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martes, 4 de junio de 2019

Génesis Histórica de la Policía de Control


GÉNESIS HISTÓRICA DE LA POLICÍA DE CONTROL

Transcurría el año de 1953, cuando a través de un golpe de opinión llega a la presidencia de la República de Colombia el señor Teniente General Gustavo Rojas Pinilla, época en la que fungía como director de la Policía Nacional el señor Coronel del Ejército Francisco Rojas Scarpetta.



Este periodo de la historia de nuestro país, cambio sustancialmente el rumbo de la Institución policial, toda vez, que mediante Decreto 1814 de ese año, Gustavo Rojas Pinilla determinó que la Policía debía integrarse al Ministerio de Guerra (Hoy Ministerio de Defensa Nacional), como una cuarta fuerza, por tanto, empezó a denominarse las “FUERZAS DE POLICÍA”.


A partir de ese momento, múltiples fueron los cambios estructurales y funcionales que se surtieron al interior de la Policía Nacional, de los cuales, solo hablaré en esta ocasión de la “Policía de Control”.

Primeramente, dejare entendido que, en sus inicios la Policía de Control desempeñaba las mismas funciones que la Policía Militar (PM) del Ejército en ciudades y localidades en tiempo de paz, en lo que respecta al personal de las Fuerzas de Policía.

Con motivo de las guerras vividas en nuestro país, se creó en el Ejército Nacional un cuerpo de Policía Militar con funciones tales como: custodia de presos, captura de desertores, ausentes sin permiso, etc., el cual, después de terminadas las guerras, permaneció con funciones disciplinarias. Estaban encargado de mantener el orden y disciplina del personal militar que por cualquier circunstancia se encontraba fuera de sus unidades.

Cuerpo de Policía Militar Ejército de Colombia -1953.

Breve historia de la Policía Militar

La Policía Militar, surgió en Inglaterra durante el siglo XI.  Durante la invasión a Normandía, Guillermo el Conquistador nombró un Capitán Preboste, el cual tenía por misión la protección de los intereses de la Corona y la paz dentro del reino, el tiempo pasó y su organización fue ampliada constituyendo lo que es la actual Policía Militar del Ejército Inglés.

Guillermo el Conquistador


En los Estados Unidos de Norteamérica, fue el General George Washington, el que en 1776 nombró el primer Capitán Preboste, estableciendo un sistema similar al de Inglaterra.  
 
General George Washington


En la guerra civil funcionó con algunas modificaciones; asimismo tuvo intervención en la Primera Guerra Mundial, pero fue en la Segunda Guerra Mundial en la que tuvo una destacada participación ganándose su prestigio y lo confirmó en la Guerra de Corea; por lo que la Policía Militar es pieza principal dentro de la organización del Ejército de los Estados Unidos.

En Colombia, como ya se cito antes,  aunque existía personal militar encargado de prestar este servicio, sólo se reglamentó la “Policía Militar” hasta 1949 y se constituyó a través del Reglamento de Servicio de Guarnición.

Escudo de la Policía Militar
Con el Decreto 1965 de 1954 el Gobierno Nacional creó definitivamente el Primer Batallón de Policía Militar.

La Policía Nacional también organizó este cuerpo de control en la División Bogotá en 1953, dependiendo administrativamente de la Primera Estación.

Más tarde el Comando de la División le dio organización independiente, y para evitar confusiones con el Ejército, la denominó Policía de Control o (PC), unidad que fue luego replicada también en otras Divisiones de Policía del País.

En sus inicios, se pregunta con frecuencia no sólo entre ciudadanos sino también entre el personal uniformado qué era y que funciones cumplía la “Policía de Control”. Podría decirse, que escasas eran las personas que tienen de la Policía de Control un concepto verdadero y estaban en condiciones de exaltar su misión, por cierto, muy difícil.
 
Uniformados de la Policía de Control


Fotografía tomada de la revista de la Policía Nacional de Colombia.

Por tanto, explicare cuáles fueron sus funciones, atribuciones y colaboración que todos los funcionarios de la Policía debían prestar a este Cuerpo, fueran civiles o uniformados.

