía. Dicho funcionario era, al mismo tiempo, presidente del Tribunal Civil de Justicia, jefe de Policía y comandante Militar. Cuando presidía el Tribunal lo hacía con la toga de magistrado y cuando marchaba a la cabeza de las tropas que comandaba, portaba su espada, insignia de mando y dignidad.

Esta autoridad civil y militar de que estaba investido se hacía más ostensible en las grandes ceremonias por los ornamentos y la pompa con que aparecía en público.

El preboste de París en un comienzo era designado por el soberano, pero esta modalidad lamentablemente cambió y tal cargo empezó a comprarse, lo que hizo que fuera ocupado por individuos sin preparación que sólo anhelaban lucrarse. Bajo el gobierno de Luis IX se puso término a esta situación nombrándose en dicho cargo a un distinguido caballero, probo y capaz, llamado Etienne Boileau, autor de la primera colección de ordenanzas de policía.


Etienne Boileau

Aparte de las rondas que fueron características de la Edad Media, existieron otros funcionarios de policía que cooperaban con los prebostes, como auxiliares de la justicia criminal: eran los comisarios, que no sólo colaboraban en la instrucción de los procesos y en la investigación de los delitos, sino que también recorrían las calles con el fin de ejercer vigilancia policiva.

En 1321 se agregó al preboste de París un lugarteniente civil, para que conociera de todos los asuntos civiles. En 1343 se creó el cargo de lugarteniente criminal, el que además de tener jurisdicción para juzgar los asuntos de carácter penal, tenía la responsabilidad del mantenimiento del orden y la seguridad de la ciudad. En estas circunstancias el cargo de preboste dejó de tener atribuciones judiciales y policivas y pasó a ser meramente honorífico.

En la Edad Moderna

El progreso que experimenta la humanidad en esta época no alcanzó a la policía, debido a las continuas guerras religiosas y a la absorción por el monarca de todos los poderes y funciones del Estado. De ahí que el avance, en cuanto a organización de entidades policivas, fuera relativamente escaso.

En la actualidad

Hoy en día existen instituciones policivas en todos los países del orbe, especialmente de tipo preventivo; algunas son de carácter civil y otras de corte militar, pero todas dedicadas exclusivamente a la función policial. Sus integrantes son seleccionados y se forman en escuelas policiales, en las que se les instruye con amplio sentido profesional, de modo que sus actuaciones se encuadren dentro de la norma del Derecho y constituyan una garantía de seguridad personal y colectiva.

ORIGEN DE LA PALABRA POLICÍA

La palabra Policía o "Polis" designaba para los griegos "La Ciudad", como conjunto ciudadanos o polités. De aquí la "politeia", o sea, en abstracto, lo perteneciente a la ciudad y a sus ciudadanos. 

Platón escribió una obra, uno de sus célebres Diálogos, con el nombre de "Politeia", como quien dice "la República", concepción filosófico-literaria de un estado ideal, sistema orgánico de la Justicia para los ciudadanos.

Fragmento de la República de Platónpapiro hallado en OxirrincoEgipto.

Los romanos, que asimilaron toda la cultura helénica con comprensión y fervor ejemplares, tomaron la misma voz "Pólis", y de "politeia", hicieron "politia", fuera de otros abundantes derivados como 'politicus", "metrópolis".

Al formarse el romance castellano, y sobre todo cuando llegó al apogeo de su perfección, volvió a presentarse la clásica "politia", ahora bajo la forma "policía", con el mismo sentido latino de buen orden y gobierno que se guarda en las repúblicas y ciudades. Lope de Vega escribía en una novela que se intitula "El peregrino en su patria": "Llegaron a Sevilla, ciudad en cuanto mira el sol bellísima por su riqueza, grandeza y majestad, trato y policía"

Andando el tiempo fue menester, para lograr ese buen orden ideal, crear organizaciones que pudieran llevarlo a la práctica, vigilando a los ciudadanos para someterlos a las leyes y para garantizar a todos sus derechos. Surgieron entonces los cuerpos de policía, entidades de gran trascendencia en la historia de muchos pueblos. El nombre ahora se concreta y viene a decirse Policía, Policía Nacional, para designar a esos cuerpos de tanta importancia en las repúblicas modernas. Mas como era menester que esas instituciones tuvieran en su organización, y para el cumplimiento de sus fines, ejecutores inmediatos de las ordenanzas y disposiciones legales, se creó en el lenguaje la expresión "agente de policía".

El uso lingüístico, caprichoso en esto como en tantas otras cosas, siguió entonces dos caminos para la significación de ese complejo expresivo: tomó el primer elemento y dijo: "el agente", "un agente", "señor agente", o bien prefirió el segundo componente y empleó "el policía", "un policía". Llegamos así en esta historia desde la concepción platónica de la Politeia, hasta el individuo que en la república moderna tiene tan concretos deberes relacionados con el mantenimiento del orden público y la seguridad de los ciudadanos.

¿Quién hubiera creído tan notable origen para el humilde y abnegado policía!

Pero hay que tener presente que en España el proceso siguió un rumbo distinto y se prefirió denominar allí a los agentes del orden público no con el nombre de policías, como entre nosotros, sino con el de "guardia civil", o simplemente "guardia". Aunque también la palabra ha tenido un empleo similar, que en un principio reprochaba el uso de policía por "corchete", "alguacil” pero el mayor conocimiento de la lengua pronto lo hizo desistir de su dogmatismo.

Otras lenguas vecinas del español le han dado en préstamo palabras designativas de la misma realidad, las cuales han logrado mayor o menor fortuna en nuestros dominios. Del francés se tomó el "gendarme (agente de armas)" y el "polizonte" (polisson), de la misma raíz, pero con un matiz particular despectivo. Existe también la voz policial, no aceptada por la Academia Española, pero de algún uso en América. Y nos llevaría muy lejos seguir acumulando los derivados etimológicos a los sinónimos abundantes que a este propósito se ofrecen.


Fuentes  documentales y electrónicas consultadas:

Historia de la Policía Nacional de Colombia, editorial Planeta, tomo VI, Paginas 23 a la 29.

Historia de la Policía en Colombia, Capitán Hernando Medina Aldana, año 1966, paginas 19 a la 28. 

https://es.wikipedia.org/wiki/Polis

https://es.wikipedia.org/wiki/Rep%C3%BAblica_(Plat%C3%B3n)#:~:text=La%20Rep%C3%BAblica%20(en%20griego%2C%20%CE%A0%CE%BF%CE%BB%CE%B9%CF%84%CE%B5%CE%AF%CE%B1,o%20parientes%20del%20propio%20S%C3%B3crates

https://es.wikipedia.org/wiki/Ley_del_tali%C3%B3n

https://es.wikipedia.org/wiki/Augusto

https://es.wikipedia.org/wiki/Carlomagno

hhttps://www.ecured.cu/images/7/78/EduardoIII.jpeg

ttps://www.romanoimpero.com/2022/03/praefectura-urbana-prefettura-urbana.html?m=0&hl=en

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