Desde 1953, fecha en la que se crea la “Policía de Control” en los cuartes de Policía, el director de las Fuerzas de Policía dispuso la existencia de superiores encargados de hacer cumplir los reglamentos y órdenes impartidas por el mando institucional, quienes responderían además por la disciplina y perfecto desarrollo de todas las actividades; pero ya que el personal en las calles no tenía ese control y supervigilancia constantes. 

Le incumbió a la Policía de Control prestar este servicio de mantener el orden y la disciplina del personal de las Fuerzas de Policía fuera de sus cuarteles, esté de civil o uniformado.

Superiores adscritos a la Policía de Control
Fotografía tomada de la revista de la Policía Nacional de Colombia.

Era la encargada de propender porque todas las disposiciones y reglamentos institucionales fueran cumplidos por el personal de las Fuerzas de Policía. No pretendo dar entender que su función era la de fiscalizar todas las actuaciones del personal, hasta el punto de no poder disfrutar con libertad sus permisos y franquicias.

La Policía de Control tan sólo cuidaba que el prestigio y buen nombre de la Institución no se mancillara, velando para que el personal con sus actuaciones y mala presentación no dieran lugar a críticas y reclamos de la comunidad.

De otra parte, la Policía de Control también ejercía funciones de cooperación, protección y ayuda para todo el personal policial y la comunidad en general.

Recibimiento a personalidades 

Actividades Litúrgicas

Auxilio a la ciudadanía


Fotografías  tomadas de la revista de la Policía Nacional de Colombia.

Colaboraba también, con la solución de casos de policía, en especial los más graves y aquellos en los cuales aparece vinculado personal de las Fuerzas de Policía.

Control y seguridad en espectáculos públicos
Fotografía tomada de la revista de la Policía Nacional de Colombia.

Protegía cuando por el lugar, el ambiente o el mismo estado del miembro de la Policía lo ponían en peligro de ser atacado, o daba lugar a extralimitaciones, contravenciones y no pocas veces, delitos, que iban en contra de la misma Institución.

Policía de Control actuando contra disturbios civiles



Fotografías  tomadas de la revista de la Policía Nacional de Colombia.

Ayudaba, solucionando problemas y facilitando medios para que el personal policial cumpliera exactamente con sus deberes. Sería el caso de dar informes y orientación a un Agente que, hallándose fuera de su guarnición por asuntos personales o del servicio, se encontrara en localidad o barrio desconocido.

También facilitaba transporte y alojamiento dentro de la ciudad, cuando no haya sido previsto por la unidad respectiva o las circunstancias así lo determinaran.

A la Policía de Control, además, le estaba encomendada la misión de propender porque los conductores de los carros de la Policía cumplieran con las normas de circulación y tránsito, y fueran empleados dichos vehículos para los fines a que estaban destinados únicamente.

La presentación personal de los policías en las calles, es una de las cosas en las cuales se fija más el público, y por tanto, la Policía de Control también ponía especial atención. A cualquier persona le agrada que los demás se presenten correctamente, siendo más notorio en el personal uniformado. Un uniformado sin placa de identificación, sin insignias es para la ciudadanía y aún para el personal de la Institución que no lo conoce, un uniformado sospechoso, en quien no se puede confiar.

Otro punto de importancia para la Policía de Control eran los lugares prohibidos. El uniforme no permite que quien lo porte entre en los lugares en los que es totalmente prohibida la presencia de uniformados, como los bares, cantinas, casas de juego, y en general, donde haya expendio de licor y no se fomente sino el vicio, y por tanto, el uniformado, sino es por el servicio, queda en un grosero contraste con el lugar. Tampoco es aceptable su presencia en otros entornos, que sin estar incluidos en el punto anterior, no están a la altura de la dignidad de los uniformados; por ejemplo, zonas de tolerancia, expendio de drogas, hoteles de pésima presentación. La sana convivencia le dice a cada quien dónde puede entrar y dónde, con su presencia, mancha la imagen y buen nombre de la Policía.

Policía de Control en actividades de supervisión
 Fotografía tomada de la revista de la Policía Nacional de Colombia.

Los integrantes que conformaban la Policía de Control, para poder desempeñar a cabalidad sus funciones, contaban con la autoridad delegada por los comandantes superiores. Por consiguiente, al ver a un Policía de Control de servicio, cualquiera sea su grado, no se debía pensar en que era un superior, un subalterno o un compañero, sino en que representaba una autoridad superior.

Los llamados de atención a un miembro de la Institución, amonestarlo, exigirle salir de un lugar no permitido e inclusive conducirlo, no eran motivo para ver a los miembros de la Policía de Control como enemigos, ni pensar en algo personal; antes bien, verlos como un cumplidor del deber y a los que no cumplían con estas premisas como “Infractores”; acordarse de que para la comunidad representamos a la Policía Nacional.

Analizada la misión de la Policía de Control, el mando institucional de la época, dispuso toda la colaboración del personal uniformado para con ella. Si estando de servicio o de franquicia algún uniformado observaba a algún compañero cometiendo una falta o en lugares de mala reputación, debía informar inmediatamente a la PC, de lo contrario el falso compañerismo traería peores consecuencias, y lo que sería un caso de amonestación con la demora se convertiría en conducción y a veces, arresto.

También se le solicitó a la ciudadanía, de la misma manera cooperar con este Cuerpo de Policía, solicitándola cada vez que fuera necesaria su presencia e informando con mayor exactitud y veracidad todos los hechos que vincularan un mal actuar o proceder del personal uniformado.

Como se observa, la Policía de Control fue creada con el fin de tener protección y ayuda, además de ser la encargada de velar por el prestigio, grandeza e imagen de las Fuerzas de Policía.



Fotografías  tomadas de la revista de la Policía Nacional de Colombia.



La Policía de Control actuó hasta el año de 1970, cuando el entonces comandante de la Policía de Bogotá, Coronel Fabio Arturo Londoño Cárdenas institucionalizó la "Fuerza Disponible", la reglamentó con una estructura apropiada, según las metas que debía cumplir, como su nombre lo indica.



Cuerpo de Fuerza Disponible creado en 1971
Fotografías  tomadas de la revista de la Policía Nacional de Colombia.

Su propósito era no sólo cubrir un enorme vacío ante los hechos sorpresivos y fuera del alcance de su competencia, tanto en Bogotá, como en cualquier lugar del país.

Este cuerpo debía estar en capacidad de acudir de inmediato y con los elementos necesarios según el caso. 

Pero sin abandonar su misión primaria: el control de sitios públicos del personal uniformado, lo que permitía que este guardara una mayor compostura y porte del uniforme.



Fotografías  tomadas de la revista de la Policía Nacional de Colombia.

En otrora, si alguna unidad infringía por estar mal uniformado o con una actitud contraria a los buenos modales, era conducida de inmediato a la base de las "Fuerza Disponible", donde se le aplicaba el correctivo de rigor.


 Fotografías  tomadas de la revista de la Policía Nacional de Colombia.

Finalmente es importante anotar que las actividades que en antaño desarrollaba el Cuerpo de Policía de Control actualmente están normalizadas en la RESOLUCIÓN No. 03514 DE 2009 (noviembre 5) “Por la cual se expide el Reglamento de Supervisión y Control de servicios para la Policía Nacional”.

La norma ibidem en su CAPÍTULO III, DE LOS SERVICIOS DE SUPERVISIÓN Y CONTROL EN LAS UNIDADES POLICIALES,  Dispuso retomar  nuevamente el servicio de Policía de Control que existió hasta el año de 1970.

Artículo 35. Policía de ControlEs el servicio que se presta en la Metropolitana, Departamento de Policía o Comando Operativo Especial de Seguridad Ciudadana para ejercer control sobre todas las unidades policiales. Se nombra por la orden del día y el Oficial encargado prestará su servicio en el horario comprendido entre las 07:00 horas y las 00:00 horas, estará acompañado de un tripulante y el conductor del vehículo asignado por la unidad donde preste el servicio, su relevo será llevado a cabo por el Subcomandante de Metropolitana, Departamento de Policía o Comando Operativo Especial de Seguridad Ciudadana”.

Contempló además que el  servicio de Policía de Control cumplirá las siguientes funciones:
  1.  Realiza recorridos con el fin de inspeccionar, vigilar y fiscalizar el comportamiento de los uniformados y su presentación personal, teniendo en cuenta la normatividad vigente que para la materia exista.
  2. Recibe y tramita las quejas de la ciudadanía y de las autoridades del orden nacional, regional, departamental y local.
  3. Vigila la conducta de los miembros de la Institución, para garantizar el rendimiento, la ética, la disciplina y la eficacia del servicio policial.
  4. Evalúa la oportuna atención de requerimientos emitidos por la Estación 100, el Centro Automático de Despacho CAD o 123 a los policías de servicio.
  5. Cuando se presente alguna novedad como accidentes de tránsito, riñas, escándalo en vía pública, comisión de algún delito o contravención donde se vea involucrado algún policial, debe hacer presencia en el lugar, realizando el respectivo informe al Comando de la unidad.
  6. Las demás relacionadas con la naturaleza del servicio y que le asignen las leyes y reglamentos.
Parágrafo. El uniforme utilizado por el Policía de Control será el establecido en el Reglamento de Uniformes, Insignias, Distintivos y Condecoraciones para la Policía Nacional.

Paralelamente en el Artículo 26. Crea el servicio de OFICIAL DE SUPERVISIÓN. “Es el servicio que presta el personal de oficiales superiores, en las bases de metropolitanas, departamentos de Policía o comandos operativos especiales de Seguridad Ciudadana por un lapso de 24 horas, el cual es nombrado por el respectivo comandante mediante la orden del día”.

Describe además las funciones a cumplir, donde algunas contribuyen al mantenimiento del control policial.

El Oficial de Supervisión deberá cumplir las siguientes funciones:
  1. Pasa revista a las unidades de la jurisdicción verificando el funcionamiento de los servicios de información y seguridad de instalaciones, realizando las observaciones que considere pertinentes.
  2. Registra en el libro de Oficial de Supervisión disponible las actividades desplegadas, consignas y novedades presentadas durante su servicio.
  3. Supervisa la prestación del servicio de vigilancia que desarrollen las patrullas dentro de la jurisdicción, con el fin de verificar la correcta disposición del personal y el equipo para el mismo.
  4. Da a conocer a los respectivos comandantes las novedades que a su juicio requieran ser puestas en conocimiento para que se adopten las medidas pertinentes.
  5. Ejerce control al comportamiento del personal que se encuentre en servicio, informando en caso de ser necesario al superior inmediato. Si los hechos o novedades son protagonizados por un Oficial de mayor grado o antigüedad, hará las recomendaciones del caso, de no ser atendidas informará al superior inmediato.
Parágrafo 1. Para el caso de la Metropolitana de Bogotá, el servicio será prestado por oficiales en el grado de Coronel y Teniente Coronel.

Parágrafo 2. Los departamentos que no cuenten con suficiente disponibilidad de oficiales superiores, podrán asignar oficiales en el grado de Capitán. En los departamentos de categoría C y D, este servicio quedará a criterio del respectivo Comandante.

Parágrafo 3. El horario de descanso del Oficial de Supervisión será fijado y comunicado por el Comandante de la unidad, de acuerdo a las necesidades del servicio; sin embargo, este no podrá ser inferior a seis (6) horas. 

Si durante el transcurso de este tiempo ocurre una situación que a juicio del Jefe del CAD, 123 o su equivalente, requiera ser conocida por el Oficial de Supervisión, esta será informada inmediatamente para que sea atendida.

Fuente de Consulta electrónica:


  

lunes, 22 de abril de 2019

LA PRIMERA ASONADA CONTRA LA POLICÍA NACIONAL -1893-


Corría el año de 1893. La República de Colombia era dirigida por Miguel Antonio Caro, en calidad de Vicepresidente Encargado del Poder Ejecutivo, vivía un período caracterizado por la inconformidad de algunos sectores políticos, con relación a ciertas medidas del Gobierno.


 Fotografía de Miguel Antonio Caro -1893-

Imagen tomada de https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Antonio_Caro

Hacía un año y quince días, la Policía, técnicamente organizada, había iniciado en Bogotá su noble labor de garantizar el orden público interno en sus aspectos de tranquilidad, seguridad y salubridad. El Gobierno Nacional por Decreto 400 de 12 de enero firmado en Ubaque-Cundinamarca (Lugar de veraneo) había designado, por segunda vez como Director del Cuerpo Policial, al benemérito francés Comisario Especial Juan María Marcelino Gilibert, quien se aprestaba a tomar posesión de su cargo.



Fotografía de Juan María Marcelino G.
Esta era la situación del país y de la Institución al amanecer del domingo 15 de enero de 1893.

En los días anteriores, con motivo del artículo "LA MENDICIDAD" publicado por Ignacio Gutiérrez Isaza en el periódico "COLOMBIA CRISTIANA" (un periódico cercano a la Curia Arzobispal), el 14 de diciembre de 1892, Los textos tenían como objetivo explicar la causa de la miseria de los artesanos, la cual, a juicio del autor, era consecuencia del consumo de chicha y del poco interés por el ahorro y la previsión de obreros y trabajadores. 

Los artesanos de la Sociedad Filantrópica, bajo la presidencia de José Leocadio Camacho, rechazaron tajantemente el escrito por considerarlo una calumnia. En grupo, expresaron su inconformidad al sentirse discriminados por el desempeño de sus oficios y la falta de reconocimiento social y del Gobierno. La Sociedad Filantrópica insistía en que Gutiérrez debía retractarse de sus comentarios, pero ninguna demanda fue admitida.

Y fue a las cuatro (4) de la tarde del domingo 15 cuando en la "Calle del Gasómetro" apareció un numeroso grupo de personas que se dirigían a la casa de la familia Gutiérrez Isaza, situada en la Carrera 14, profiriendo toda clase de ofensas y amenazas. 


La Policía que había sido alertada con anticipación, tenía establecido un servicio de protección con personal de las Divisiones Central, 1ra y 2da, al mando del Comisario de 2da clase Ignacio Antonio Rodríguez, quien impidió oportunamente los intentos de los agresores de penetrar a la casa de los Gutiérrez.

De la Primera arremetida a piedra de los exaltados, resultaron heridos los agentes Tomás Pombo (Fractura y herida abierta de la nariz) y Ramón Medina (fractura del cráneo). Durante estos hechos la Policía arrestó a gran parte de los manifestantes como medida pertinente para proteger la vida de Ignacio Gutiérrez Isaza y su familia.


A partir de esta hora y hasta las doce (12) de la noche, la turba no cesó de lanzar ultrajes y piedras contra la casa de los Gutiérrez Isaza que la Policía defendía con tenacidad y abnegación, recibiendo igualmente agresiones de palabra y de obra, sin acudir a medidas extremas para evitarlo.


Así llegó el día lunes 15 de enero.


A las once (11) de la mañana gran cantidad de individuos aún indignados por las afirmaciones del periodista y por el arresto de varios trabajadores, algunos artesanos promovieron una protesta pacífica encabezada por Félix Valois Madero, quienes se reunieron en el "Puente de San Francisco", de donde se dirigieron a la casa del Ministro de Gobierno General Antonio B. Cuervo, situada a inmediaciones del "Puente Colgante", exigiendo que se pusiera en libertad a las personas retenidas por la Policía el día anterior y la imposición de la Ley de Prensa contra Gutiérrez, pero el funcionario no los atendió (por encontrarse enfermo), circunstancias que aumentó la rabia en la multitud que seguidamente se encaminó de nuevo a la casa de los Gutiérrez Isaza.


 Puente de San Francisco y al fondo, la Plaza de las Hierbas que corresponde al Parque Santander - Bogotá, Colombia- 1893 
Fotografia publicada por Alejandro Fischer en Fotos Antiguas de Bogotá

Fotografía del General Antonio Basilio Cuervo
Ministro de de Gobierno -1893-
Fotografía Tomada de https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Basilio_Cuervo.

Eran las tres (3) de la tarde cuando la turba reinició la agresión a la casa de Gutiérrez que se encontraba custodiada por personal de las Divisiones de la Policía al mando del Comisario Ángel María Gutiérrez.

Cuando ya los revoltosos tenían roto el cordón policial con el empleo de armas de fuego, machetes, cuchillos, garrotes, piedras, etc., uno de los agentes que se encontraba derribado, disparó su "Remington"(fusil de esos tiempos), causándole la muerte instantánea a Isaac Castillo, uno de los atacantes.


Aunque este imprevisto incidente contuvo parcialmente la furiosa arremetida de la multitud, momentos después los amotinados, con el cadáver de castillo recorrieron el centro de la ciudad protestando contra el Gobierno y la Policía, cometiendo por las calles por donde pasaban, toda clase de desafueros y destrozos, obnubilados por el licor y por la incitación de agitadores extremistas.



El Comisario Jefe Wenceslao Jiménez- jefe de la División de Seguridad-, dice en el parte rendido al Director General de la Policía sobre estos sucesos:

"Al llegar a la Plaza de Bolívar me encontré con el motín que venía desde Santa Barbara, bajando por la calle de San Carlos, con banderas negras y coloradas, y armados de garrotes, peinillas, cuchillos, piedras e instrumentos de varias clases y lanzando más o menos estos gritos: "Abajo el Gobierno", "Abajo la Policía", "Viva el partido Radical", "Viva el pueblo", "Vivan los artesanos" y A la Comuna! y El 93! . La Comuna aludía los sangrientos motines ocurridos en París, veinte años antes.


Esta desenfrenada turba, haciendo gala y ostentación del crimen, destruyó todos los útiles y elementos de la comisaría de la 5ta Circunscripción, a donde entraron, con fuerza, quebrando muebles y rompiendo parte del archivo.

"Serían ya como las cinco (5) de la tarde; parte de los amotinados se encaminó al local de la Dirección General (calle 10) y parte tomó por la calle Real, en dirección a San Diego, en el mayor desorden, con el propósito, según se veían de aniquilar todo elemento relacionado con la Policía, cosa acordada hace meses en juntas secretas contrarias al Gobierno, que reputan a la Policía como obstáculo insuperable para sus fines, y llevar su estandarte anarquista y disociador por los ámbitos de la culta y cristiana capital, la cual veía espantada esa turba de salvajes representada en individuos hasta ayer hombres honrados y pacíficos, pero suficientemente incitados por hombres depravados y de una conciencia manchada y tenebrosa, que se apoderaron de sus ánimos".

Fotografía del primer mártir de la Policía
Agente de tercera clase Julio Martínez 

Asesinado  por amotinados en 1893

Acto seguido llegaron a la 3ra División situada en la calle 24, rompiendo los muebles y útiles de la Comisaría, cometiendo todo género de violencia, destruyendo la documentación y robándose los objetos de algún valor. 

Seguidamente pasaron a la 2da División (San Francisco) en donde se hallaba de centinela el Agente de Tercera Clase Julio Martínez, quien después de heroica resistencia es asesinado a machete y palo por los amotinados al igual que una mujer que se había refugiado en el local de la Comisaría. A continuación, llegaron a la 4ta División (calle 14) en donde el personal que la defendía se vio precisado a retirarse ante la superioridad numérica de los revoltosos que incendiaron todos los elementos y archivos de las oficinas.

El parte del Comisario Jefe Wenceslao Jiménez agrega, sobre lo ocurrido más tarde:


"Como a las cinco (5) la tarde, otro grupo numeroso se aproximaba al local de la Dirección en movimiento bélico, con el propósito según se veía de dirigir su ataque contra el local de la Policía ubicado en el Hotel "Universo", y las gentes con piedras, instrumentos y armas de distinto género ya habían hecho otro empuje en las primeras horas de la tarde, causando heridas de gravedad en los agentes, sin que aún ellos hicieren uso de su legítimo derecho de defensa; pero en este momento hallándose parte de los agentes estacionados frente al local indicado, el Jefe de Día del Ejército Nacional previno a la Policía se retirara a su cuartel a fin de evitar un nuevo conflicto, así se hizo, y en el acto en que los amotinados vieron retirarse a los agentes y cerrar las puertas del edificio, creyeron llegado el momento oportuno de apoderarse del local policial, y en virtud atacaron a piedras y disparos los balcones y puertas; los empleados y agentes estuvieron resistiendo con mayor calma aquellos actos de violencia, aquellas constantes y repetidas agresiones de un pueblo bárbaro y exaltado, que tenía  puesto en juego sus instintos de furor y de venganza.


Usted señor Director con su impavidez  e inteligencia reconocidas, nos dirigía y aguar el último extremo en que debíamos apelar a una defensa sostenida para repeler aquellos golpes, con el fin de atender a nuestras personas, restablecer en lo posible la honra de la Institución y defender a todo trance este local, que era el objeto de aquellos hombres dispuestos a pisotear todo derecho, a saciar venganzas mezquinas, dar desarrollo a rencores y a malévolas pasiones, excitadas con motín inesperado"  


"Al fin, el ataque era ya tan vigoroso y persistente que el señor director Marcelino Gilibert, ordenó disparar  con las pocas armas de que podíamos disponer. Así se verificó, disparando desde los balcones de la Dirección a la multitud que sedienta de nuestra sangre, dirigía sus golpes a piedra y con las armas que llevaban, manifestando anhelo por romper y entrarse a asesinarnos. 


En este encuentro quedaron heridos de gravedad una serie de amotinados que arrastrados por la corriente devastadora se habían incorporado en el motín; los principales responsables que hacían alarde de su abominable influencia huían despavoridos viendo comprometida la vida de sus compañeros. Afortunadamente no lograron el intento de entrar al local de la Dirección; el fuego empezó a hacerlos disolver y poco a poco fueron separándose de este sitio para continuar su tarea criminal en otros varios puntos de la ciudad".
   
"Como a las siete y media de la noche se dirigió parte de la numerosa multitud a la casa del General Juan B. Cuervo (Ministro de Gobierno), que se hallaba cerrada por encontrarse éste en el Ministerio de Guerra dirigiendo personalmente la defensa de la ciudad; forzaron la puerta, penetraron al interior  de la habitación, se robaron varios objetos, rompieron y destruyeron  los muebles y útiles y dejaron todo en completa ruina, manifestando en esos hechos inmorales un cinismo y un encarnizamiento llevado a un grado superlativo. Quebraron puertas y ventanas y cometieron toda clase de escándalos".

"Inmediatamente después se encaminaron a la casa del señor Luis Bernal, Inspector Nacional; derribaron una de las ventanas; entraron al recinto de la casa donde se robaron todos los enseres y elementos de valor. Destruyendo luego con saña feroz el mobiliario de la casa y toda la ropa de la familia; cada vez más se notaba el desarrollo en alto grado de ese instinto salvaje de destrucción y latrocinio y la sed de sangre que con rapidez crecía en los ánimos de aquella desenfrenada multitud..." 


"Otro grupo de la turba se dirigía a San Barbara. Allí forzaron y rompieron la puerta del edificio; desplazaron los muebles y útiles de la oficina y aún destruyeron casi en su totalidad el archivo que existía en aquel santuario de la ley".


"A ese tiempo una multitud se encaminaba a la casa de la Corrección de San José de "Tres Esquinas" (hoy avenida Caracas con calle 1ra), donde previamente y como medida salvadora y previsiva habían salido las Hermanas del Buen Pastor, directoras del establecimiento, y los agentes que hacían el servicio de las presas sumariadas".


"Los amotinados llegaron, desplazaron gran número de muebles, trataron de incendiar el edificio, pegando fuego a unas cortinas; abrieron de par en par las puertas y pusieron en libertad a más de 200 mujeres que estaban detenidas, el numero crecido de mujeres criminales salieron a formar parte de la infernal asonada, constituyendo de esa manera un vandalismo completo, la viva representación del vicio y la maldad elevados a un potencial de alta magnitud".


"También un grupo de amotinados se encaminó a la casa del señor Higinio Cualla, alcalde de la ciudad, y después de ataques personales y agresivos contra el nombre y la honra del citado señor, destruyeron muebles y objetos de distintas clases, se robaron una gran serie de objetos y hubieran continuado en esa labor infame, de no ser por la intervención de una Sección del Ejército que acudió en el acto al amparo de aquel distinguido servidor público". 


Una parte de manifestantes fue capturada y el resto huyó con la presencia del Ejército (Batallón 3ro de Boyacá y 5to de Vargas) que, distribuido en numerosas patrullas, aprehendió más de 400 amotinados y restableció el orden antes de las doce de la noche.
Fotografía del  Higinio  Cualla , alcalde de Bogotá 1883-1890
Hago constar que varios agentes de la policía fueron atacados en casas particulares y muchos ciudadanos de bien ayudaron a salvar la vida de estos servidores públicos".

Ante esta situación, A las 8 de la noche, el Consejo de Ministros presidido por el de Gobierno y Guerra, General Antonio B. Cuervo, declaró en estado de sitio a la capital de la República durante cuarenta días (del 16 de enero al 24 de febrero de 1893) para evitar el recrudecimiento de la protesta y proteger a la Policía. Se impuso censura de prensa. Se restableció el orden. 

El Ministro Cuervo, que se encontraba enfermo por los días de los motines, murió un mes después de la revuelta, el 19 de febrero.

Al día siguiente, 17 de enero, el Gobierno Nacional dictó el Decreto 416 de fecha 20 de enero por el cual dispuso el confinamiento de varios Cabecillas en la Isla de San Andrés y  Bocas del Toro (por allá en Panamá). De los autores intelectuales se dispuso el extrañamiento de la capital de la República, a quienes se les condenó como reos de asonada y motín contra funcionarios y oficinas públicas de Bogotá, según comprobación hecha por el Estado Mayor de la 1ra División del Ejército.

Es de anotar que el día 21 de Enero, el periódico "EL CORREO NACIONAL" (principal órgano informativo de la época) en su editorial de la fecha titulado: "De Justicia y Caridad", después de exaltar la acción heroica de la Policía en los sucesos del 15 y 16, abre una suscripción en beneficio de las viudas y huérfanos de los agentes muertos, así como también de los heridos, para quienes se pide, además, una  mención especial en la historia de la República.


No obstante, la magnitud de lo ocurrido, la Institución demostró su lealtad inconmovible a las instituciones legitimas, su denodado espíritu de sacrificio y su abnegación sin límites en el cumplimiento del deber, según aparece en los informes que sobre esos sucesos rindiera los Jefes de Policía de la Capital, corroborados por la investigación penal correspondiente, hechos estos registrados en el Diario Oficial 9.064 de 1893.




Tomado de: http://sidn.ramajudicial.gov.co/SIDN/NORMATIVA/TEXTOS_COMPLETOS/94_DIARIO_OFICIAL/1893%20(9031%20a%209354)/DO.%209064%20de%201893.pdf

La Sociedad Filantrópica fue suspendida, acusada de haber incitado al desorden con carteles subversivos. El Decreto 390 prohibió sus reuniones, secretas o públicas, so pena de la aplicación de la Ley Marcial durante la vigencia de Estado de Excepción, y posteriormente las disposiciones del Código Penal.

A pesar de que este levantamiento popular no tuvo el éxito esperado, se sentó un precedente importante en el que la autoridad y sus instituciones fueron fuertemente cuestionadas.


Después de los motines de 1893, la semilla de la rebelión quedó sembrada en varios liberales. Para agosto de ese año, varios miembros del partido en la capital y el general Avelino Rosas en el exilio, prepararon un complot para tomar cautivos al presidente Caro y a varios miembros del Gobierno. Aunque la conspiración fracasó, y varios conspiradores fueron detenidos y enviados a otras regiones, quienes quedaron libres mantuvieron firme su intención.